Carta pastoral de Mons. Francisco Pérez: Testigos del amor paterno de Dios

Tenemos ante nuestros ojos la certeza de saber que Dios es Padre y que nos ama con gran ternura y misericordia. Los sicólogos suelen afirmar que uno de los problemas y enfermedades que acosan a la sicología de la persona es el “haber perdido el sentido del padre”. De esta falta surgen dificultades e incluso muy graves como es la violencia y el mismo desprecio de la vida. Recuerdo cuando fui párroco -los primeros años de mi ministerio- que solía visitar, en el Centro Penitenciario de Navalcarnero (Madrid), a los reclusos y pasaba el tiempo -que me dejaban- atendiendo a los más solos y abandonados. Un día se me acercó un hombre muy grande y robusto que me espetó: “Yo nunca recibí cariño de mi padre, es más, me fustigaba y pegaba. Ahora estoy aquí recluido por haber asesinado a una persona y todo fue por el odio que albergaba en mi corazón”. He aquí que entonces comprendí lo difícil que es vivir si no se ha sentido el afecto y el amor, en este caso del padre, y lo difícil que es amar si uno no se ha sentido amado. La causa de la violencia es la falta de amor paterno y materno.

La sociedad en la que vivimos necesita que se refleje, en medio de sus hijos, el amor de Dios que es Padre. Por eso Jesucristo que nos trajo el gran amor y ternura del Padre, ha dejado como huella la gran labor de los sacerdotes que son testigos de la paternidad divina con su ministerio. Estamos celebrando el DÍA DEL SEMINARIO con motivo de la fiesta de San José esposo de la Virgen y padre de Jesús. Y el Papa Francisco ha querido que, durante todo el año, saltemos de Júbilo (Año Jubilar) en honor a San José. Fue Custodio de Jesús en la Familia de Nazaret junto con María. Y ahí vivió Jesús el cuidado de su padre José; es el mismo Jesús el que a los sacerdotes y a los seminaristas confía el cuidado de cada uno de los hermanos que encuentran en su vida. El sacerdote continúa con la misión encomendada por Jesús a los apóstoles, de no abandonar a aquellos que le han sido confiados y vive con la certeza de poder ayudar a todos para que ninguno se pierda. No es otra cosa sino proclamar con la vida y con el ministerio recibido que Dios es Padre y quiere que todos pertenezcan un día a su Reino de Amor.

La paternidad de San José no se centra en sí misma sino que es una imagen de la Paternidad de Dios. Lo mismo sucedió a los apóstoles cuando los iba eligiendo. Su única finalidad era ser servidores de la Paternidad Divina. Ahora los presbíteros y aquellos que se forman para serlo tienen la hermosa misión de ser reflejo de tal paternidad: Con sus gestos, con su testimonio, con la predicación de la Palabra, con el servicio de los sacramentos, con la cercanía a los más necesitados corporal o espiritualmente. Ser testigos del amor paterno de Dios. Cuando yo era seminarista recuerdo lo que un día nos dijo el formador a los seminaristas: ”Mirad os estáis preparando para ser sacerdotes. No olvidéis que la labor sacerdotal es, ni más ni menos, la de ser servidor de todos. Si un día dejáis de ser servidores del Amor de Dios, os convertiréis en unos funcionarios rancios y amargados”. Los representantes de Jesucristo todo lo hacen para su mayor gloria y para que sea reconocido y amado.
Hago una invitación a muchos jóvenes que tal vez sientan en su corazón el querer cambiar esta sociedad. Lo que necesita el mundo de hoy son personas dispuestas a ser no sólo imitadores de Jesucristo, que es muy importante, sino a ser sus apóstoles que entregan su vida para que se reconozca que Dios es un Padre que ama, tiene ternura y es misericordioso. La sociedad necesita reconocer este gran DON: Dios nos ama y quiere que pertenezcamos para siempre a su Reino de AMOR, JUSTICIA, VERDAD Y MISERICORDIA. Y os hago esta pregunta: “¿Quieres ser testigo del Amor Paterno de Dios?”. ¡Ánimo, joven, que nadie, como decís vosotros, os coma el tarro! ¡Harás una gran inversión en tu vida de aquí y de allá!

+ Francisco Pérez González

Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela

Mons. Francisco Pérez
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Nace el día 13 de enero de 1947 en la localidad burgalesa de Frandovínez. Estudió en los Seminarios diocesanos de Burgos, en la Pontificia Universidad Santo Tomás “Angelicum” de Roma y en la Universidad Pontificia de Comillas, donde se licenció en Teología Dogmático-Fundamental. Fue ordenado sacerdote el 21 de julio de 1973, incardinándose en la diócesis de Madrid, a la que sirvió como Vicario parroquial, en dos parroquias, entre 1980 y 1986. Con anterioridad, de 1973 a 1976, ejerció el ministerio parroquial en Burgos. Entre 1986 y 1995 fue formador y director espiritual del Seminario Diocesano de Madrid. Colaboró asimismo en los equipos de dirección espiritual del Seminario Diocesano de Getafe y del Seminario Castrense. El 16 de diciembre de 1995 fue nombrado Obispo de Osma-Soria, recibiendo la ordenación episcopal de manos del Santo Padre Juan Pablo II el 6 de enero de 1996. El 30 de octubre de 2003 se hacía público su nombramiento como nuevo Arzobispo Castrense y el 11 de diciembre tenía lugar la celebración de toma de posesión. CARGOS PASTORALES Desde el 12 de febrero de 2001 es el Director Nacional de Obras Misionales Pontificias, cargo pontificio para un periodo de cinco años para el que fue ratificado en el 2006. Este mismo mes de julio se hacía público su nombramiento como director de la recién erigida cátedra de Misionología de la Facultad de Teología de San Dámaso de Madrid por un periodo de tres años, tras ser designado para el cargo por el Arzobispo de Madrid, Cardenal Antonio María Rouco Varela, Gran Canciller de la citada Facultad. El 31 de julio de 2007 es nombrado por Benedicto XVI Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela, en sustitución de monseñor Fernando Sebastián, que había regido estas diócesis desde 1993. Tomó posesión el domingo 30 de septiembre de 2007, en la Catedral de Pamplona. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es presidente de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias, cargo para el que fue elegido el 14 de marzo de 2017. Fue miembro de las Comisiones Episcopales del Clero y de Seminarios y Universidades (1996-1999); de Misiones y Cooperación entre las Iglesias (1999-2011/2014-2017). Perteneció al Comité Ejecutivo durante el trienio 2011-2014. Ha sido miembro de la Comisión Permanente en representación de la Provincia Eclesiástica de Pamplona (2016-2017).