Carta pastoral de Mons. Francesc Conesa: Tiempo de volver a Dios

Queridos diocesanos:

Comenzamos la cuaresma, que es un camino que realizamos como iglesia para prepararnos a celebrar el misterio central de nuestra fe, la Pascua de Jesucristo. desde principios del siglo iV, la iglesia, imitando el tiempo que estuvo Jesús en el desierto, dedica cuarenta días para disponerse a subir con Jesús a Jerusalén y tomar parte activa en los acontecimientos de su muerte y
resurrección.

El itinerario cuaresmal consiste, sobre todo, en volverse hacia dios. los seres humanos tendemos a la dispersión: nos afanamos en mil quehaceres y olvidamos, muchas veces, lo que de verdad importa. además, nuestra memoria es frágil y fácilmente nos olvidamos de dios y de lo mucho que nos quiere. la cuaresma es tiempo de volver a centrar nuestra vida en dios, de ponerle a Él en el entro de todo: de nuestro pensamiento, de nuestras acciones, de nuestros sentimientos y deseos. La escritora mística madeleine debrel (1904-1964) decía que nuestro tiempo necesitaba “hombres vueltos a dios”, llenos de dios, volcados por completo a Él.

Esto requiere recorrer un camino de conversión. Para que nuestro corazón se vuelva hacia dios, es preciso desalojar de su interior todos los ídolos que lo habitan, comenzando por el propio “yo”, que con frecuencia ocupa el lugar que sólo a dios corresponde. Pero también será conveniente que cada uno examine su conciencia para descubrir cuáles son esos ídolos que tienen hechizado nuestro corazón, que le esclavizan y le impiden ser totalmente de dios. el afán por lo material, el deseo hedonista de placer, la indiferencia respecto de los otros, son algunos de esos ídolos que deberemos derribar si queremos hacer lugar al dios vivo.

Para realizar este objetivo será preciso marchar al desierto, como hizo el pueblo de israel y como hizo el mismo Jesús. si queremos escuchar de verdad a dios, tendremos que buscar la soledad, para enfrentarnos personalmente con Él. Necesitamos también la austeridad, para que nada nos impida tratar con Él. en este tiempo de cuaresma necesitamos encontrar este desierto, aún en medio del ruido de nuestras ciudades y entre los afanes cotidianos. Busquemos un tiempo de silencio y oración, un tiempo para revisar nuestra vida y pensar lo que dios significa para nosotros y cómo respondemos a su amor. un tiempo, también, para decirle a dios que le amamos con todo nuestro ser.

En su mensaje para la cuaresma de este año, el Papa Francisco nos indica que, para volver a centrar nuestra vida en dios, es preciso poner a punto las virtudes que dirigen nuestra vida hacia Él y que, por eso, llamamos “teologales”. la cuaresma –dice- es “tiempo para renovar la fe, al esperanza y la caridad”. a ello nos ayudarán también los tres medios de los que habla Jesús en su predicación: el ayuno, la limosna y la oración, porque “la vía de la pobreza y de la privación (el ayuno), la mirada y los gestos de amor hacia el hombre herido (la limosna) y el diálogo filial con el Padre (la oración) nos permiten encarnar una fe sincera, una esperanza viva y una caridad operante”.

† Francesc Conesa Ferrer
Obispo de Menorca

Mons. Francisco Conesa Ferrer
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Rector de la Basílica de Santa María de Elche desde 2014 Francisco Simón Conesa Ferrer nació en Elche el 25 de agosto de 1961. Cursó estudios eclesiásticos en el seminario diocesano y fue ordenado sacerdote el 29 de septiembre de 1985. Es doctor en Teología (1994) y en Filosofía (1995) por la Universidad de Navarra. Su ministerio sacerdotal lo ha desarrollado en la diócesis de Orihuela-Alicante, donde ha desempeñado los siguientes cargos: vicario parroquial de la parroquia ilicitana de Nuestra Señora del Carmen (1985-1987), de la Inmaculada de San Vicente del Raspeig (1994-1996) y de Nuestra Señora de Gracia de Alicante (1997). Desde 1998 al 2014 fue el vicario general de la diócesis. En la actualidad es profesor del seminario diocesano, donde imparte Filosofía del Lenguaje y Teología Fundamental, desde 1992; profesor asociado de la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra, desde 1994; canónigo magistral de la Catedral de Orihuela, desde 2001; y rector de la Basílica de Santa María de Elche, desde 2014. Fue nombrado prelado de honor de su Santidad en el año 2012.