Carta pastoral del  Card. Juan José Omella: «Jesús, motor de nuestra oración»

La Cuaresma es un tiempo privilegiado para caminar hacia Aquel que es fuente de todo amor. Si nos dejamos acompañar por Dios, experimentaremos que Él está siempre a nuestro lado. No obstante, no podemos acceder directamente al Padre si no es por medio de Jesucristo. Cristo es el mediador y el modelo de nuestra oración.

Una de las cosas que más impactó a los discípulos de Jesús fue su manera de orar. El Señor aprendió a rezar como los judíos de su tiempo. Su corazón estaba empapado de la Sagrada Escritura. En un pasaje del Evangelio según san Marcos, cuando le preguntan a Jesús cuál es el mandamiento más importante, él responde sin dudar con estas palabras de las Escrituras: «Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma […] y al prójimo como a ti mismo» (Mc 12, 29-31).

Sin embargo, lo que más destacan los Evangelios es que el Señor siente a menudo la necesidad de ir a un lugar apartado a orar. Jesús se separa del torbellino del mundo y busca cada día momentos de intimidad con su Padre.

La oración es el motor de la vida de Cristo. Los evangelistas nos explican que, antes de tomar una decisión importante, Jesús la consultaba con su Padre. Así, antes de elegir a los doce apóstoles, se retiró a la montaña y pasó toda la noche en oración.

El Señor reza también cuando descubre con alegría que Dios ama entrañablemente a los más pobres: «Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y las has revelado a los pequeños» (Lc 10, 21).

Jesús ora ante las situaciones difíciles, en los momentos de duda e incertidumbre. Cuando siente en su corazón una tristeza profunda, Cristo pide ayuda a su Padre. Incluso las últimas palabras de Jesús antes de morir son palabras de los salmos. En el momento más duro de su vida, Cristo rezó con las oraciones que sus padres le habían enseñado y que conocía de memoria.

La oración de Jesús tenía algo muy especial. Esto no pasó inadvertido a los ojos de sus discípulos. Es por ello que un día que los discípulos encontraron a Jesús orando en cierto lugar, le pidieron con humildad y sencillez: «Señor, enséñanos a orar» (Lc 11,1). Fue entonces cuando Jesús empezó su oración llamando a Dios, Abba (Padre). Orar como Jesús es reconocer que Dios es como un padre o una madre que salen a nuestro encuentro porque nos aman y no pueden vivir sin nosotros. Orar es ponerse en las manos de Dios con toda confianza, como los niños en brazos de sus padres.

Queridos hermanos y hermanas, que en estos días de Cuaresma sepamos pedir al Señor: Enséñame a rezar. A partir de entonces Jesús se convertirá, como para sus primeros discípulos, en nuestro maestro de oración.

† Card. Juan José Omella

Arzobispo de Barcelona

Card. Juan Jose Omella
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Mons. Juan José Omella Omella nació en la localidad de Cretas, provincia de Teruel y archidiócesis de Zaragoza, el 21 de abril de 1946. Estudió en el Seminario de Zaragoza y en Centros de Formación de los Padres Blancos en Lovaina y Jersualén. El 20 de septiembre de 1970 recibía la ordenación sacerdotal. En su ministerio sacerdotal, trabajó como Coadjutor y como Párroco y entre 1990 y 1996 como Vicario Episcopal en la diócesis de Zaragoza. Durante un año fue misionero en Zaire. El 15 de julio de 1996 fue nombrado Obispo auxiliar de Zaragoza. Fue ordenado Obispo el 22 de septiembre de ese mismo año. El 27 de octubre de 1999 fue nombrado Obispo de la diócesis de Barbastro-Monzón, de la que tomó posesión el 12 de diciembre de 1999. Entre el 24 de agosto de 2001 y el 19 de diciembre de 2003 fue Administrador Apostólico de Huesca y entre el 19 de octubre de 2001 y el 19 de diciembre de 2003, también Administrador Apostólico de Jaca. El día 8 de abril de 2004 es nombrado Obispo de la diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño. Es miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social desde febrero de 2002. Con anterioridad, desde 2000 fue Presidente en funciones de esta misma Comisión Episcopal. Es también Consiliario Nacional de Manos Unidas.