Carta pastoral de Mons. Francisco Cerro Chaves: San José del Evangelio, cuida a nuestros pastores del Seminario

Cada año en el entorno de san José, esposo de la Virgen María, celebramos la jornada de nuestros seminarios con la convicción de su paternidad, que cuida de nuestros seminaristas y pastores. Encomendamos a nuestra Archidiócesis de Toledo y a nuestros Seminarios a la custodia de san José, el cuidador de la Sagrada Familia, y le pedimos que cuide de todos los que como peregrinos de la fe caminamos en este valle de lagrimas, en estos momentos de dificultades generalizadas, donde la fragilidad de toda la sociedad afecta a nuestras instituciones eclesiales: seminarios, parroquias, monasterios, familias…

Nuestros Seminarios en estos momentos gozan de buena salud, pero necesitan nuestra oración, afecto, valoración y ayuda económica para que podamos dar respuestas a la situación en la que, después de la pandemia, tendremos que dar respuestas para cumplir con nuestra misión. Ante los retos de nuestro tiempo necesitamos formar en un Seminario con corazón, para formar pastores que, con los sentimientos del Corazón de Jesús, entreguen su vida, para que tengan vida y la tengan en abundancia.

Tres son las claves que, desde la figura colosal de san José del Evangelio, pido a la Trinidad y a toda la familia de nuestra Archidiócesis de Toledo, para que, en nuestros Seminarios, con la colaboración de todos y sabiendo que todos somos corresponsales, seamos cada vez mas fieles al Señor, a la Iglesia en comunión con Pedro y al servicio a una humanidad sufriente.

1. Pastores según su corazón. Es la clave y el cimiento desde donde se construye la santidad sacerdotal. Todos los grandes testigos de vida sacerdotal entregada en Toledo como los mártires, párrocos de probada virtud, el venerable don José Rivera, han vivido una profunda vida de oración y de unión eucarística que les ha impulsado a un celo pastoral incansable. Nuestra
archidiócesis esta llena de sacerdotes que han dejado un testimonio que todavía permanece vivo en la memoria de tantos hombres y mujeres qué se han beneficiado de su pasión por Cristo, por la Iglesia y por la evangelización de los mas pobres. Sin una profunda espiritualidad en nuestro Seminario no será posible pastores según su Corazón. Sin la unión con Cristo nos jugamos la identidad sacerdotal y una profunda fecundidad pastoral.

2. Formar pastores misioneros. El Seminario será mas nuevo y mas libre cuanto mas se profundice en formar pastores misioneros. En los seminarios hay que formar hombres de Dios con una profunda dimensión contemplativa que nos abra a ser pastores misioneros que con un corazón universal descubran en su formación las dimensiones de toda la humanidad y de todos
los corazones que viven cansados y agobiados.

3. San José custodia nuestros seminaristas. Tanto nuestro seminario menor y mayor que han sufrido tanto con la pandemia tanto los formadores como los seminaristas han vivido un tiempo recio y complicado. Es verdad que para los que aman a Dios todo le sirven para su bien. Agradezco de corazón a los formadores de los dos seminarios diocesanos, y a todos los
seminaristas que en estos tiempos de pandemia han vivido su vocación con perseverancia y alegría. Encomendamos a la custodia de San José cada vocación, qué es preciosa para Dios. Animo a que tengamos entre nuestras peticiones habituales el rezar por nuestro Seminario y por la perseverancia de nuestros seminaristas: Danos Señor las tres “eses” de los seminaristas
para que vivan con gozo la formación para ser sacerdotes con los sentimientos del Corazón de Cristo.

-Seminaristas con la “s” de santos. Seminaristas que vivan en el seminario con gozo y alegría el deseo de ser santos e irreprochables ante El por el amor. Que nuestros seminaristas vivan la santidad sencilla y alegre como María y san José.

-Seminaristas con la “s” de sabios. En la Palabra de Dios, el sabio no es el que sabe mucho, o se ha formado en grandes escuelas, sino el que ha saboreado el amor de Dios, el sabio es el que ha hecho vida el gustad y ved que bueno es el Señor.

-Seminaristas con la “s” de sanos. Seminaristas que estén sanos de cuerpo y alma. Es verdad que la salud no es el único valor de una vocación. Pero hay que cuidar que los seminarios formen personas salas para poder ejercer un ministerio sacerdotal entregado, disponible y generoso.

Seminaristas sin una salud integral, física, psicológica y espiritual tendrá luego muchas dificultades para desarrollar una fecundidad pastoral y de crear comunión con toda la comunidad que se le encomienda.

Pidamos también a san José que, para cuidar la familia del Seminario, seamos muy generosos con nuestros donativos. Nuestro cuidado del seminario pasa por el bolsillo. Sed generosos con nuestros seminarios.

Os bendigo de corazón.

+ Francisco Cerro Chaves
Arzobispo de Toledo
Primado de España

 

Mons. Francisco Cerro Chaves
Acerca de Mons. Francisco Cerro Chaves 201 Articles
Nació el 18 de octubre de 1957 en Malpartida de Cáceres (Cáceres). Cursó los estudios de bachillerato y de filosofía en el Seminario de Cáceres, completándolos en el Seminario de Toledo. Fue ordenado sacerdote el 12 de julio de 1981 en Toledo, desempeñó diversos ministerios: Vicario Parroquial de "San Nicolás", Consiliario de Pastoral Juvenil, Colaborador de la Parroquia de "Santa Teresa" y Director de la Casa Diocesana de Ejercicios Espirituales. En la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma se licenció y doctoró en Teología Espiritual (1997), con la tesis: "La experiencia de Dios en el Beato Fray María Rafael Arnáiz Barón (1911-1938). Estudio teológico espiritual de su vida y escritos". Es doctorado en Teología de la Vida Consagrada en la Universidad Pontificia de Salamanca. Autor de más de ochenta publicaciones, escritas con simplicidad y dirigidas, sobre todo, a la formación espiritual de los jóvenes. Miembro fundador de la "Fraternidad Sacerdotal del Corazón de Cristo". Desde 1989 trabajó pastoralmente en Valladolid. Allí fue capellán del Santuario Nacional de la Gran Promesa y Director del Centro de Formación y Espiritualidad del "Sagrado Corazón de Jesús", Director diocesano del "Apostolado de la Oración", miembro del Consejo Presbiteral Diocesano; delegado Diocesano de Pastoral Juvenil y Profesor de Teología Espiritual del Estudio Teológico Agustiniano. El 2 de septiembre de 2007 fue ordenado Obispo de Coria-Cáceres en la ciudad de Coria. En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, departamento de Pastoral de Juventud, y de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada.