Carta pastoral de Mons. Rafael Zornoza: Fijemos la mirada en lo que permanece

«Conviértete a mí», nos dice el Señor. La Cuaresma es el tiempo para redescubrir el sendero de la vida porque, como en todo viaje, lo que realmente importa es no perder de vista la meta. El Señor es la meta de nuestra peregrinación en el mundo y la ruta se traza en relación a Él. Sin embargo nuestras pasiones desordenadas nos ahogan en nosotros mismos y la cultura de la apariencia, hoy dominante, nos engaña y nos lleva a vivir para las cosas que pasan. Nos ayuda el signo de la ceniza, que quiere expresar el reconocimiento de nuestra condición humana, tan limitada y corruptible. La ceniza habla de caducidad, de lo perecedero, aunque también es signo de la posibilidad de resurgir. En el fuego quedan siempre en el rescoldo las cenizas, y ¡lo mejor está por venir!

“Donde está tu tesoro, allí está tu corazón”, dice Jesús. Nuestro corazón es como un imán que necesita adherirse a algo, pues nuestra vocación es el amor y éste impregna todo nuestro ser: la necesidad de amar y ser amados. Si sólo se adhiere a las cosas terrenales se convierte antes o después en esclavo de ellas: las cosas que están a nuestro servicio acaban convirtiéndose en cosas a las que servir. La apariencia exterior, el dinero, la carrera, los pasatiempos se convertirán entonces en ídolos que nos utilizarán, si vivimos para ellos. Son sirenas que nos encantan y luego nos abandonan a la deriva. En cambio, si el corazón se adhiere a lo que no pasa —al Señor que tanto nos ama—, nos encontramos a nosotros mismos y seremos libres. La Cuaresma es así un tiempo de gracia para liberar el corazón de las vanidades, para recuperarnos de las adicciones que nos seducen, un tiempo para fijar la mirada en lo que permanece. Jesús en la cruz nos orienta al cielo, pues su amor nos seduce e invita a seguirle.

Las tres herramientas clásicas de conversión que en todas las épocas recomienda la Iglesia y han usado los santos son: la oración, el ayuno y la limosna. La oración,  nos acerca al amor de Dios y nos da su mirada compasiva para reconocer en el hermano, y en especial el que sufre, el rostro de Cristo.  El ayuno nos hace desprendernos de lo superfluo, volver a lo esencial, poner a Dios en el lugar que le corresponde en nuestra valoración de la vida, asumir los criterios del evangelio. La limosna es amor activo capaz de compartir las penas y las carencias, hasta ver las necesidades del otro como propias y cargar con los dolores ajenos, intentando remediar en lo posible sus problemas.

Este es el tiempo, desde hoy hasta el Domingo de Pascua, en el que el Espíritu Santo vuelve a hacer contemporáneo a Cristo, su entrega salvadora y la fuerza de su Resurrección por medio de los sacramentos y la caridad. Sí, hoy más que nunca necesitamos ser salvados. Salvados del egoísmo, de la desesperanza y la apatía. Necesitamos ser puestos en pie, resucitados, regenerados en nuestra dignidad, llamados y lanzados a la misión. No hay tiempo para lamentarnos. Es hora de actuar. Es hora de amar. “El tiempo se ha cumplido: convertíos y creed en la Buena Noticia”. En esta Cuaresma caminemos con intensidad hacia la luz de la Pascua. Te dejo AQUÍ algunos recursos que pueden ayudarte. ¡Feliz y santa cuaresma!

+ Rafael Zornoza

Obispo de Cádiz y Ceuta

Mons. Rafael Zornoza
Acerca de Mons. Rafael Zornoza 341 Articles
RAFAEL ZORNOZA BOY nació en Madrid el 31 de julio de 1949. Es el tercero de seis hermanos. Estudió en el Colegio Calasancio de Madrid con los PP. Escolapios, que simultaneaba con los estudios de música y piano en el R. Conservatorio de Madrid. Ingresó en el Seminario Menor de Madrid para terminar allí el bachillerato. En el Seminario Conciliar de Madrid cursa los Estudios Teológicos de 1969 a 1974, finalizándolos con el Bachillerato en Teología. Ordenado sacerdote el 19 de marzo de 1975 en Madrid fue destinado como vicario de la Parroquia de San Jorge, y párroco en 1983. Impulsó la pastoral juvenil, matrimonial y de vocaciones. Fue consiliario de Acción Católica y de promovió los Cursillos de Cristiandad. Arcipreste del Arciprestazgo de San Agustín y miembro elegido para el Consejo Presbiteral de la Archidiócesis de Madrid desde 1983 hasta que abandona la diócesis. Es Licenciado en Teología Bíblica por la Universidad Pontificia Comillas de Madrid, donde también realizó los cursos de doctorado. Preocupado por la evangelización de la cultura organizó eventos para el diálogo con la fe en la literatura y el teatro e inició varios grupos musicales –acreditados con premios nacionales e internacionales–, participando en numerosos eventos musicales como director de coros aficionados y profesor de dirección coral. Ha colaborado además como asesor en trabajos del Secretariado de Liturgia de la Conferencia Episcopal. En octubre de 1991 acompaña como secretario particular al primer obispo de la de Getafe al iniciarse la nueva diócesis. Elegido miembro del Consejo Presbiteral perteneció también al Colegio de Consultores. Inicia el nuevo seminario de la diócesis en 1992 del que es nombrado Rector en 1994, desempeñando el cargo hasta 2010. Ha sido profesor de Teología en la Escuela Diocesana de Teología de Getafe, colaborador en numerosos cursos de verano y director habitual de ejercicios espirituales. Designado por el S.S. el Papa Benedicto XVI obispo titular de Mentesa y auxiliar de la diócesis de Getafe y fue ordenado el 5 de febrero de 2006. Hay que destacar en este tiempo su dedicación a la Formación Permanente de los sacerdotes. También ha potenciado con gran dedicación la pastoral de juventud, creando medios para la formación de jóvenes cristianos, como la Asociación Juvenil “Llambrión” y la Escuela de Tiempo Libre “Semites”, que capacitan para esta misión con la pedagogía del tiempo libre, campamentos y actividades de montaña. Ha impulsado además las Delegaciones de Liturgia, Pastoral Universitaria y de Emigrantes, de importancia relevante en la Diócesis de Getafe, así como diversas iniciativas para afrontar la nueva evangelización. Pertenece a la Comisión Episcopal de Seminarios de la Conferencia Episcopal Española –encargado actualmente de los Seminarios Menores– y a la Comisión Episcopal del Clero. Su lema pastoral es: “Muy gustosamente me gastaré y desgastaré por la salvación de vuestras almas” (2Cor 12,13). El 30 de agosto de 2011 se ha hecho público su nombramiento por el Santo Padre Benedicto XVI como Obispo electo de Cádiz y Ceuta. El 22 octubre ha tomado posesión de la Diócesis de Cadiz y Ceuta.