Carta pastoral de Mons. Carlos Escribano: Cuaresma, camino de conversión

Comenzamos este tiempo de gracia para convertir nuestro corazón al Señor. La Cuaresma es un tiempo singular en el año cristiano, que nos ayuda a prepararnos para acoger el misterio de la Resurrección de Cristo. Es cierto que las circunstancias que estamos viviendo, debido a la dureza de la pandemia, pueden descentrarnos y casi hacernos perder la noción del tiempo en que vivimos. Ya el año pasado, en mitad de la Cuaresma, fuimos confinados y ello repercutió en la celebración de la misma y de la Semana Santa.

Este año nos vuelve a tocar vivir este tiempo de conversión, con las restricciones propias de la crisis sanitaria provocada por la Covid-19. Y nos toca de nuevo preparar una Semana Santa diferente, en la que nuestras hermandades y cofradías no podrán salir a procesionar por nuestras calles, en pueblos y ciudades, y no podrán proponernos con belleza y profundidad, los momentos centrales de la Pasión y Resurrección de Cristo. Sin embargo, somos conscientes de que estamos ante un Misterio tan grande, que nos sentimos superados y que necesitamos la adecuada preparación para poder comprenderlo y asimilarlo; por ello nos introducimos en este camino de conversión.

En este contexto, el papa Francisco nos invita en su mensaje para la Cuaresma de este año, a vivir este tiempo con intensidad: “El ayuno, la oración y la limosna, tal como los presenta Jesús en su predicación (cf. Mt 6,1-18), son las condiciones y la expresión de nuestra conversión. La vía de la pobreza y de la privación (el ayuno), la mirada y los gestos de amor hacia el hombre herido (la limosna) y el diálogo filial con el Padre (la oración) nos permiten encarnar una fe sincera, una esperanza viva y una caridad operante”. En definitiva, se trata, a lo largo de estas semanas, de fortalecer nuestra fe, esperanza y caridad, siguiendo el camino cuaresmal.

Fortalecer la fe, pues la Cuaresma es un tiempo para creer; para ayunar de todo aquello que está distorsionando la imagen de Dios en nuestra vida. Cultivar la esperanza, aunque en tiempo de pandemia podría parecer una provocación; pero a pesar de las adversidades y de nuestro pecado, Dios nos sigue buscando para reconciliarnos con él. Ello nos ofrece una magnífica pauta para este tiempo cuaresmal: ser nosotros signos de esperanza para los demás con nuestros actos y actitudes. Y por último, vivir una Cuaresma abriendo nuestro corazón a los que más sufren (tantos están tan cerca), saliendo de nosotros mismos y buscando su bien. En definitiva, anticipando en nosotros el misterio de la donación total que Cristo nos mostrará en su Pasión.

Os animo a vivir estas semanas muy cerca del Señor y preparar con intensidad el Triduo Pascual. ¡Santa Cuaresma a todos!

 

+ Carlos Escribano Subías

Arzobispo de Zaragoza

 

 

Mons. Carlos Escribano Subías
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Monseñor Carlos Manuel Escribano Subías nació el 15 de agosto de 1964 en Carballo (La Coruña), donde residían sus padres por motivos de trabajo. Su infancia y juventud transcurrieron en Monzón (Huesca). Diplomado en Ciencias Empresariales, trabajó varios años en empresas de Monzón. Más tarde fue seminarista de la diócesis de Lérida -a la que perteneció Monzón hasta 1995-, y fue enviado por su obispo al Seminario Internacional Bidasoa (Pamplona). Posteriormente, obtuvo la Licenciatura en Teología Moral en la Universidad Gregoriana de Roma (1996). Ordenado sacerdote en Zaragoza el 14 de julio de 1996 por monseñor Elías Yanes, ha desempeñado su ministerio en las parroquias de Santa Engracia (como vicario parroquial, 1996-2000, y como párroco, 2008-2010) y del Sagrado Corazón de Jesús (2000-2008), en dicha ciudad. En la diócesis de Zaragoza ha ejercido de arcipreste del arciprestazgo de Santa Engracia (1998-2005) y Vicario Episcopal de la Vicaría I (2005-2010). Como tal ha sido miembro de los Consejos Pastoral y Presbiteral Diocesanos. Además, ha sido Consiliario del Movimiento Familiar Cristiano (2003-2010), de la Delegación Episcopal de Familia y Vida (2006-2010) y de la Asociación Católica de Propagandistas (2007-2010). Ha impartido clases de Teología Moral en el Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón desde el año 2005 y conferencias sobre Pastoral Familiar en diferentes lugares de España. Finalmente, ha formado parte del Patronato de la Universidad San Jorge (2006-2008) y de la Fundación San Valero (2008-2010). Benedicto XVI le nombró obispo de Teruel y de Albarracín el 20 de julio de 2010, sucediendo a monseñor José Manuel Lorca Planes, nombrado Obispo de Cartagena en julio de 2009. Ordenado como Obispo de Teruel y de Albarracín el 26 de septiembre de 2010 en la S. I. Catedral de Teruel.