Carta pastoral de Mons. José María Yanguas: «Es necesaria una política impregnada de una lógica nueva»

Queridos diocesanos:

Recordábamos la semana pasada que el capítulo V de la Encíclica Fratelli tutti del Papa Francisco está dedicado a identificar cuál es la mejor política para nuestra sociedad. Ni en los populismos ni en los liberalismos, ni tampoco en sus distintas “marcas”, se concreta esa mejor política. Los defectos de una y otra manera de hacer política, las “formas mezquinas e inmediatistas” de esta, están a la vista de todos; tanto que se ha terminado por crear una imagen de la política que lleva erróneamente a pensar que el mundo puede funcionar sin ella.

¿Cuáles son para Francisco las notas o características fundamentales de esa mejor política? Se sostiene sobre tres principios, grandes e insustituibles: a) debe estar “al servicio del verdadero bien común” (n. 154); b) debe “reconocer a cada ser humano como un hermano o hermana”; c) debe “buscar una amistad social que integre a todos” (n. 180).

No es posible poner en pie esta política, si se la “somete” o condiciona totalmente a la economía, de manera que sea esta la que asuma “el poder real del Estado”; y tampoco si se la “somete a los dictámenes y al paradigma eficientista de la tecnocracia” (n. 177). El Papa tiene una visión de la política de más largo alcance, y un planteamiento más ambicioso de la misma. Los actuales problemas de la sociedad en todo el mundo no se resuelven, dice, con soluciones ocasionales, parciales, poniendo parches a las viejas políticas (cfr. n. 170). Es necesaria una política impregnada de una lógica nueva, pues “hay cosas que deben ser cambiadas con replanteos de fondo y transformaciones”, contando con la colaboración de todos los sectores y de los saberes más variados. Citando su encíclica Laudato si’, afirma Francisco: “Pienso en una sana política, capaz de reformar las instituciones, coordinarlas y dotarlas de mejores prácticas, que permitan superar presiones e inercias viciosas” (n. 177). Para lograrlo se precisa una política valiente, decidida y capaz de descubrir los caminos para hacerla realidad; una política y unos políticos que no la consideren una meta inalcanzable, bella pero utópica.

Los esfuerzos en esta dirección son, dice el Papa con expresión de hondo calado, “ejercicio supremo de la caridad”, una caridad que califica de “social”, pues cuando creamos procesos de fraternidad y de justicia para todos, entonces entramos en “el campo de la más amplia caridad, la caridad política” (n. 180). La caridad, pues, no es virtud cuyo ejercicio se limite al tú a tú, a mi relación con los más próximos. Por eso afirma el Papa algo que presenta una cierta novedad: “Todos los compromisos que brotan de la Doctrina Social de la Iglesia provienen de la caridad que (…) es la síntesis de toda la Ley” (n. 181). Tomando pie de este “amor social” o “caridad política” como base y punto de partida, se abren los caminos que pueden llevar a un “mundo nuevo” y desembocar en una “civilización del amor”, expresión con un contenido similar a la del “reino de Dios” de que nos hablan los Evangelios. Un mundo y una civilización, un orden político y social “cuya alma sea la caridad social” (n. 180)

El Papa enumera a continuación los rasgos o las expresiones de esta “caridad social”:

– debe estar basada en la verdad, porque va más allá de un vacío sentimentalismo y la dota de una dimensión universal, por lo que contará también, y de manera necesaria,  con la verdad que aportan  las ciencias humanas (cfr. n. 185);

– deberá crear instituciones más sanas, conducentes a modificar las condiciones sociales que provocan las variadísimas modalidades del sufrimiento humano (cfr. n. 186);

– prestará especial atención a las personas y pueblos más frágiles, y a los últimos, a los más necesitados, que van valorados, respetados e integrados en la sociedad (cfr. n. 187).

– Cuidará de estar abierta, de manera que todos tengan su espacio (cfr. n. 190).

“Vista de esta manera, concluye el Papa, la política es más noble que la apariencia, que el marketing, que distintas formas de maquillaje mediático. Todo eso lo único que logra sembrar es división, enemistad y un escepticismo desolador, incapaz de apelar a un proyecto común.

+ José María Yanguas

Obispo de Cuenca

Mons. José María Yanguas
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Mons. José María Yanguas Sanz nació el 26 de octubre de 1947 en Alberite de Iregua (La Rioja), diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño. Siguió los estudios eclesiásticos en el Seminario diocesano y el 19 de junio de 1972 fue ordenado sacerdote en Logroño al servicio de la misma diócesis. En 1971 inició en Pamplona los esutdios de Filosofía y en el 1974 los de Teología en la respectiva Facultad de la Universidad de Navarra, obteniendo en el 1978 el doctorado en Teología y en el 1991 el de Filosofía en la misma universidad. Ha trabajado como Capellán y Profesor de Teología de los esudiantes de diversas Facultades Civiles de la Universidad de Navarra (1972-1978; 1980-1986), Secretario del Departamento de Teología para Universitarios (1976-1978), Capellán militar (1978-1980), Profesor de Teología Dogmática (1976-1981), Profesor de Ética y de Teología Moral (1981-1989), Miembro del Comité de Dirección de la revista Scripta Theologica (1982-1986), Director de Investigación de la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra y Profesor Asociado de Ética de la Facultad Eclesiástica de Filosofía (1988-1989), Oficial de la Congregación para los Obispos (1989-2005) y Profesor Visitante de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz (1990-2005). En Roma ha sido Capellán de las Hermanas de la Sagrada Familia de Spoleto y ha colaborado pastoralmente en la Parroquia de Santa María de la Divina Providencia (1990-2005). El 20 de abril de 2001 fue nombrado Prelado de Honor de Su Santidad. Ha publicado numerosos artículos en las revistas Scripta Teologica y Annales Teologici; en las “Actas de Congresos y Simposios de Teología”, Pamplona, 1985, y Roma, Cittá Nuova Editrice, 1986, 1988. Es autor de los siguientes libros: - Pneumatología de San Basilio. La divinidad del Espíritu Santo y su consustancialidad con el Padre y el Hijo, Eunsa, Pamplona, 1983; - Constitutionis Pastoralis Gaudium et Spes sinopsis histórica: De Ecclesia et vocatione hominis, Pamplona, 1985; - La intención fundamental. El pensamiento de Dietrich von Hildebrand: contribución al estudio de un concepto moral clave, Barcelona, 1994. Además de español habla francés, inglés, italiano y alemán. Nombrado Obispo de Cuenca el 23 de diciembre de 2005, recibió la Ordenación Episcopal y tomó posesión de la Sede de Cuenca, en la Catedral, el 25 de febrero de 2006, de manos del Excmo. y Rvmo. Mons. Antonio Cañizares Llovera, Arzobispo de Toledo. Es miembro de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe y de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la CEE (Conferencia Episcopal Española).