Carta pastoral de Mons. Francisco Jesús Orozco: «Padre y hermano, como San José» Día del Seminario 2021

Queridos diocesanos:

En la festividad de san José, patrón de los Seminarios y modelo para los sacerdotes, celebramos el día del Seminario. Es una importante convocatoria para la Iglesia, que tiene una relevancia especial este año 2021. El Papa Francisco convocaba, el pasado día 8 de noviembre de 2020, un año jubilar josefino en el 150 aniversario de la proclamación de San José como patrono de la Iglesia universal. Teniendo como guía y marco la carta apostólica Patris corde, vivamos con intensidad en nuestra Diócesis esta jornadaEl lema de la campaña responde a este patrocinio: Padre y hermano, como San José.

En la formación de los candidatos al sacerdocio, San José es referencia en la que nos miramos para hacer vida sus virtudes en la acción pastoral de nuestros sacerdotes. En estos tiempos de pandemia, como nos dice el Mensaje a los sacerdotes y seminaristas de la Conferencia Episcopal Española, “pedimos, sobre todo, que aquel que afrontó las dificultades de la vida con humildad, la inteligencia y la valentía que brotan de un “corazón de padre”, como nos ha recordado el Papa Francisco, aliente el ánimo y renueve la esperanza teologal en el corazón de todos vosotros, presbíteros y seminaristas, especialmente encomendados a su patronazgo y discreta protección”. San José es, además de padre, un auténtico hermano que nos lleva a implicarnos de lleno en la fraternidad. Así nos lo dice el Papa Francisco en su reciente encíclica sobre la fraternidad y la amistad social: «la existencia de cada uno de nosotros está ligada a la de los demás: la vida no es tiempo que pasa, sino tiempo de encuentro» Fratelli tutti, 64.

 San José, además de ayudar a estar solícitos en el cuidado a los hermanos, nos anima a ver en Cristo al Buen Pastor que da la vida por sus ovejas en el día a día. Como Buen Pastor se desvive por el cuidado de quienes tiene a su recaudo. Contemplando esta imagen, nos dirige a la caridad pastoral que los sacerdotes seculares han de propiciar en todos los momentos de su vida. (Cf. Pastores dabo vobis, 22)

El año pasado, debido a la COVID-19, se retrasó la Jornada del día del Seminario a la solemnidad de la Inmaculada. Son tiempos difíciles, pero sabéis que es una de las campañas más importantes de la Iglesia diocesana. Es una gran satisfacción ver expresado en la relación de las colectas, como muchas parroquias, animadas por sus párrocos, saben valorar al Seminario y a los sacerdotes en sus vidas, rezan por ellos, trabajan por las futuras vocaciones y son generosas para ayudar a esta institución necesaria para el futuro de nuestras comunidades.

Una Diócesis sin Seminario, es una Diócesis abocada al fracaso. Y un clero despreocupado por la falta de vocaciones, está llamado a la desaparición. Hemos de trabajar con todos los medios a nuestro alcance, a sabiendas que quien lleva el timón es Cristo. El Espíritu Santo sigue llamando hoy a hombres de nuestro tiempo para que sigan anunciando el evangelio en esta porción del Pueblo de Dios. La semilla echará raíces si, como el custodio san José, todos, -sacerdotes, familias, jóvenes, consagrados- mimamos y cuidamos la tierra, acompañamos y nos implicamos en el proceso de una vocación que nació en Cristo para nosotros, la Iglesia.

Me consta que son muchas las iniciativas que estáis haciendo en vuestros pueblos junto a vuestros sacerdotes: el jueves sacerdotal, la plegaria por las vocaciones en la eucaristía, en los laudes y vísperas, la exposición del santísimo con tinte marcadamente vocacional, trabajo con los monaguillos, acompañamiento de las familias, etc. No dejéis de ser creativos y mostrad vuestro ingenio en todo lo que hagáis para bien de nuestra Iglesia diocesana y para el futuro de las vocaciones sacerdotales.

El Seminario es un lugar y un tiempo (cf. Formar Pastores misioneros, Plan de formación sacerdotal,145). El Seminario es el hogar donde se concibe la misión del futuro presbiterio al servicio de la Iglesia local; es realmente un presbiterio en gestación. Es un tiempo de interiorización y aprendizaje para integrar, en la vida de los candidatos al sacerdocio, la dinámica del evangelio y del seguimiento a Cristo. Gracias a Dios, no faltan jóvenes que llaman a las puertas de nuestro Seminario San Torcuato, en sus remozadas instalaciones, aledañas a la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús en Guadix.

Pidamos al dueño de la mies que siga siendo generoso con esta tierra de San Torcuato, primera sede en España donde se anunció la Buena Noticia. Este año contamos con un diácono y cuatro seminaristas en el mayor, un seminarista menor, más aquellos que están en proceso de seguimiento, por medio de la modalidad que empezábamos este año en el Seminario en familia. Necesitamos muchos más.

Miremos a María, promotora de la vocación, Madre de los sacerdotes y los seminaristas, Virgen, esposa de San José, Madre de la Iglesia, Madre de todos los hombres. Que Ella sea nuestro modelo incansable para colaborar en la obra de la salvación. Que San José nos dé un corazón como el suyo, entregado al servicio y la custodia de Jesucristo, Verbo que se encarna para, prolongado en el sacerdocio, salvar de las pandemias de la desesperanza.

Con mi afecto y bendición

+Francisco Jesús Orozco Mengíbar,

Obispo de Guadix

Mons. Fco. Jesus Orozco Mengibar
Acerca de Mons. Fco. Jesus Orozco Mengibar 21 Articles
Francisco Jesús Orozco nació en Villafranca de Córdoba el 23 de abril de 1970. Cursó los estudios eclesiásticos en el seminario diocesano de Córdoba, obteniendo el bachillerato en Teología por la Universidad Pontificia de Comillas de Madrid, centro al que el seminario cordobés estaba adscrito. Fue ordenado sacerdote el 9 de julio de 1995. Es licenciado en Teología Fundamental por la Universidad Lateranense de Roma (1998-2000) y doctor en Teología Dogmática por esta misma Universidad. Ha desarrollado su ministerio sacerdotal en la diócesis de Córdoba, donde ha desempeñado los siguientes cargos: vicario parroquial de San Francisco Solano en Montilla y profesor de Liturgia en el seminario diocesano (1995-1996); delegado diocesano para la pastoral juvenil (1996-1998); vicerrector del seminario menor (2003-2007); y capellán del monasterio del Sagrado Corazón (2003-2007). Desde este último año ha sido vicario episcopal territorial de La Campiña; párroco de Santo Domingo y de San Mateo Apóstol de Lucena; rector del Santuario de María Santísima de Araceli de Lucena; miembro del consejo presbiteral; secretario y miembro del colegio de consultores; profesor de Teología Fundamental; Fenomenología e Historia de las Religiones, Antropología y Escatología en el seminario mayor San Pelagio y en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas “Beata Victoria Díez”. En el año 2011 fue nombrado vicario general de la diócesis de Córdoba y en 2012 párroco de San Miguel y Ntra. Sra. de la Merced de Córdoba.