Carta pastoral de Mons. Agustí Cortés Soriano: El “hoy” de Dios II. Las huidas

El “hoy” de Dios es, pues, el instante presente.

El momento actual, decimos, “es mío”, es mi vida, la que sufro, la que disfruto, sobre la cual decido libremente. Sí es tu momento, también el mío, el nuestro. Pero, igualmente, este momento, y no otro, es el de Dios…

Sin embargo, hemos de reconocer que tantas veces estamos tentados de huir. Especialmente, cuando el momento actual es complejo y está lleno de sufrimiento. No queremos asumirlo y huimos de él con subterfugios. Huidas todas engañosas, seductoras, tranquilizantes, que no curan de verdad.

Hay muchas huidas, que evitan afrontar la realidad presente.

– Negar o dejar a un lado el presente, refugiándose en el pasado. Es la nostalgia y la mitificación de lo que se hizo y se vivió. Igualmente, buscando el refugio en el futuro, donde se descubre la utopía, que conquistaremos si triunfa nuestro ideal y nuestro programa de cambio.

– Otra huida es consolarse con el mero pensamiento. Es decir, elucubrar sobre los culpables de la situación actual, así como sobre las soluciones que “se tendrían que tomar”.

– Otra huida – refugio, particularmente engañosa, es entregarse al activismo. Tener la impresión de que la acción, “hacer muchas cosas”, es realmente hacer algo, cuando en realidad nada cambia en su profundidad.

– En el terreno de la vida religiosa se da también una huida del presente real, que viene disfrazada de un buen hacer. Es la huida a una religiosidad hiperafectiva y sensiblera, que da sensación de descanso y de cumplimiento de lo que Dios pide.

– Hay otras muchas huidas del momento, como el refugio en el placer compensatorio, en el sueño de un triunfo personal, el quedarse en todo lo externo, sin esforzarse en profundizar qué ocurre actualmente en el corazón…

Bien mirado, todas las huidas de la realidad son actos de idolatría.

Los ídolos son construcciones humanas, fruto de nuestras manos: ideologías, construcciones imaginativas, obras, sistemas, sensaciones del “yo”, etc. Pero tienen la particularidad de haber sido elevadas por nosotros a la categoría de cosas absolutas, como si fueran dioses, aquello que buscamos por encima de todo, a lo que todo se subordina, porque es fuente segura de tranquilidad.

Entendemos el primer precepto del Decálogo:

“Soy el Señor tu Dios, que te saqué de la esclavitud. No tendrás otros dioses. Amarás a Dios con todo el corazón” (cf. Lv 20,1-17)

He oído que el monje Evagrio Póntico (siglo IV) advirtió: “El monje que huye de la celda, no solo huye de Dios, sino también de sí mismo”. El gran escriturista alemán, convertido del protestantismo al catolicismo, H. Schlier, escrbió sobre 1Co 10,11:

“Fácilmente no nos damos cuenta de que para nosotros ha llegado ya el fin de los tiempos, es decir, nuestro tiempo es el del fin y ha comenzado el tiempo de Dios. Nos aferramos al pasado y, más aún, al futuro, y no percibimos que ambos están anulados por el presente del tiempo de Dios”

El instante presente no es fácil. Pero en él te quiere Dios, en ese momento Él sigue amándote, porque ese momento forma parte del nuevo tiempo inaugurado por Jesucristo. Ese nuevo tiempo, sin salir todavía de la historia humana, es el definitivo: “ya nada podrá apartarnos del amor de Cristo”. No hemos de huir. Pase lo que pase hoy, en nuestra historia presente, seguirá siendo “el hoy de Dios”.

 

Agustí Cortés Soriano

Obispo de Sant Feliu de Llobregat

Mons. Agustí Cortés Soriano
Acerca de Mons. Agustí Cortés Soriano 358 Articles
Nació el 23 de octubre de 1947 en Valencia. Cursó los estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de Valencia. Se licenció en teología por la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia. En 1993 se doctoró en teología en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Fue ordenado sacerdote el 23 de diciembre de 1971. En su ministerio sacerdotal, entre 1972 y 1974, fue vicario en Quart de Poblet; de 1973 a 1984, capellán del Colegio San José de la Montaña de Valencia; de 1974 a 1976, párroco de Quart de Poblet y profesor en la Instituto Luis Vives de Valencia; de 1976 a 1978, director del Secretariado Diocesano de Pastoral Juvenil; el año 1978, vicario de San Antonio de Padua de Valencia; de 1978 a 1984, secretario particular del que entonces era arzobispo de Valencia, Mons. . Miguel Roca Cabanellas; de 1986 a 1997, rector del Seminario Metropolitano de Valencia; de 1997 a 1998, canónigo penitenciario de la catedral de Valencia, y entre 1990 y 1998, profesor de teología en la Facultad Teológica, en el Instituto Teológico para el matrimonio y la Familia y al Instituto de Ciencias Religiosas de Valencia. Fue nombrado obispo de Ibiza el 20 de febrero de 1998 y recibió la ordenación episcopal el 18 de abril de 1998. El 12 de septiembre de 2004 inició su ministerio como primer obispo de la diócesis de Sant Feliu de Llobregat, en la catedral de San Lorenzo de Sant Feliu de Llobregat. En la CEE es vicepresidente de la Comisión episcopal de seminarios y Universidades y presidente de la Subcomisión de Universidades. En la Conferencia Episcopal Tarraconense es el obispo delegado de la Pastoral Familiar y, desde la reunión de los obispos catalanes el pasado 30 de septiembre y 1 de octubre de 2008, encargado del Secretariado Interdiocesano de Pastoral de Santuarios, peregrinaciones y turismo de Cataluña y las Islas.