Carta pastoral de Mons. Joan E. Vives: Debemos convertirnos y creer en el Evangelio

Al imponernos la ceniza en el inicio de la Cuaresma, la liturgia nos recordó las palabras nucleares de la predicación de Jesús: «Convertíos y creed en el Evangelio» (Mc 1,14). Mientras acogíamos un signo de la fragilidad de nuestra vida y de la fugacidad de las cosas materiales, la ceniza, se nos proponía hacer una auténtica conversión, volver a Dios con toda el alma y todas las fuerzas, y a la vez creer y salir a anunciar el Evangelio, la buena noticia de que el perdón se nos ha dado en Cristo, que hemos sido recreados de nuevo y que podemos vivir como hijos de Dios y como hermanos unos de otros.

En el camino hacia la Pascua, estas dos realidades, convertirnos y creer en el Evangelio, tienen una unidad inseparable, forman como una gran y única actitud de seguimiento auténtico de Cristo. La verdadera conversión a Dios consiste en acoger plenamente la Buena Nueva de Jesús, como la luz que dejamos que alumbre todos los rincones de nuestra vida, y al mismo tiempo, por la fuerza de Dios, ser testigos y mensajeros de esta Buena Noticia para los demás, es decir, ser evangelizadores creíbles, generosos y llenos de amor. Es el núcleo de la nueva evangelización a la que estamos especialmente comprometidos en este tiempo de pandemia y de «eclipse de Dios», dada la debilidad de la fe y de la esperanza que, tal vez, encontramos en nosotros y entre muchos de nuestros contemporáneos.

Recogiendo un texto del obispo Pere Casaldàliga, misionero en Sâo Félix do Araguaia, en Brasil, poeta de la Buena Nueva traspasado el 8 de agosto de 2020, os propongo unas actitudes para vivir la evangelización que recogen y unen las dos actitudes, conversión y fe anunciadora:

  • Saber acoger el Evangelio que nos viene a buscar y dejarse convertir por él.
  • No hacer sombra al Evangelio, ni con nuestra cultura, ni con nuestro protagonismo, ni con nuestro miedo.
  • Practicar, celebrar y anunciar el Evangelio en comunidad eclesial.
  • Vivir el Evangelio con toda la verdad; ser testigos, compañeros de Cristo, el Testigo Fiel, y compañeros de tantos buenos testigos, hermanos nuestros.
  • Como quería Jesús, esparcir la Buena Nueva como sal, fermento, luz, semilla, en cada sociedad, en cada persona, en cada lucha, en cada esperanza.
  • Recordar siempre que Jesucristo es un Evangelio mayor que el Evangelio escrito; y entregar el Evangelio como quien delicado beso de parte de Dios.
  • No olvidar que el Evangelio lleva dentro la cruz.
  • Hacer, como Jesús, que el Evangelio sea de los pobres y los pequeños, para que llegue a todos.
  • Orar el Evangelio. Callar el Evangelio en el silencio de la gratuidad y del despojarse. Hacer nacer Evangelio con la profecía de los gestos.
  • Convocar a todos entorno al Evangelio y hacer muchos discípulos para Jesús.
  • Gritar el Evangelio como el único verdadero Nuevo Orden Mundial que puede hacernos, a todos, hermanos y hermanas en un solo Mundo Humano.
  • Saber esperar con paciencia pascual la Buena Nueva definitiva de Aquel que “está a la puerta y llama” (Apoc 3,20).

+Joan-Enric Vives,

Arzobispo de Urgell

Mons. Joan E. Vives
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Nació el 24 de Julio de 1949 en Barcelona. Tercer hijo de Francesc Vives Pons, i de Cornèlia Sicília Ibáñez, pequeños comerciantes. Fue ordenado presbítero en su parroquia natal de Sta. María del Taulat de Barcelona. Elegido Obispo titular de Nona y auxiliar de Barcelona el 9 de junio de 1993, fue ordenado Obispo en la S.E. Catedral de Barcelona el 5 de septiembre de 1993. Nombrado Obispo Coadjutor de la diócesis de Urgell el 25 de junio del 2001. Tomó Posesión del cargo el 29 de julio, en una celebración presidida por Mons. Manuel Monteiro de Castro, Nuncio Apostólico en España y Andorra. El día 12 de mayo del año 2003, con la renuncia por edad del Arzobispo Joan Martí Alanis, el Obispo Coadjutor Mons. Joan-Enric Vives Sicília pasó a ser Obispo titular de la diócesis de Urgell y copríncipe de Andorra. El 10 de julio del 2003 juró constitucionalmente como nuevo Copríncipe de Andorra, en la Casa de la Vall, de Andorra la Vella. El 19 de marzo del 2010, el Papa Benedicto XVI le otorgó el titulo y dignidad de Arzobispo "ad personam". Estudios: Después del Bachillerato cursado en la Escuela "Pere Vila" y en el Instituto "Jaume Balmes" de Barcelona, entró al Seminario de Barcelona en el año 1965 donde estudio humanidades, filosofía y teología, en el Seminario Conciliar de Barcelona y en la Facultad de Teología de Barcelona (Sección St. Pacià). Licenciado en Teología por la Facultad de Teología de Barcelona, en diciembre de 1976. Profesor de lengua catalana por la JAEC revalidado por el ICE de la Universidad de Barcelona en julio de 1979. Licenciado en Filosofía y ciencias de la educación -sección filosofía- por la Universidad de Barcelona en Julio de 1982. Ha realizado los cursos de Doctorado en Filosofía en la Universidad de Barcelona (1990-1993).