Carta pastoral de Mons. Leonardo Lemos: Juntos lograremos grandes cosas

Se acerca la Jornada de Manos Unidas, una institución que ya tiene más de sesenta años de historia. Casi no necesita presentación en medio de nuestros conciudadanos, por lo menos entre aquellos más abiertos a proyectos solidarios. La solidaridad parece una palabra un tanto gastada y usada por unos y por otros, a veces sin pudor; sin embargo, está cargada de un profundo contenido, así como de una amable exigencia que nos lleva a romper las fronteras del individualismo, del “yo solitario” y nos abre al “yo solidario” que descubre en los otros el rostro del hermano que nos necesita.

En el almanaque de mesa que nos ofrece Manos Unidas para este año 2021 se recoge una frase de la Madre Teresa de Calcuta: yo hago lo que usted no puede y usted hace lo que yo no puedo. Juntos podemos hacer grandes cosas. Esta santa es casi contemporánea a algunos de nosotros, porque la hemos visto personalmente, la hemos conocido, la hemos escuchado, asistimos a sus funerales y goza os con su glorificación lleva a cabo solemnemente por la Iglesia el domingo 4 de septiembre de 2016. Ella sí que es una maestra de la solidaridad, sin buscar publicidad ni marketing para la congregación religiosa por ella fundada; ella ha sido capaz de traducir el “Evangelio vivo”, que es el mismo Jesucristo, en fórmulas muy concretas, llenas de vida y abiertas a todos. No se quedaba en las apariencias, ni en las etnias, ni en las diferencias sociales, ella buscaba el caminar juntos en la realización de una gran empresa, hacer el bien a todos, en especial a los más abandonados o, como bien decía ella a sus religiosas: sé fiel a las cosas pequeñas, ya que es en ellas donde la fuerza reside.

¡He ahí la clave de la solidaridad! Este año el lema de la jornada de Manos Unidas es Contagia solidaridad para acabar con el hambre.

La suma de muchos pocos puede conseguir que se hagan realidad muchas empresas, entre ellas la de la lucha contra el hambre. Nuestra sociedad es muy sensible a todo esto pero, posiblemente, le falta dar el paso a la acción. Es decir, el hambre de alimentos y de medios de vida, palidecen los individualismos y los localismos a los que nos tienen “confinados” los que nos dirigen. Ante todo eso se alza la voz profética del papa Francisco que nos recuerda que el principio del bien común se convierte en una llamada a la solidaridad y en una opción preferencial por los más pobres.

Solo aquellos que sepan descubrir que la falta de amor es la mayor pobreza serán capaces de poner amor en todas las cosas, también en las más insignificantes, porque en bastantes ocasiones nos encontramos con personas que están dispuestas a realizar grandes hazañas, pero hay muy pocas que estén dispuestas a hacer pequeñas cosas todos los días. La filosofía de fondo de Manos Unidas se apoya en aquel principio que había tematizado San Juan de la Cruz: Donde no hay amor, pon amor y sacarás amor. Este principio han sabido hacerlo operativo las mujeres que han fundado Manos Unidas. La intuición femenina y la apertura del corazón a tantas necesidades como todavía existen en el mundo les hizo descubrir que la solidaridad, cuando es auténtica, se contagia.

Este hecho queda reflejado en las aportaciones económicas de los socios y donantes que son más del 80% de sus ingresos; y no solo eso, sino también los voluntarios que en cada Diócesis hacen posible que llegue a muchos conciudadanos la realidad de tantos proyectos que se centran en el ámbito de la salud, de la formación, de los alimentos y de los medios de vida de tantos pueblos y de sus gentes.

No basta con hablar de la solidaridad, es imprescindible creer en ella, y eso lo podemos hacer cuando descubrimos que en las pequeñas cosas se encuentra la clave de muchas soluciones. ¿Acaso prescindir de un café al mes y entregar el importe del mismo, a lo largo del año, supone un gran esfuerzo o quizás una renuncia excesiva para nuestra economía? Y si ese pequeño detalle, unido a los de otros muchos a lo largo del tiempo, se convierte en promotor de uno de esos proyectos que nos ofrece Manos Unidas?

