Carta pastoral de Mons. Rafael Zornoza: “Padre y hermano, como san José”

El próximo 19 de marzo, solemnidad de San José, se celebra el Día del Seminario. Nuestros seminaristas visitan ya desde ahora las parroquias para anunciarlo, para mostrar a todos la belleza de la vocación y para pedir oraciones y ayuda para el seminario.

Este año la iglesia se acoge más que nunca al patrocinio de San José, en el Año Santo declarado por el Santo Padre, recordando que el sacerdote ha de ser reflejo suyo como padre y hermano: «Padre y hermano, como san José». Los sacerdotes, bajo el cuidado de san José y la mano providente de Dios, son enviados a cuidar la vida de cada persona con el corazón de un padre, sabiendo que, además, cada uno de ellos es su hermano.

Los seminaristas sienten como padre a San José y cada seminario, a semejanza del hogar de Nazaret, quiere ser ese lugar donde se cuide y haga crecer el don de Dios. El seminario es un lugar y un tiempo privilegiado para descubrir cómo Dios hace crecer su vocación con la ayuda de la iglesia, profundizando en una fuerte relación con Cristo, el Buen Pastor, modelo de los pastores. Desde esta experiencia profunda del cuidado que Dios ha tenido con ellos, podrán, el día de mañana, salir al mundo como sacerdotes, dispuestos a decir a todos: «No temas; basta que tengas fe» (Mc 5, 36). Su vida ha de ser una manifestación continua de la “caridad pastoral” del Señor que se compadece de los que están cansados y abatidos, como ovejas sin pastor, para buscar a cada uno y conducirles a la amistad con Dios. Jesús mismo ha confiado este cuidado a los sacerdotes. Eso supone salir al encuentro de los hermanos, hacerse prójimo de los demás, con cercanía y disponibilidad, para servir a todos y custodiar su vida, camino del cielo. Supone también un corazón de padre para acoger a los demás sin exclusiones, con amor preferencial a los débiles y necesitados. El sacerdote sirve a Dios como instrumento que refleja el amor misericordioso y las entrañas de un Padre que busca que sus hijos se encuentren siempre resguardados y protegidos. Por eso anuncia la salvación de Dios, predica su Palabra, inicia en la fe y ayuda a perseverar en ella, muestra el camino del bien, distribuye la gracia de Dios en los sacramentos, consuela los corazones afligidos, crea comunidad con vínculos fraternos que sacan del aislamiento y el abatimiento. El sacerdote, con su servicio y protección, muestra a la humanidad que Cristo sigue protegiéndola y custodiándola en todo momento, especialmente cuando más lo necesita, como en este momento de pandemia. Cuida de la fragilidad de cada hombre, de cada mujer, de cada niño y de cada anciano, con esa actitud solidaria y atenta, la actitud de proximidad del buen samaritano (cf. Fratelli tutti, 79). ¡Qué preciosa la vocación sacerdotal y qué necesaria para el mundo!

Oremos mucho por las vocaciones sacerdotales “al Señor de la mies, para que envíe obreros a su mies”, para que su llamada suscite muchas y santas respuestas y sean numerosos los que entreguen su vida en el sacerdocio para bien de la Iglesia y del mundo.  Que derrame también su abundante gracia sobre todos aquellos que han dicho “si” a la llamada de Dios a seguirle en este ministerio para beneficio de todos, y que los seminaristas que ya han comenzado su formación perseveren para cumplir siempre la voluntad de Dios. También las familias deben imitar a San José, que fue custodio de los planes de Dios en su casa, para llegar a ser verdaderas iglesias domésticas en las que se favorezca una respuesta positiva de los hijos a la llamada de Dios a dejarlo todo y seguirle.

+ Rafael Zornoza

Obispo de Cádiz y Ceuta

Mons. Rafael Zornoza
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RAFAEL ZORNOZA BOY nació en Madrid el 31 de julio de 1949. Es el tercero de seis hermanos. Estudió en el Colegio Calasancio de Madrid con los PP. Escolapios, que simultaneaba con los estudios de música y piano en el R. Conservatorio de Madrid. Ingresó en el Seminario Menor de Madrid para terminar allí el bachillerato. En el Seminario Conciliar de Madrid cursa los Estudios Teológicos de 1969 a 1974, finalizándolos con el Bachillerato en Teología. Ordenado sacerdote el 19 de marzo de 1975 en Madrid fue destinado como vicario de la Parroquia de San Jorge, y párroco en 1983. Impulsó la pastoral juvenil, matrimonial y de vocaciones. Fue consiliario de Acción Católica y de promovió los Cursillos de Cristiandad. Arcipreste del Arciprestazgo de San Agustín y miembro elegido para el Consejo Presbiteral de la Archidiócesis de Madrid desde 1983 hasta que abandona la diócesis. Es Licenciado en Teología Bíblica por la Universidad Pontificia Comillas de Madrid, donde también realizó los cursos de doctorado. Preocupado por la evangelización de la cultura organizó eventos para el diálogo con la fe en la literatura y el teatro e inició varios grupos musicales –acreditados con premios nacionales e internacionales–, participando en numerosos eventos musicales como director de coros aficionados y profesor de dirección coral. Ha colaborado además como asesor en trabajos del Secretariado de Liturgia de la Conferencia Episcopal. En octubre de 1991 acompaña como secretario particular al primer obispo de la de Getafe al iniciarse la nueva diócesis. Elegido miembro del Consejo Presbiteral perteneció también al Colegio de Consultores. Inicia el nuevo seminario de la diócesis en 1992 del que es nombrado Rector en 1994, desempeñando el cargo hasta 2010. Ha sido profesor de Teología en la Escuela Diocesana de Teología de Getafe, colaborador en numerosos cursos de verano y director habitual de ejercicios espirituales. Designado por el S.S. el Papa Benedicto XVI obispo titular de Mentesa y auxiliar de la diócesis de Getafe y fue ordenado el 5 de febrero de 2006. Hay que destacar en este tiempo su dedicación a la Formación Permanente de los sacerdotes. También ha potenciado con gran dedicación la pastoral de juventud, creando medios para la formación de jóvenes cristianos, como la Asociación Juvenil “Llambrión” y la Escuela de Tiempo Libre “Semites”, que capacitan para esta misión con la pedagogía del tiempo libre, campamentos y actividades de montaña. Ha impulsado además las Delegaciones de Liturgia, Pastoral Universitaria y de Emigrantes, de importancia relevante en la Diócesis de Getafe, así como diversas iniciativas para afrontar la nueva evangelización. Pertenece a la Comisión Episcopal de Seminarios de la Conferencia Episcopal Española –encargado actualmente de los Seminarios Menores– y a la Comisión Episcopal del Clero. Su lema pastoral es: “Muy gustosamente me gastaré y desgastaré por la salvación de vuestras almas” (2Cor 12,13). El 30 de agosto de 2011 se ha hecho público su nombramiento por el Santo Padre Benedicto XVI como Obispo electo de Cádiz y Ceuta. El 22 octubre ha tomado posesión de la Diócesis de Cadiz y Ceuta.