Carta pastoral de Mons. Rafael Zornoza: Separarse de Dios

Cada persona, a su modo, busca la felicidad, e intenta alcanzarla recurriendo a los recursos que tiene a disposición. Pero tenemos que reconocer –y lo comprobamos a diario en este tiempo de pandemia— que no nos salvamos por nuestras propias fuerzas, sino que dependemos, en lo más profundo del ser, de Dios y de los demás. Según el Evangelio, la salvación comienza con la aceptación de Jesús: «Hoy ha llegado la salvación a esta casa» (Lc 19, 9). Comprobamos, en efecto, que nada creado puede satisfacer al hombre por completo, porque Dios nos ha destinado a la comunión con Él y nuestro corazón estará inquieto hasta que descanse en Él (cf. San AgustínConfesiones I,1). El nos rescata del pecado y nos hace hijos de Dios, partícipes de su naturaleza divina (cf. 2 P 1, 4) y regenera nuestras acciones, de modo que, asimilados a Cristo, podamos hacer “buenas obras” (Ef 2, 10). Sin embargo, pecando, abandonamos la fuente del amor y nos perdemos en formas espurias de amor que nos encierran cada vez más en nosotros mismos. Esta separación de Dios – de Aquel que es fuente de comunión y de vida – sólo conduce a la pérdida de la armonía entre los hombres y de los hombres con el mundo, y provoca más disgregación y dolor (cf. Rm 5, 12).

La Cuaresma nos recuerda por ello que cuando el camino se vuelve más difícil se suceden las caídas y podemos abandonar el amor a Cristo, pero también que la gracia del sacramento de la Penitencia puede reintroducirnos en el orden de relaciones inaugurado por Jesús, para caminar como Él (cf. 1 Jn 2, 6). Porque estamos llamados a una vida nueva existencia conforme a Cristo (cf. Rm 6, 4) que nos introduce en las relaciones concretas que Él mismo vivió: en ellas tocamos la carne de Jesús, singularmente en los hermanos más pobres y más sufridos. En la Iglesia, que es una comunidad visible, Jesús Salvador nos introduce y empuja a los cristianos a la caridad con el prójimo, al cuidado de la humanidad sufriente de todos los hombres, a través de las obras de misericordia corporales y espirituales, y a la misión para anunciar a todos los hombres el gozo y la luz del Evangelio.

+ Rafael Zornoza

Obispo de Cádiz y Ceuta

Mons. Rafael Zornoza
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RAFAEL ZORNOZA BOY nació en Madrid el 31 de julio de 1949. Es el tercero de seis hermanos. Estudió en el Colegio Calasancio de Madrid con los PP. Escolapios, que simultaneaba con los estudios de música y piano en el R. Conservatorio de Madrid. Ingresó en el Seminario Menor de Madrid para terminar allí el bachillerato. En el Seminario Conciliar de Madrid cursa los Estudios Teológicos de 1969 a 1974, finalizándolos con el Bachillerato en Teología. Ordenado sacerdote el 19 de marzo de 1975 en Madrid fue destinado como vicario de la Parroquia de San Jorge, y párroco en 1983. Impulsó la pastoral juvenil, matrimonial y de vocaciones. Fue consiliario de Acción Católica y de promovió los Cursillos de Cristiandad. Arcipreste del Arciprestazgo de San Agustín y miembro elegido para el Consejo Presbiteral de la Archidiócesis de Madrid desde 1983 hasta que abandona la diócesis. Es Licenciado en Teología Bíblica por la Universidad Pontificia Comillas de Madrid, donde también realizó los cursos de doctorado. Preocupado por la evangelización de la cultura organizó eventos para el diálogo con la fe en la literatura y el teatro e inició varios grupos musicales –acreditados con premios nacionales e internacionales–, participando en numerosos eventos musicales como director de coros aficionados y profesor de dirección coral. Ha colaborado además como asesor en trabajos del Secretariado de Liturgia de la Conferencia Episcopal. En octubre de 1991 acompaña como secretario particular al primer obispo de la de Getafe al iniciarse la nueva diócesis. Elegido miembro del Consejo Presbiteral perteneció también al Colegio de Consultores. Inicia el nuevo seminario de la diócesis en 1992 del que es nombrado Rector en 1994, desempeñando el cargo hasta 2010. Ha sido profesor de Teología en la Escuela Diocesana de Teología de Getafe, colaborador en numerosos cursos de verano y director habitual de ejercicios espirituales. Designado por el S.S. el Papa Benedicto XVI obispo titular de Mentesa y auxiliar de la diócesis de Getafe y fue ordenado el 5 de febrero de 2006. Hay que destacar en este tiempo su dedicación a la Formación Permanente de los sacerdotes. También ha potenciado con gran dedicación la pastoral de juventud, creando medios para la formación de jóvenes cristianos, como la Asociación Juvenil “Llambrión” y la Escuela de Tiempo Libre “Semites”, que capacitan para esta misión con la pedagogía del tiempo libre, campamentos y actividades de montaña. Ha impulsado además las Delegaciones de Liturgia, Pastoral Universitaria y de Emigrantes, de importancia relevante en la Diócesis de Getafe, así como diversas iniciativas para afrontar la nueva evangelización. Pertenece a la Comisión Episcopal de Seminarios de la Conferencia Episcopal Española –encargado actualmente de los Seminarios Menores– y a la Comisión Episcopal del Clero. Su lema pastoral es: “Muy gustosamente me gastaré y desgastaré por la salvación de vuestras almas” (2Cor 12,13). El 30 de agosto de 2011 se ha hecho público su nombramiento por el Santo Padre Benedicto XVI como Obispo electo de Cádiz y Ceuta. El 22 octubre ha tomado posesión de la Diócesis de Cadiz y Ceuta.