A pesar del covid-19 que nos está azotando y nos llena de temores, también existen otras realidades, quizás peores, que apagan tantas vidas y truncan tantas esperanzas. En medio de esta pandemia, Manos Unidas nos recuerda que la solidaridad se contagia cuando el corazón se abre a los demás, esto lo estamos viviendo en nuestra sociedad que se encuentra enferma, contagiemos solidaridad y se acabará el covid-19, contagiemos solidaridad y se acabará el hambre en el mundo, pero para llevar a cabo este proceso es necesario tener un corazón abierto a las necesidades de nuestros hermanos y, antes, percibirlos y sentirlos como tales.

 

+ Leonardo Lemos Montanet
Obispo de Ourense

Mons. José Leonardo Lemos Montanet
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Mons. J. Leonardo Lemos Montanet nació el 31 de mayo de 1953 en la parroquia de Santiago de Barallobre, ayuntamiento de Fene, provincia de Coruña y diócesis de Santiago de Compostela. A los 9 años se traslada con su familia a Ferrol, por destino de su padre, donde realiza los estudios hasta el bachillerato superior. Cursó el COU en el Instituto Xelmírez de Santiago de Compostela al tiempo que realizaba el propedéutico en el Seminario Mayor. Cursará los Estudios Eclesiásticos, siendo ordenado Diácono en el año 1978. En septiembre de ese mismo año será nombrado Formador en el Seminario Menor Diocesano de la Asunción. Desde este momento es socio de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz. El 19 de mayo de 1979 será ordenado Sacerdote al servicio de la Archidiócesis de Santiago de Compostela por el arzobispo D. Ángel Suquía Goicoechea. Continuó como Formador del Seminario Menor, al tiempo que colaboraba los fines de semana en la parroquia de Nuestra Señora de la Merced de Conxo (Santiago), hasta septiembre de 1982 en que es enviado a Roma para ampliar estudios. Allí obtendrá la licenciatura en Filosofía Teorética por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma y las diplomaturas de Arqueología Sagrada, Archivística y Biblioteconomía. Más tarde, obtiene el doctorado en Filosofía por la Pontificia Universidad de Santo Tomás de Roma, en junio de 1987, con la tesis Lo que llamamos ser humano. Ensayo sobre la antropo-ontología de Ángel Amor Ruibal. En el curso 1985-1986 empezará su actividad docente como profesor de Filosofía en el Instituto Teológico Compostelano y en el Seminario Menor de la Asunción, hasta la actualidad. Entre 1986 y 1988 ejercerá de capellán de la Residencia Universitaria Cristo Rey en Santiago de Compostela y profesor de religión en el Chester College International School. Desde septiembre de 1988 hasta junio de 2001 será Formador en el Seminario Mayor de Santiago de Compostela, labor que compaginará como sacerdote adscrito de la parroquia de S. Fernando, desde 1987 hasta la actualidad. Tras su etapa en el Seminario Mayor es nombrado Director Técnico del Seminario Menor Diocesano en el año 2001, cargo que desempeña en estos momentos. En el Instituto Teológico Compostelano, Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Salamanca, desempeñará el cargo de Vicedirector desde 2007 hasta la actualidad, Director de la Biblioteca de Estudio Teolóxicos de Galicia, desde 1993 hasta 2007 y Director del Instituto Superior Compostelano de Ciencias Religiosas desde 2006. En diciembre de 2003 será nombrado por el Arzobispo de Santiago, D. Julián Barrio Barrio, Canónigo de la Catedral de Santiago de Compostela, ocupando el oficio de Canónigo-Secretario Capitular de la misma. El 16 de diciembre de 2011 la Santa Sede hizo público que S. S. Benedicto XVI lo ha nombrado nuevo obispo de Ourense.