Carta pastoral de Mons. Carlos Escribano: Contagia solidaridad para acabar con el hambre

La ‘Campaña Contra el Hambre’ de Manos Unidas de este año se ve condicionada también por la pandemia que estamos sufriendo, en España y en todo el mundo. Estoy convencido que muchos de nosotros hemos visto con asombro que nuestro modo habitual de vida se ha visto modificado, hemos tomado conciencia de que somos vulnerables y de que necesitamos a los demás para sacar adelante esta situación que tanto dolor y pobreza está causando en el mundo.

La situación que estamos viviendo, y que Manos Unidas está intentando afrontar, necesita una buena dosis de esperanza. Personalmente creo que el papa Francisco ha colaborado a traerla con la reflexión que nos propone a lo largo de la carta encíclica ‘Fratelli tutti’ que publicó el pasado 3 de octubre. Me gustaría subrayar el capítulo segundo de la misma, pues creo que ante un mar de dudas y de sombras, la encíclica responde con un ejemplo luminoso y lleno de esperanza: el Buen Samaritano. El capítulo, “Un extraño en el camino”, está dedicado a esta figura y en él el Papa destaca que, en una sociedad enferma que da la espalda al dolor y se olvida en muchas ocasiones del cuidado de los débiles y frágiles (FT 64-65), todos estamos llamados –al igual que el Buen Samaritano– a estar cerca del otro (FT 81), superando prejuicios, intereses personales, barreras históricas o culturales. Todos, de hecho, somos corresponsables en la construcción de una sociedad que sepa incluir, integrar y levantar a los que han caído o están sufriendo (FT 77). El amor construye puentes y estamos “hechos para el amor” (FT 88), añade el Papa, exhortando en particular a los cristianos a reconocer a Cristo en el rostro de todos los excluidos (FT 85).

Esa rica reflexión ilumina el trabajo de la gran familia de Manos Unidas. Estamos llamados a estar cerca del otro y a levantar a tantos que por unas u otras circunstancias se han visto golpeados por la vida. Podríamos decir que, de algún modo y esa es la vocación de Manos Unidas, puede ayudarnos a todos a vivir con corazón solidario, momentos como este. Por ello me parece enormemente elocuente el lema de esta Campaña: ‘Contagia Solidaridad para acabar con el hambre’. Es cierto que la crisis sanitaria ha generado una crisis social y económica sin precedentes en nuestro país. Pero no hay que olvidar que esa crisis está golpeando con mucha crudeza también a países muy empobrecidos y que nuestra atención, cercanía y solidaridad hacia ellos es indispensable.

Muchas gracias a la delegación de Manos Unidas de Zaragoza por su trabajo constante, generoso y comprometido durante todo el año. Y gracias a todos los benefactores de Manos Unidas que con su aportación “contagian solidaridad”.

 

+ Carlos Escribano Subías

Arzobispo de Zaragoza

 

Mons. Carlos Escribano Subías
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Monseñor Carlos Manuel Escribano Subías nació el 15 de agosto de 1964 en Carballo (La Coruña), donde residían sus padres por motivos de trabajo. Su infancia y juventud transcurrieron en Monzón (Huesca). Diplomado en Ciencias Empresariales, trabajó varios años en empresas de Monzón. Más tarde fue seminarista de la diócesis de Lérida -a la que perteneció Monzón hasta 1995-, y fue enviado por su obispo al Seminario Internacional Bidasoa (Pamplona). Posteriormente, obtuvo la Licenciatura en Teología Moral en la Universidad Gregoriana de Roma (1996). Ordenado sacerdote en Zaragoza el 14 de julio de 1996 por monseñor Elías Yanes, ha desempeñado su ministerio en las parroquias de Santa Engracia (como vicario parroquial, 1996-2000, y como párroco, 2008-2010) y del Sagrado Corazón de Jesús (2000-2008), en dicha ciudad. En la diócesis de Zaragoza ha ejercido de arcipreste del arciprestazgo de Santa Engracia (1998-2005) y Vicario Episcopal de la Vicaría I (2005-2010). Como tal ha sido miembro de los Consejos Pastoral y Presbiteral Diocesanos. Además, ha sido Consiliario del Movimiento Familiar Cristiano (2003-2010), de la Delegación Episcopal de Familia y Vida (2006-2010) y de la Asociación Católica de Propagandistas (2007-2010). Ha impartido clases de Teología Moral en el Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón desde el año 2005 y conferencias sobre Pastoral Familiar en diferentes lugares de España. Finalmente, ha formado parte del Patronato de la Universidad San Jorge (2006-2008) y de la Fundación San Valero (2008-2010). Benedicto XVI le nombró obispo de Teruel y de Albarracín el 20 de julio de 2010, sucediendo a monseñor José Manuel Lorca Planes, nombrado Obispo de Cartagena en julio de 2009. Ordenado como Obispo de Teruel y de Albarracín el 26 de septiembre de 2010 en la S. I. Catedral de Teruel.