Carta pastoral de Mons. Rafael Zornoza: Oración, ayuno y limosna para abrirnos al amor de Dios

Tres son las “medicinas del alma” y condiciones de este proceso penitencial cuaresmal que nos mostró Jesús en su predicación (cf. Mt 6,1-18). En primer lugar, la oración, que es diálogo filial con el PadreNo significa exclusivamente recitar plegarias, debe ser sobre todo silencio y recogimiento que nos ilumina para afrontar los desafíos de la superficialidad y tomar las decisiones justas en nuestras vidas. En segundo lugar, el ayuno como una vía de privación que nos hace comprender a los pobres y desprendernos del afán de consumir. Quien ayuna se hace pobre con los pobres y “acumula” la riqueza del amor recibido y compartido.

Finalmente, la limosna, que es un ejercicio de la caridad en su sentido más noble: nos da la mirada y los gestos de amor hacia el hombre herido para dejar lo que nos sobra y ejercitar la caridad ayudando a los necesitados. Se trata de compartir lo que tenemos con quien tiene menos, que hoy son tantos, descubrir a los pobres y a los que se encuentran en condiciones de sufrimiento, abandono o angustia a causa de la pandemia. No es desprendernos de la calderilla, sino adoptar un modo de vivir sobrio, y abrir el corazón al hermano que nos encontramos en la esquina o que vive en la puerta de al lado con la vergüenza de pedir para comer y no pasar frío.

Mirar a nuestro interior con sinceridad a la luz del evangelio hace posible recibir con el corazón abierto el amor de Dios que nos convierte en hermanos y hermanas en Cristo e invertir la escala de valores que a veces rigen nuestras vidas, para renacer como hombres nuevos, gracias a la acción del Espíritu Santo.

Recordemos siempre que este itinerario ya está bajo la luz de la Resurrección, que nos hace otear en el horizonte la victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte, y anima los sentimientos, las actitudes y las decisiones de quien desea seguir a Cristo. En la noche de Pascua, llenos de alegría, renovaremos las promesas de nuestro Bautismo, para renacer como hombres nuevos. La Cuaresma que es fuente de gozo. En este tiempo marcado por la pandemia y sus consecuencias, donde parece que se han derrumbado tantas cosas, el Señor nos repite: “Mira, hago nuevas todas las cosas” (Ap 21,5). Dios está cerca de nosotros, a nuestro favor, y nunca nos abandona en las pruebas para que podamos decir como San Pablo: “todo lo puedo en Aquel que me conforta” (Fil 4,13).

+ Rafael Zornoza

Obispo de Cádiz y Ceuta

Mons. Rafael Zornoza
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RAFAEL ZORNOZA BOY nació en Madrid el 31 de julio de 1949. Es el tercero de seis hermanos. Estudió en el Colegio Calasancio de Madrid con los PP. Escolapios, que simultaneaba con los estudios de música y piano en el R. Conservatorio de Madrid. Ingresó en el Seminario Menor de Madrid para terminar allí el bachillerato. En el Seminario Conciliar de Madrid cursa los Estudios Teológicos de 1969 a 1974, finalizándolos con el Bachillerato en Teología. Ordenado sacerdote el 19 de marzo de 1975 en Madrid fue destinado como vicario de la Parroquia de San Jorge, y párroco en 1983. Impulsó la pastoral juvenil, matrimonial y de vocaciones. Fue consiliario de Acción Católica y de promovió los Cursillos de Cristiandad. Arcipreste del Arciprestazgo de San Agustín y miembro elegido para el Consejo Presbiteral de la Archidiócesis de Madrid desde 1983 hasta que abandona la diócesis. Es Licenciado en Teología Bíblica por la Universidad Pontificia Comillas de Madrid, donde también realizó los cursos de doctorado. Preocupado por la evangelización de la cultura organizó eventos para el diálogo con la fe en la literatura y el teatro e inició varios grupos musicales –acreditados con premios nacionales e internacionales–, participando en numerosos eventos musicales como director de coros aficionados y profesor de dirección coral. Ha colaborado además como asesor en trabajos del Secretariado de Liturgia de la Conferencia Episcopal. En octubre de 1991 acompaña como secretario particular al primer obispo de la de Getafe al iniciarse la nueva diócesis. Elegido miembro del Consejo Presbiteral perteneció también al Colegio de Consultores. Inicia el nuevo seminario de la diócesis en 1992 del que es nombrado Rector en 1994, desempeñando el cargo hasta 2010. Ha sido profesor de Teología en la Escuela Diocesana de Teología de Getafe, colaborador en numerosos cursos de verano y director habitual de ejercicios espirituales. Designado por el S.S. el Papa Benedicto XVI obispo titular de Mentesa y auxiliar de la diócesis de Getafe y fue ordenado el 5 de febrero de 2006. Hay que destacar en este tiempo su dedicación a la Formación Permanente de los sacerdotes. También ha potenciado con gran dedicación la pastoral de juventud, creando medios para la formación de jóvenes cristianos, como la Asociación Juvenil “Llambrión” y la Escuela de Tiempo Libre “Semites”, que capacitan para esta misión con la pedagogía del tiempo libre, campamentos y actividades de montaña. Ha impulsado además las Delegaciones de Liturgia, Pastoral Universitaria y de Emigrantes, de importancia relevante en la Diócesis de Getafe, así como diversas iniciativas para afrontar la nueva evangelización. Pertenece a la Comisión Episcopal de Seminarios de la Conferencia Episcopal Española –encargado actualmente de los Seminarios Menores– y a la Comisión Episcopal del Clero. Su lema pastoral es: “Muy gustosamente me gastaré y desgastaré por la salvación de vuestras almas” (2Cor 12,13). El 30 de agosto de 2011 se ha hecho público su nombramiento por el Santo Padre Benedicto XVI como Obispo electo de Cádiz y Ceuta. El 22 octubre ha tomado posesión de la Diócesis de Cadiz y Ceuta.