Carta pastoral de Mons. Carlos Escribano: La pastoral vocacional: una prioridad diocesana

Este año la solemnidad de San José vuelve a traernos la tradicional jornada del Seminario. Os pido que recéis por nuestros seminaristas y sus formadores, para que el Señor les ayude en su vocación y en su camino al sacerdocio. ¡Muchas gracias queridos seminaristas por vuestra generosidad y entrega!

Me consta que en el corazón de todos los diocesanos, pero especialmente entre los sacerdotes, existe una preocupación compartida por las vocaciones y, en particular, por las vocaciones sacerdotales. En ocasiones nos desconcierta y desanima el hecho de que nuestros jóvenes no den el paso de responder al Señor con un sí rotundo y decidan entregar su vida en favor de los demás. Sin embargo, la constatación de esta realidad no debe llevarnos a un desencanto paralizante, al contrario, puede ser una oportunidad que el Espíritu nos brinda para que entremos en la dinámica de la conversión pastoral a la que nos exhorta el papa Francisco (Cfr. EvG 25).

A pesar de las limitaciones pastorales que nos ha impuesto la pandemia, agradezco los esfuerzos que se hacen en la Delegación de Pastoral Juvenil y Vocacional. Pero esta tarea es cosa de todos los que formamos parte de la Iglesia diocesana. Las vocaciones sacerdotales del futuro serán el fruto de una confianza eclesial que se apoya en la promesa de Dios, como su fundamento. Nuestra Iglesia confía en las mediaciones en las que el Señor actúa y que deben ir surgiendo como respuesta a los nuevos tiempos y a las nuevas necesidades. Mediaciones que exigen mucho trabajo en las parroquias, mucha implicación en los párrocos, en las familias, en los catequistas, profesores de religión y en las comunidades cristianas, y una esperanzada y confiada creatividad en nuestras acciones y en nuestro acompañamiento a los jóvenes.

La plegaria por las vocaciones sacerdotales, que nunca debe faltar y que este año dirigimos confiadamente a San José, es una manera inequívoca de expresar que no somos nosotros, sino Dios, la fuente de las vocaciones. Pero la iniciativa de Dios no excluye, sino que postula, la intervención de toda la comunidad eclesial. Ella es la mediación fundamental de Dios para toda vocación presbiteral. Por ello el deber de fomentar las vocaciones afecta a toda la comunidad cristiana y no puede concebirse exclusivamente como una actividad específica de algunos organismos o presbíteros “encargados”. Del mismo modo la pastoral vocacional no es separable de la pastoral general de la Iglesia, sino una dimensión ineludible y central de toda actividad pastoral.

Estamos ante una tarea inexcusable, que sentimos que nos supera y que en ocasiones nos frustra. Pero estoy convencido de que con el vigor creativo que el Espíritu Santo da a su Iglesia, seguro que encontramos caminos y modos que nos permitan acompañar a nuestros jóvenes para que descubran la llamada de Dios. ¡Se lo pedimos a San José!

+ Carlos Escribano

Arzobispo de Zaragoza

Mons. Carlos Escribano Subías
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Monseñor Carlos Manuel Escribano Subías nació el 15 de agosto de 1964 en Carballo (La Coruña), donde residían sus padres por motivos de trabajo. Su infancia y juventud transcurrieron en Monzón (Huesca). Diplomado en Ciencias Empresariales, trabajó varios años en empresas de Monzón. Más tarde fue seminarista de la diócesis de Lérida -a la que perteneció Monzón hasta 1995-, y fue enviado por su obispo al Seminario Internacional Bidasoa (Pamplona). Posteriormente, obtuvo la Licenciatura en Teología Moral en la Universidad Gregoriana de Roma (1996). Ordenado sacerdote en Zaragoza el 14 de julio de 1996 por monseñor Elías Yanes, ha desempeñado su ministerio en las parroquias de Santa Engracia (como vicario parroquial, 1996-2000, y como párroco, 2008-2010) y del Sagrado Corazón de Jesús (2000-2008), en dicha ciudad. En la diócesis de Zaragoza ha ejercido de arcipreste del arciprestazgo de Santa Engracia (1998-2005) y Vicario Episcopal de la Vicaría I (2005-2010). Como tal ha sido miembro de los Consejos Pastoral y Presbiteral Diocesanos. Además, ha sido Consiliario del Movimiento Familiar Cristiano (2003-2010), de la Delegación Episcopal de Familia y Vida (2006-2010) y de la Asociación Católica de Propagandistas (2007-2010). Ha impartido clases de Teología Moral en el Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón desde el año 2005 y conferencias sobre Pastoral Familiar en diferentes lugares de España. Finalmente, ha formado parte del Patronato de la Universidad San Jorge (2006-2008) y de la Fundación San Valero (2008-2010). Benedicto XVI le nombró obispo de Teruel y de Albarracín el 20 de julio de 2010, sucediendo a monseñor José Manuel Lorca Planes, nombrado Obispo de Cartagena en julio de 2009. Ordenado como Obispo de Teruel y de Albarracín el 26 de septiembre de 2010 en la S. I. Catedral de Teruel.