Carta pastoral de Mons. Jesús Murgui: “Contagia solidaridad para acabar con el hambre”

La Encíclica “Fratelli Tutti” de Papa Francisco ha significado un nuevo impulso a la dimensión social y universal de la fraternidad, profundizando en un camino que la Iglesia Católica ha ido recorriendo, especialmente desde el Concilio Vaticano II, para la construcción de sociedades solidarias y la defensa de la dignidad humana, la justicia y la paz en el mundo. Manos Unidas es uno de los frutos visibles de este camino.

La Encíclica, tras la clara descripción de las “sombras de un mundo cerrado”, nos ofrece una evidente interpelación y una salida desde la parábola del Buen Samaritano (Lc 10, 25-37), para recordarnos la importancia de entender que el hermano herido, empobrecido o violentado, es una persona que existe hoy cerca de nosotros; para recordarnos la importancia de salir de nosotros mismos e ir al encuentro solidario, comprometido, con las heridas y necesidades de los otros.

Sin duda esta Encíclica es una oportunidad y un impulso para pensar y gestar un mundo abierto que sólo es posible desde el amor; amor que nos permite trascendernos a nosotros mismos y a nuestro grupo de pertenencia. Así, Papa Francisco propone una antropología del encuentro frente a una concepción individualista de la persona. Sin la entrega de sí mismo a los demás, el ser humano no puede desarrollarse ni encontrar su plenitud.

Precisamente para Manos Unidas, Asociación de la Iglesia Católica en España para la ayuda, promoción y desarrollo de las personas de los países más desfavorecidos, la Encíclica “Fratelli Tutti” supone una reafirmación de su labor a favor de la solidaridad efectiva con los más pobres para sacarlos del hambre y ayudarles a construir su propio futuro con dignidad.
Y supone una gran ayuda para un compromiso renovado a favor del bien común, promoviendo un verdadero cambio en las conciencias, e  impulsando la solidaridad de la sociedad española para acabar con la miseria y el hambre en todas sus formas y en cualquier lugar del mundo.

La labor y el compromiso de Manos Unidas adquieren perfil propio en la Campaña de cada año. En la presente Campaña del 2021, el lema y el cartel reflejan el momento de pandemia que nuestro mundo está viviendo. Recordemos que junto a la pandemia del coronavirus existen otras pandemias mortíferas, graves y duraderas que condicionan y marcan la vida de cientos de millones de personas en el mundo, como son: el hambre, la pobreza, las lacerantes desigualdades. Y recordemos que,
desde hace 62 años, Manos Unidas, en una permanente llamada a la unidad por la solidaridad, trata de detener y erradicar esas otras pandemias.

Concretamente este año, lema y cartel se hacen eco de la pandemia sanitaria actual que tanto afecta a nuestra forma de vivir y de relacionarnos, y que se centra en no contagiarse y no contagiar. Desde Manos Unidas se intenta trasladar un sentido positivo al verbo contagiar, que tan presente está en el vocabulario de estos tiempos, para orientar el fin de la Campaña a un deseo de contagiar realidades positivas y especialmente necesarias en estos momentos: alegría, positividad, esperanza… solidaridad.

Con el lema “Contagia solidaridad para acabar con el hambre” se desea impulsar actitudes y acciones de cooperación para acabar con la histórica pandemia que sigue asolando el mundo: el hambre. La imagen del cartel está centrada en un niño, cuyo rostro y expresión manifiestan alegría y optimismo, y que levanta sus manos para recibir y empaparse del regalo de la solidaridad, simbolizado en la lluvia.

Durante la actual pandemia del coronavirus hemos podido ser testigos de múltiples acciones de entrega generosa, de compromiso y solidaridad; abramos nuestras personas al don que Dios nos concede por medio del ejemplo de los mejores hijos de nuestra sufriente sociedad, y pidámosle que, desde la convicción de que de este drama mundial sólo podremos salir juntos, siga moviendo los corazones humanos hacia una creciente solidaridad que venza el hambre y haga de los derechos humanos una justa realidad.

Con estos deseos, vaya mi reconocimiento a la gran familia de Manos Unidas de nuestra Diócesis de Orihuela-Alicante. Vuestro testimonio nos estimula hacia una renovada solidaridad. Mucho ánimo en esta Campaña 2021. Dios os bendiga.

+ Jesús Murgui Soriano.
Obispo de Orihuela-Alicante.

Mons. Jesús Murgui Soriano
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Mons. D. Jesús Murgui Soriano nace en Valencia el 17 de abril de 1946. Recibió la ordenación sacerdotal el 21 de septiembre de 1969 y obispo desde el 11 de mayo de 1996. Estudió en el Seminario Metroplitano de Moncada (Valencia) y está licenciado en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca y doctorado en esta misma materia por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. CARGOS PASTORALES Fue coadjutor entre 1969 y 1973 y párroco, en distintas parroquias de la archidiócesis de Valencia, entre 1973 y 1993, año en que es nombrado Vicario Episcopal. Fue Consiliario diocesano del Movimiento Junior entre 1973 y 1979 y Consiliario diocesano de jóvenes de Acción Católica de 1975 a 1979. Fue nombrado Obispo auxiliar de Valencia el 25 de marzo de 1996, recibiendo la ordenación episcopal el 11 de mayo de ese mismo año. Entre diciembre de 1999 y abril de 2001 fue Administrador Apostólico de Menorca. El 29 de diciembre de 2003 fue nombrado Obispo de Mallorca, sede de la que tomó posesión el 21 de febrero de 2004. El 27 de julio de 2012 se hizo público su nombramiento como Obispo de Orihuela-Alicante. El sábado 29 de septiembre de 2012, tomó posesión de la nueva diócesis. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro de la Comisión Episcopal de Liturgia desde marzo de 2017. Cargo que desempeña desde el año 2005. Anteriormente, ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral desde 1996 a 1999 y de la Comisión Episcopal del Clero desde 1999 a 2005.