Morir con dignidad frente a la eutanasia

Eutanasia es la actuación que causa la muerte a un ser humano para evitarle sufrimientos. Es siempre una forma de homicidio, pues implica que un hombre da muerte a otro, ya sea mediante un acto positivo (eutanasia activa), o mediante la omisión de la atención y cuidados debidos (eutanasia pasiva).

No es eutanasia en sentido verdadero y propio acciones u omisiones que no causan la muerte por su propia naturaleza e intención. Es el caso de la “ortotanasia”, consistente en dejar morir a tiempo, con dignidad y en paz, sin el uso de medios desproporcionados o extraordinarios.

En este espacio se recogen algunos documentos publicados por la Conferencia Episcopal Española y la Congregación para la Doctrina de la Fe sobre la eutanasia y el acompañamiento en la etapa final de la vida. Además de los vídeos con declaraciones del Presidente y del Secretario general sobre este tema.

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1.- En video

2.- ¿Qué es el testamento vital?

3.- ¿Cómo hacer el Testamento Vital?

4.- La vida es un don

5.- “Artesanos de vida y de esperanza”

6.- No hay enfermos incuidables

7.- “Sembradores de esperanza”

8.- Samaritanus bonus

9.- 100 preguntas y respuestas

10.- La objeción de conciencia

11.- La ley de eutanasia

Desmontando la eutanasia

En este enlace se puede conocer algunas ideas para un diálogo constructivo acerca de la eutanasia. La sociedad actual quiere hacer desaparecer la muerte del espacio público. Quiere presentar un mundo irreal: sin sufrimiento, sin dolor, sin muerte. Sin embargo, frente a lo tópicos que se manejan para consentir la eutanasia, se encuentra la responsabilidad humana y ética con la persona ante la muerte inminente, la actitud que dispone a «morir con dignidad».

Respondiendo algunos tópicos sobre la eutanasia

“Yo pido la eutanasia para mí y no se la impongo a nadie”

La eutanasia se presenta como un acto individual sin ninguna repercusión social.

La legalización de la eutanasia precipitaría graves consecuencias sociales. Los más débiles estarían más desamparados; los ancianos y los enfermos se verían arrastrados a pensar que son menos dignos y valiosos; algunos incluso podrían ser fácilmente eliminados sin su consentimiento y se introduciría un factor de desconfianza en la familia y en los profesionales de la medicina.

“Mi vida es mía y hago con ella lo que me da la gana”

Cierta cultura actual considera al hombre como el único actor de su vida.

La vida es nuestra, pero no está a nuestra disposición como si fuera una finca o una cuenta bancaria. Curiosamente se afirma la autonomía personal para poder acabar con esa autonomía.

La vida es digna porque tiene su origen y destino en Dios. El carácter trascendente de la vida, como el de la libertad, se muestra en que no podemos renunciar dignamente a ninguna de las dos.

“La vida ya no es digna si no tiene «calidad»”

Hoy se maneja un concepto de dignidad que la identifica con calidad de vida y se entiende que una vida de calidad es una vida sin sufrimiento. Se produce una identificación creciente entre la vida misma y la llamada “calidad de vida”, medida sobre todo por criterios de bienestar físico, de posesión y de prestigio social. Según esto, la vida débil, enferma o sufriente, no podría ser en modo alguno una “vida con calidad”.

Por mucha confusión que se quiera crear, no hay dudas sobre este tema, puesto que se trata de quitar la vida a una persona, aunque sea con su consentimiento.

Otros documentos

La familia, santuario de la vida y esperanza de la sociedad

Instrucción pastoral de la Asamblea Plenaria de la CEE
27 de abril de 2001

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La eutanasia es inmoral y antisocial

Declaración de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española
19 de febrero de 1998

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(Conferencia Episcopal Española)

 

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