Carta pastoral de Mons. Eusebio Hernández: Fe, esperanza y caridad – Mensaje del papa Francisco para la Cuaresma 2021

Pocos días antes de comenzar la Cuaresma, se hacía público el mensaje que cada año el Papa dedica a todo el pueblo de Dios para iluminar el camino cuaresmal de cada año.

Este año lo ha titulado: “Mirad, estamos subiendo a Jerusalén…” (Mt 20,18) y como subtítulo: “Cuaresma: Un tiempo para renovar la fe, la esperanza y la caridad”. En su mismo título el Papa nos invita a centrarnos en lo más esencial de este tiempo de Cuaresma. En primer lugar, este tiempo es camino de peregrinación con Jesús, hacia Jerusalén, es decir hacia la Pascua y, en segundo lugar, un tiempo favorable para que, con la ayuda del Señor, renovemos nuestra fe, esperanza y caridad.

El papa Francisco nos explica brevemente cómo podemos cultivar estas virtudes fundamentales de la vida cristiana:

  • La fe nos llama a acoger la Verdad y a ser testigos, ante Dios y ante nuestros hermanos y hermanas.
  • La esperanza como “agua viva” que nos permite continuar nuestro camino.
  • La caridad, vivida tras las huellas de Cristo, mostrando atención y compasión por cada persona, es la expresión más alta de nuestra fe y nuestra esperanza.

Al final de la presentación de estos puntos, nos sugiere qué es lo que podemos hacer para incrementar estas virtudes, así con respecto a la fe nos dice:

“La Cuaresma es un tiempo para creer, es decir, para recibir a Dios en nuestra vida y permitirle ‘poner su morada’ en nosotros (cf. Jn 14,23)”. Para ello, el ayuno es una ayuda, porque: “Ayunar significa liberar nuestra existencia de todo lo que estorba, incluso de la saturación de informaciones —verdaderas o falsas— y productos de consumo, para abrir las puertas de nuestro corazón a Aquel que viene a nosotros pobre de todo, pero ‘lleno de gracia y de verdad’ (Jn 1,14)”.

La esperanza, empleando la figura de la Samaritana, es como el “agua viva” que calma nuestra sed. A su vez, este pasaje del evangelio de san Juan es una invitación a buscar esa “agua viva” en la oración: “En el recogimiento y el silencio de la oración, se nos da la esperanza como inspiración y luz interior, que ilumina los desafíos y las decisiones de nuestra misión: Por esto es fundamental recogerse en oración (cf. Mt 6,6) y encontrar, en la intimidad, al Padre de la ternura”.

Finalmente, nos pide que la caridad la centremos este año en la realidad de la pandemia que estamos viviendo: “Vivir una Cuaresma de caridad quiere decir cuidar a quienes se encuentran en condiciones de sufrimiento, abandono o angustia a causa de la pandemia de COVID-19. En un contexto tan incierto sobre el futuro… ofrezcamos con nuestra caridad una palabra de confianza, para que el otro sienta que Dios lo ama como a un hijo”

Os invito a leer este mensaje y a meditar en estos días sobre él.

+ Eusebio Hernández Sola

Obispo de Tarazona

Mons. Eusebio Hernández Sola
Acerca de Mons. Eusebio Hernández Sola 251 Articles
Nació en Cárcar (Navarra) el 29 de julio de 1944. Sus padres, Ignacio (+ 1973) y Áurea. Es el mayor de cuatro hermanos. Ingresó en el seminario menor de la Orden de los Padres Agustinos Recoletos, en Lodosa, el 12 de septiembre de 1955. En 1958 pasó al colegio de Fuenterrabía donde completó los cursos de humanidades y los estudios filosóficos. A continuación (1963-1964) ingresó en el noviciado del convento de la orden en Monteagudo (Navarra), donde hizo la primera profesión el 30 de agosto de 1964, pasando posteriormente a Marcilla donde cursó los estudios teológicos (1964-68). Aquí hizo la profesión solemne (1967); fue ordenado diácono (1967) y presbítero el 7 de julio de 1968. Su primer oficio pastoral fue el de asistente en la Parroquia de "Santa Rita" de Madrid, comenzando al mismo tiempo sus estudios de Derecho Canónico en la Universidad de "Comillas", de la Compañía de Jesús. Al curso siguiente (1969) fue traslado a la residencia universitaria "Augustinus", que la orden tiene en aquella ciudad. Se le confió la misión de director espiritual de sus 160 universitarios, continuó sus estudios de derecho canónico, que concluyó con el doctorado en 1971, e inició los de Derecho en la universidad complutense de Madrid (1969-1974). Durante el curso 1974-75 hizo prácticas jurídicas en la universidad y en los tribunales de Madrid. El 3 de noviembre de 1975 inició su trabajo en la Congregación para los Institutos de vida consagrada y Sociedades de vida apostólica. Desde 1976 fue el director del departamento de la formación y animación de la vida religiosa, siendo el responsable de la elaboración y publicación de los documentos de la Congregación; además dirige una escuela bienal de teología y derecho de la vida consagrada. Desde 1995 es "capo ufficio" del mismo Dicasterio. Por razones de trabajo los Superiores de la Congregación le han confiado multitud de misiones en numerosos países del mundo. Ha participado en variados congresos de vida consagrada, de obispos y de pastoral vocacional. Durante este tiempo ha ejercido de asistente en el servicio pastoral de la orden en Roma. El día 29 de enero de 2011 fue publicado su nombramiento como Obispo de Tarazona y fue ordenado el 19 de marzo, fiesta de San José, en la Iglesia de Ntra. Sra. de Veruela.