Carta pastoral de Mons. Luis Quinteiro: La Cuaresma, una llamada a la renovación espiritual

La Cuaresma es un tiempo litúrgico muy importante en la vida de la Iglesia. En ella los cristianos nos preparamos para la celebración solemne de la Pascua. Como todos los años, el Papa Francisco nos ha dirigido un mensaje para animarnos y
orientarnos en este camino cuaresmal que ahora iniciamos. Este mensaje lleva un significativo encabezamiento: «Mirad que estamos subiendo a Jerusalén (Mt 20, 18). Cuaresma: un tiempo para renovar la fe, la esperanza y la caridad». En este tiempo de conversión, el Papa nos pide que renovemos nuestra fe, que saciemos nuestra sed con el agua viva de la esperanza y que abramos nuestro corazón al amor de Dios que nos convierte en hermanos y hermanas en Cristo.

El mensaje del Papa Francisco para esta Cuaresma nos recuerda también que el ayuno, la oración y la limosna, tal como los presenta Jesús en su predicación, son las condiciones y la expresión de nuestra conversión. El ayuno como camino de la
pobreza y de la privación, la limosna como gesto de amor hacia la persona herida y la oración como diálogo filial con el Padre nos ayudan a encarnar en nuestras vidas una fe sincera, una esperanza viva y una caridad comprometida.

Renovar nuestra fe significa acoger y vivir con nueva intensidad la Verdad que se manifestó en Cristo. En este tiempo de Cuaresma, esto supone dejarnos alcanzar por la Palabra de Dios, proclamada en nuestras celebraciones y rezada en nuestras
parroquias y familias. En la Palabra de Dios es Jesús mismo quien nos habla y quien reza con nosotros. Aprovechemos este tiempo de gracia para abrirnos a la Palabra de Dios en la que Cristo vendrá a nuestro encuentro.

Vivimos en un tiempo frágil e incierto en el que hablar de esperanza parece una provocación. El tiempo de Cuaresma está hecho para volver la mirada a la paciencia de Dios que nos abre el camino a la esperanza. Dios nos espera, nos acoge y nos perdona. Recibir y acoger el perdón de Dios nos convierte en difusores de la misericordia del Padre para aquellos que se encuentran heridos a nuestro lado. Solo así podremos vivir una Pascua de fraternidad.

Vivir una Cuaresma de caridad quiere decir cuidar a quienes se encuentran en momentos de sufrimiento, de abandono y de angustia. La caridad da sentido a nuestra vida porque es un impulso del corazón que nos hace salir de nosotros mismos
para ir al encuentro de los hermanos necesitados, solos, enfermos, despreciados. En medio de esta dolorosa pandemia del Covid-19, ofrezcamos con nuestra caridad una palabra de confianza a todos los que están siendo golpeados por el dolor,
descubriendo así a otras personas que necesitan hoy de nuestra ayuda y de nuestra limosna.

Pido a todas las Parroquias y Comunidades de religiosos y religiosas, a todos los consagrados, así como a todos los fieles diocesanos que, en esta Cuaresma, intensifiquemos nuestra vida de oración sintiéndonos cada día más llamados a la
conversión personal y comunitaria para que el Señor nos bendiga con frutos de fe, de esperanza y de amor fraterno.

El tiempo de Cuaresma es muy adecuado para proponer y llevar a cabo experiencias pastorales creativas y enriquecedoras. En este sentido, la Vicaría de Pastoral, con la colaboración de la Delegación de Medios de Comunicación, han preparado un podcast con una propuesta de lectura y reflexión de la Encíclica del Papa Francisco Fratelli Tutti. Además, siguen trabajando en nuevos materiales de espiritualidad que nos ayudarán a prepararnos con mayor intensidad para la Pascua. Os invito a acogerlos y compartirlos con ilusión.

Tratemos todos de vivir esta Cuaresma como camino de conversión y de oración, compartiendo nuestros bienes personales con la fe que viene de Cristo vivo, con la esperanza que anima el soplo del Espíritu y desde el amor, cuya fuente es el corazón misericordioso del Padre.

Que la Santísima Virgen, Madre del Salvador y madre nuestra, nos acompañe en este camino hacia la luz pascual.

Unidos en la oración en el camino de la Pascua.

+ Luis Quinteiro Fiuza
Obispo de Tui-Vigo

Mons. Luis Quinteiro
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Don Luis Quinteiro Fiuza, nace en Sabrexo (Vila de Cruces-Pontevedra) en el año 1947. Ingresa en el Seminario Menor de Belvís de Santiago de Compostela en 1958. Unos años después, en 1966, siendo seminarista mayor, comienza sus estudios teológicos en la Pontificia Universidad de Comillas (Santander) y, trasladada esta universidad a Madrid, obtiene el grado de Licenciado en Teología y realiza los cursos de doctorado. En Junio de 1971 es ordenado presbítero en Madrid, en la Iglesia de I.C.A.I. de los Padres Jesuitas. En 1978 va a Roma para ampliar estudios en la Pontificia Universidad Gregoriana. Durante esta estancia en la Ciudad Eterna, se especializa en Filosofía Contemporánea y realiza varios cursos y seminarios sobre el estudio y pensamiento de Karl Marx En 1981 asiste en Alemania a unos cursos da Hochschule für Philosophie de Munich. Es Doctor en Filosofía por la Pontificia Universidade Gregoriana de Roma, con una tesis sobre el Realismo Transcendental, en la que obtiene la cualificación de Summa cum laude. En su diócesis de origen ha desarrollado una intensa labor pastoral e intelectual: coadjutor de la Parroquia de San Juan, Director de la Residencia Universitaria “Burgo de las Naciones”, Formador y Profesor del Seminario Menor y Capellán de de la Residencia Universitaria “Padre Míguez” de las religiosas Calasancias de la Divina Pastora. En el año 1982 es nombrado Profesor del Instituto Teológico Compostelano y director del Centro de Formación Teológica de Seglares de la Archidiócesis. En el año 1992 será Director del Instituto Teológico Compostelano y en 1997, Rector del Seminario Mayor de Santiago de Compostela. En 1999 el Papa Juan Pablo II le nombra Obispo titular de Fuerteventura y Auxiliar de Santiago de Compostela, siendo ordenado el 19 de junio siguiente. Su lema episcopal “Beati Misericordes” (Mt 5,7), recoge una de las Bienaventuranzas, en la cual el Señor invita a sus discípulos a recorrer el camino de la misericordia que tiene su punto de partida en la misericordia de Dios manifestada en su Hijo Jesucristo. En el año 2002 se le designa Obispo de Ourense, diócesis en la que ha permanecido siete años. Pertenece en la Conferencia Episcopal Española a la Comisión Episcopal de la Doctrina de la Fe y a la de Migraciones; siendo en esta última el Obispo Promotor del Apostolado del Mar. El 28 de enero del presente año se hizo público su nombramiento como Obispo de Tui-Vigo. En la Santa Iglesia Catedral de Tui, toma posesión el día 24 de abril de 2010; y en el día siguiente realiza la entrada en la Con-Catedral de Vigo.