Carta pastoral de Mons. Àngel Saiz Meneses: Contagiar solidaridad

Este domingo 14 de febrero es un tanto particular. En Cataluña es jornada electoral; también coincide el día de san Valentín, popularmente, día de los enamorados. Llevamos casi un año padeciendo una crisis sanitaria que ha provocado a su vez una grave crisis social y económica. Aquí, desde hace bastante tiempo, disponemos de un sistema sanitario organizado y eficaz, así como una red de solidaridad eficiente, que procura subsanar las carencias del sistema. Con la colaboración de todos, durante la crisis se han podido incrementar las ayudas de alimentos y ropa, del ámbito energético, y también en el sistema educativo. Pero hay muchos lugares del mundo en los que las consecuencias de la pandemia son mucho más graves  y la dependencia de las organizaciones solidarias es incomparablemente mayor. Es ahí donde actúan muchas organizaciones, entre ellas, Manos Unidas.

La campaña de Manos Unidas de 2021 lleva por título: «Contagia solidaridad para acabar con el hambre». Esta Organización No Gubernamental de Desarrollo, católica, de voluntarios, sigue firme en su la lucha contra el hambre, la miseria, la desigualdad y la exclusión, y, sobre todo, contra las causas que las producen y las estructuras injustas que las mantienen. La campaña de este año habla de fortalecer las comunidades, de dotar a las personas con mayores y mejores recursos para acceder a una alimentación sana, al agua y al saneamiento, a la educación, a la sanidad, etc. Para alcanzar esos objetivos el camino pasa por la solidaridad y el bien común, para que las comunidades afronten por sí mismas los problemas que viven.

El compromiso de Manos Unidas es luchar contra las múltiples formas del hambre y la pobreza, y se inspira en el Evangelio y la Doctrina Social de la Iglesia. Este año nos recuerda vivamente que las cifras del hambre y la pobreza han empeorado a causa de la actual pandemia, y que las comunidades más vulnerables no tendrán asegurado el acceso a las vacunas para enfrentarla. Por otra parte, la crisis sanitaria del coronavirus ha encontrado a la humanidad sumida en una grave crisis medioambiental que afecta especialmente a los países más pobres y vulnerables del planeta. En esos lugares, los grandes principios como el bien común, la justicia o la solidaridad suelen quedar relegados y, en cambio, se hacen presentes golpeando con más crueldad la crisis medioambiental y las pandemias globales.

La acción de Manos Unidas consiste en la realización de proyectos concretos y en la difusión de las causas del hambre y la pobreza y se fundamenta en el compromiso para hacer posible un sueño que les ha llevado a mejorar las condiciones de vida de muchas personas desde hace más de sesenta años. En Jesús y en su mensaje encuentran la fuerza para comprometerse a favor de los más necesitados. Es su pequeña aportación en la construcción de la fraternidad, en el proyecto de Dios para el mundo, que exige vivir en justicia y solidaridad. Ojalá todos colaboremos, cada uno desde su lugar y desde su responsabilidad, a organizar la sociedad y la economía de un modo coherente con la dignidad humana, buscando el bien común, garantizando los derechos humanos, cuidando la casa común.

Necesitamos hacer mucha pedagogía, educar a pequeños y mayores en una “cultura de la solidaridad” comprometida en la lucha contra la pobreza y la exclusión, promoviendo las “condiciones de vida digna” para todos. Para trabajar en la construcción de ese otro mundo, que es posible, Manos Unidas necesita nuestra colaboración. Seamos generosos.

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Obispo de Terrassa

Mons. Josep Àngel Saiz Meneses
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Mons. Josep Àngel Saiz Meneses nació en Sisante (Cuenca) el 2 de agosto de 1956. En el año 1965 la familia se trasladó a Barcelona y se instaló en el barrio de Sant Andreu de Palomar. Ingresó en el Seminario Menor Nostra Senyora de Montalegre de Barcelona en el 1968. Posteriormente realizó estudios de Psicología en la Universidad de Barcelona entre los años 1975 y 1977. Participó activamente como miembro del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Jóvenes. Posteriormente estudió en el Seminario Mayor de Toledo los cursos de filosofía, espiritualidad y teología (1977- 1984) y fue ordenado presbítero en la Catedral de Toledo el 15 de julio de 1984. El mismo año obtuvo el Bachillerato en Teología por la Facultad de Teología de Burgos. En la archidiócesis toledana tuvo diversos destinos, primero como párroco en Los Alares y Anchuras de los Montes (1984-1985) y después como vicario de Illescas (1986-1989). El curso 1985-1986 fue capellán soldado en el Hospital de Valladolid. Entre otros servicios realizados en Toledo fue también consiliario de zona de los Equipos de la Madre de Dios (1986-1989), consiliario de zona del Movimiento de Maestros y profesores Cristianos (1986-1989) y profesor de religión en la Escuela de F.P. La Sagra de Illescas (1986-1989). El año 1989 regresó a Barcelona y fue nombrado vicario en la parroquia de Sant Andreu del Palomar, y el 1992 rector de la Iglesia de la Mare de Déu del Roser en Cerdanyola y Responsable de la Pastoral Universitaria en la Universitat Autònoma de Barcelona. También el mismo año 1992 fue nombrado responsable del SAFOR (Servei d'Assistència i Formació Religiosa) de la Universitat Autònoma de Barcelona y Responsable del CCUC (Centre Cristià d'Universitaris de Cerdanyola del Vallès). El año 1995 fue nombrado Consiliario Diocesano del Movimiento Cursillos de Cristiandad. Obtuvo la licenciatura en la Facultad de Teologia de Catalunya el año 1993 con la tesina: “Génesis y teología del Cursillo de Cristiandad”, dirigida por el Dr. Josep M. Rovira Belloso, y publicada el año 1998. En la misma Facultat de Teologia ha realizado los cursos de doctorado. Ha publicado diversos artículos sobre la evangelización y la pastoral en el mundo juvenil, en especial en la revista Ecclesia, y comenzó la elaboración de la tesis doctoral sobre “Agents i institucions d'evangelització”. El 6 de mayo del año 2000 fue nombrado Secretario General y Canciller del Arzobispado de Barcelona y el 10 de abril del 2001 miembro del Colegio de Consultores de la misma archidiócesis. El 30 de octubre de 2001 fue nombrado Obispo titular de Selemsele y Auxiliar de Barcelona y consagrado el 15 de diciembre del mismo año en la Catedral de Barcelona. El 15 de junio de 2004 fue nombrado primer obispo de la nueva diócesis erigida de Terrassa y Administrador Apostólico de la archidiócesis de Barcelona y de la nueva diócesis de Sant Feliu de Llobregat. El 25 de julio tomó solemne posesión en la S. I. Catedral Basílica del Sant Esperit en Terrassa. En la Conferencia Episcopal Española es el Presidente de la Comisión de Seminarios y Universidades.