Las Hermanas de la Familia monástica de Belén hacen balance en su camino de conversión

Las monjas de Belén, fundadas en 1950 y que cuentan en la actualidad con 550 hermanas repartidas en 29 monasterios en 15 países, viven una vida monástica ofrecida en la adoración, el silencio, la soledad, la comunión fraterna, la liturgia y el trabajo, unidas al misterio de la Santísima Trinidad y con la Virgen María. En España esta familia monástica está presente en la diócesis de Jerez.

En 2017, a partir de la Visita Apostólica iniciada en 2015, iniciaron un camino de conversión y purificación, con la orientación del Dicasterio de la Vida Consagrada de la Santa Sede. Ese proceso continúa en la actualidad para avanzar en un proceso de reforma y verdad, impulsado por el Consejo Permanente de las monjas, integrado por la nueva priora general, las seis hermanas consejeras designadas por Roma y los asistentes apostólicos: el padre Jean Quris (diócesis de Angers) y la madre Geneviève (OSB). Estos asistentes realizaron la visita de los monasterios de Francia e Israel.

Durante este proceso de conversión, la actual priora general, hermana Emmanuel y las hermanas del Consejo Permanente, han escuchado a hermanas que han salido de la Familia monástica. Estos encuentros han permitido una toma de conciencia progresiva y dolorosa de las consecuencias que ha tenido para algunas hermanas una concepción idealizada de la autoridad, o basada en una comprensión errónea de la obediencia monástica. Esta concepción ha llevado consigo, en ocasiones, abusos de autoridad o de conciencia, y casos de dependencia afectiva.

Por ello, la priora general y el Consejo Permanente desean expresar, en nombre de la comunidad de las monjas, su dolor por las heridas y traumas que tales disfunciones han causado en estas hermanas, en su autoestima, su libre albedrío y su relación de confianza respecto a la Iglesia, todo lo cual va a requerir una reconstrucción lenta y difícil. Les piden profundamente perdón.

Para mejorar la acogida y la escucha a estas personas que han sido heridas y tomar en cuenta sus quejas, según las exigencias de la verdad y la justicia, el Consejo Permanente de las monjas ha establecido una oficina independiente de escucha, formada por dos psicólogos expertos en estos temas, un padre abad emérito benedictino, una monja benedictina, un ex magistrado también competente en derecho canónico y un abogado.

Esta oficina de escucha, con la que se puede contactar a través del correo [email protected], está encargada de recibir los testimonios y de recomendar al Consejo Permanente los pasos necesarios para hacer justicia a las víctimas y para la continuación del trabajo de reforma.

El camino recorrido

Como consecuencia de las conclusiones de la Visita Apostólica, se emprendió este camino de conversión que ha dado sus pasos en estos últimos años: El servicio de la autoridad madura progresivamente, gracias al ejercicio de la colegialidad, tanto para la priora general como para las prioras locales; los capítulos locales y los consejos recuperan su papel de consulta y toma de decisiones, en especial para las etapas de admisión y los compromisos de las hermanas por la profesión.

Además, desde 2017, han tenido lugar sesiones de prioras y de vicarias, recibiendo la ayuda de ponentes externos (teólogos, psicólogos, monjes), a la luz de los últimos textos del Magisterio y de la Conferencia de los Religiosos y Religiosas de Francia (CORREF) y con la aportación de testimonios de personas heridas.

Estos encuentros han permitido una evolución, en particular en cuanto a una mejor circulación de la comunicación y de la información dentro de los monasterios y un discernimiento y acompañamiento atento de las vocaciones. Además, se ha contado con la posibilidad de pedir ayuda a personas especializadas externas a la comunidad. Estas sesiones han sido por otra parte ocasiones para avanzar en una reflexión sobre la manera justa de ejercer la autoridad y de vivir la obediencia, al servicio del crecimiento de la persona en Cristo.

La última reunión de las prioras, de noviembre de 2020, con ayuda de los asistentes apostólicos y de AnneLannegrace, psicóloga y psicoanalista, ha marcado una etapa importante en la toma de conciencia de las prioras sobre la manera de ejercer el servicio de la autoridad. Al finalizar esta sesión, las prioras han manifestado su adhesión a la publicación de este comunicado y a la constitución de la oficina de escucha. Muestran así su determinación de ir hasta el final de este camino de conversión que quedará reflejadoen las próximas Constituciones.

Revisión de las constituciones

Los monasterios se han implicado también en una renovación de las constituciones de la Familia de Belén, solicitada por la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada, al final de la Visita realizada.

Para acompañar este trabajo de reforma de las Constituciones, el Dicasterionombró dos consejeros, en particular para cuestiones canónicas: los padres Dumortier (sj) y Toxé (op). Este trabajo se realiza consultando regularmente a las profesas perpetuas, lo cual permite reflexiones e intercambios de puntos de vista en una sana libertad de expresión y una toma de conciencia de los hábitos que se deben corregir.

Los textos definitivos serán votados en el próximo Capítulo General de las monjas, previsto para este año 2021, y luego serán sometidos a la aprobación de Roma. Se convertirán así en los textos de referencia de las hermanas de Belén.

Todas estas etapas se viven en comunión con los hermanos de la Familia monástica de Belén y su asistente apostólico, y en relación estrecha con la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada (CIVCSVA).

En relación al proceso que se está llevando a cabo, la hermana Emmanuel, priora general, señala que “somos conscientes de que este trabajo requiere tiempo, paciencia, perseverancia. El establecimiento de la oficina de escucha responde a nuestro deseo profundo de hacer justicia y reparación alas personas que han sido heridas dentro de nuestra Familia, y pedirles perdón. Nos comprometemos totalmente en este camino. Nuestro último Consejo de prioras ha marcado una etapa importante y estamos decididas a ir hasta el final. A pesar de todos nuestros errores y faltas, somos testigos del Amor de Dios y del gozo profundo que experimentamos en nuestra vocación monástica, siguiendo a Cristo. Es nuestra responsabilidad purificar lo que aún necesita purificación para que la vida evangélica según el Espíritu pueda desarrollarse plenamente. Nuestra esperanza en el futuro de nuestra Familia se ve reforzada por el estímulodel Dicasterio, que nos ha reafirmado el valor del carisma propio de nuestra Familia monástica, atestiguado también por los asistentes”.

En la última reunión, el pasado mes de noviembre, los asistentes apostólicos se dirigieron a las prioras con estas palabras: “Ha llegado el momento de reconocer claramente los errores y faltas del pasado, para que el carisma que habéis recibido se pueda vivir en plenitud. Como todo carisma, tiene algo único y valioso que aportar a la Iglesia. El camino recorrido con vosotras durante más de cinco años, nos ha convencido de ello”.

 

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