Carta pastoral de Mons. Atilano Rodríguez: ‘Personas ‘cántaro»

En Europa y, por tanto, en España, se avanza hacia un abandono de la espiritualidad, como consecuencia de un proyecto social, en el que paulatinamente se destruyen las raíces cristianas porque se consideran dañinas para el desarrollo de la persona o porque se pretende construir una sociedad en la que el Dios de Jesucristo no tenga lugar.

Desgraciadamente, en otros países del mundo, algunos medios de comunicación social nos dicen que los cristianos, si quieren vivir y celebrar su fe en Jesucristo, tienen que huir u ocultarse para no ser vejados, condenados a muerte o expulsados de su tierra como consecuencia del fanatismo religioso de otros sectores sociales. En ocasiones, las mismas autoridades políticas promulgan leyes que marginan a los cristianos, impidiéndoles acceder a puestos de responsabilidad en la vida civil.

Estas dificultades para vivir la fe cristiana en bastantes países, los bautizados las experimentan en sus propias familias o en sus lugares de trabajo. En estos espacios, si los cristianos no tienen una fe adulta y madura, resulta muy difícil conservarla y, consecuentemente, es casi imposible mostrarla e irradiarla a los demás.

En este mundo, desencantado de casi todo y alejado de Dios, surgen cada día personas que manifiestan tener sed de Él, que se preguntan por el profundo sentido de la existencia y que desean encontrar respuestas al más allá de la peregrinación por este mundo. Estos hermanos necesitan descubrir la alegría de la fe en el Dios de Jesucristo como valor supremo y fundamento sólido para mantener viva la esperanza.

Para acompañar a estos hermanos en el descubrimiento de Jesucristo y en su seguimiento, es preciso que surjan personas profundamente creyentes que, con su testimonio de fe y con su cercanía amorosa a los más necesitados, les muestren el camino a seguir, los acompañen en su itinerario espiritual y contribuyan de este modo a mantener viva la fe y la esperanza en medio del pueblo.

Muchos bautizados piensan que son otros los que tienen que hacer este servicio de acompañamiento a quienes se preguntan por Dios. Sin embargo, el Papa Francisco nos recuerda que somos todos los cristianos los que hemos de renovar nuestra fe en Jesucristo y los que hemos de “ser personas-cántaro para dar de beber a los demás”.

Ahora bien, los cristianos que estén dispuestos a asumir la gozosa misión de ofrecer la Buena Noticia a los hermanos no deben olvidar nunca que, en ocasiones, el cántaro puede “convertirse en una pesada cruz”. En estos casos, hemos de tener muy presente que fue en la cruz donde el Señor se entregó como fuente de agua viva para que quien beba de esa fuente nunca más tenga sed (EG 86).

Con mi cordial saludo y bendición, feliz día del Señor.

 

+ Atilano Rodríguez,

Obispo de Sigüenza-Guadalajara

Mons. Atilano Rodríguez
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Mons. D. Atilano Rodríguez nació en Trascastro (Asturias) el 25 de octubre de 1946. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario de Oviedo y cursó la licenciatura en Teología dogmática en la Universidad Pontificia de Salamanca. Fue ordenado sacerdote el 15 de agosto de 1970. El 26 de febrero de 2003 fue nombrado Obispo de Ciudad Rodrigo, sede de la que tomó posesión el 6 de abril de este mismo año. En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Apostado Seglar y Consiliario Nacional de Acción Católica desde el año 2002. Nombrado obispo de Sigüenza-Guadalajara el día 2 de febrero de 2011, toma posesión de su nueva diócesis el día 2 de abril en la Catedral de Sigüenza.