Una Semana Santa 2021 para vivirla en lo fundamental

En la archidiócesis de Oviedo el Delegado episcopal de Piedad Popular, José Luis Alonso Tuñón, desgrana cómo celebraremos este año la Semana Santa, al hilo de las “Normas de obligado cumplimiento para la celebración de la Semana Santa en parroquias y comunidades cristianas”, escritas por el arzobispo diocesano, Mons. Jesús Sanz, y publicadas la pasada semana en la página web diocesana.

Esta Semana Santa también va a ser diferente, pero a diferencia del año pasado, podemos acudir a las parroquias, a celebrar los oficios. Y comenzando por el Domingo de Ramos, ¿qué particularidad va a tener ese día? ¿Debe llevar la gente ramo?

Al no haber procesión, no hay bendición. Será una misa de domingo normal. En San Isidoro, por ejemplo, el día de Ramos tenemos habitualmente la plaza del Ayuntamiento a rebosar, y controlar ahí las medidas de seguridad se hace imposible. Hay que evitar todo eso. Se hubiera podido pensar en hacer las bendiciones sucesivas en misa de 11, 12  y13 h. pero tampoco, porque si no hay procesión, no tiene razón de ser.

Puede que no sea una decisión muy popular, pero tiene que ser así. No se pierde nada de lo que es la celebración del Domingo de Ramos. Ese es el problema, que se identificó tanto el Domingo de Ramos con la procesión y la bendición de los Ramos, que el resto quedaba desvaído. Un porcentaje altísimo de gente iba exclusivamente a bendecir el ramo, por la tradición de que los ahijados lleven el ramo a los padrinos. Pero claro, pasó la tradición, la costumbre, por encima de la celebración. Este año es la misa del Domingo de Ramos como el pórtico a la Semana Santa.

La Misa Crismal, del Martes Santo, también es una cita, sobre todo para los sacerdotes, muy especial. El año pasado no pudo celebrarse. Este año ¿cómo va a ser?

La Misa Crismal será prácticamente igual que siempre. En definitiva la celebración consistía en la bendición de los óleos. El señor Arzobispo, haciéndose eco de las normas de Roma, invita a la participación de los sacerdotes, del Consejo, del Cabildo, pero siempre con la advertencia de mantener el aforo limitado. Incluso nos invitan a que recojamos los óleos, puesto que el año pasado no hubo bendición, y celebrar así, como Iglesia diocesana, todo el presbiterio y el pueblo santo de Dios, unidos al Obispo que celebra los misterios.

Vamos al Jueves Santo, también una celebración muy especial, pero este año sin algunos símbolos propios del día.

Por lo pronto, no hay lavatorio de los pies. Un aspecto externo muy importante en el tema de la seguridad. Y después, tampoco habrá procesión interior para llevar el Santísimo al Monumento. Se preparará el Monumento, pero lo llevará el sacerdote sin solemnidad. Se invita también a que se haga la oración, que suele hacerse en muchos sitios, después de la Santa Misa como una Hora Santa, teniendo siempre en cuenta el toque de queda.

El Viernes Santo también ha llamado la atención porque se incluirá en la celebración una oración especial por los enfermos de la Covid 19.

En la Liturgia de la Palabra del Viernes, es importante es la oración de los fieles, que se hace de forma solemne. Un lector anuncia la intención, un segundo de silencio y el sacerdote hace la oración. Y este año, además de las diez intenciones que aparecen, hay una, la undécima, que será por todas las víctimas de la pandemia.

Por su cargo como delegado episcopal de Piedad Popular tiene una relación especial con las cofradías. Es el segundo año que no van a tener procesiones, ¿cómo lo están llevando?

A mí eso me preocupa mucho. Entre otras cosas porque indica un poco cuál es el fuerte de las cofradías. Si no hay procesión, ¿entonces nada? En este tiempo recuerdo un texto del profeta donde habla del pueblo de Israel en el destierro, donde afirman:  “Señor, no tenemos ni príncipe, ni sacerdote, ni ofrendas, ni holocaustos, ni un lugar donde ofrecerte…” exponen su situación. Como nosotros aquí, que no tenemos procesiones, pero el texto del Antiguo Testamento, sigue y dice:  “pero tenemos un corazón”, y eso es lo importante. Debemos interiorizar  la celebración.

El hecho de que no haya una procesión no significa que no lo vivamos con intensidad, si es posible, incluso lo viviremos mejor, porque cuando tenemos procesiones siempre tenemos un extra de preocupación, al estar atento para que tantas cosas salgan bien. Ahora todo eso desaparece y sería precioso que nos concentráramos en lo importante de la Semana Santa, donde celebramos la muerte y la pasión de Jesucristo con la mirada siempre puesta en la resurrección, en la vida. Como decía Machado: “no quiero ese Cristo, sino el que anduvo en la mar”, pues para llegar a la mar, hay que ir primero al Calvario. Es la concentración de todo lo que significa auténticamente la Semana Santa, todo lo exterior, en esta ocasión concentrado en ese corazón sencillo y humillado de Jesús.

(Archidiócesis de Oviedo)

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