Carta pastoral de Mons. Carlos Escribano: El don de la Vida Consagrada

El 2 de febrero la Iglesia celebró la Jornada Mundial de la Vida Consagrada. El lema de este año, ‘La vida consagrada parábola de fraternidad en un mundo herido’, refleja el papel de la vida consagrada en este tiempo de sufrimiento que está generando entre nosotros la pandemia. Agradecemos el papel de muchos religiosos y religiosas ayudando a los demás en esta situación y elevamos nuestra plegaria al Padre por todos aquellos que han fallecido.

La Archidiócesis de Zaragoza ha querido unirse a esta acción de gracias por la variedad de carismas que sirven en nuestra diócesis y por su presencia peculiar y testimonial en medio de la comunidad de creyentes y de la sociedad. La vida de los consagrados y consagradas de nuestra diócesis enriquece nuestra vida diocesana. Es el Espíritu el que actúa en su género de vida y nos ayuda a reconocer lo insustituible de su misión en la Iglesia y en el mundo. Estoy seguro que también en esta ocasión, nuestros hermanos y hermanas consagrados, la han vivido con intensidad, volviendo a las fuentes de su vocación, haciendo balance de su vida y renovando, a favor de todo el pueblo de Dios, el compromiso de su consagración. Es verdad que es mucho el desgaste que llevan sobre sus hombros fruto de una vida entregada, pero es necesario que sigan testimoniando con alegría a los hombres de nuestro tiempo, en las diversas situaciones, que el Señor es el Amor capaz de colmar el corazón de la persona humana.

Permitidme un recuerdo personal en esta Jornada: tuve la oportunidad de participar en el Sínodo de los Jóvenes, convocado en Roma por Francisco en octubre de 2018. Allí el papel de los consagrados fue muy importante por su presencia y aportaciones. De hecho en el ‘Documento Final del Sínodo’ se hacía referencia a la importancia de su impronta en la tarea evangelizadora de la Iglesia: “El don de la vida consagrada que el Espíritu suscita en la Iglesia, tanto en su forma contemplativa como en su forma activa, tiene un especial valor profético, ya que es testimonio gozoso de la gratuidad del amor. Cuando las comunidades religiosas y las nuevas fundaciones viven auténticamente la fraternidad se convierten en escuelas de comunión, centros de oración y de contemplación, lugares de testimonio de diálogo intergeneracional e intercultural y espacios para la evangelización y la caridad. La misión de muchos consagrados y consagradas que cuidan de los últimos en las periferias del mundo manifiesta concretamente la dedicación de una Iglesia en salida. (..) La Iglesia y el mundo no pueden prescindir de este don vocacional, que constituye un gran recurso para nuestro tiempo” (Nº 88).

Damos gracias a Dios por su presencia entre nosotros y rezamos por ellos.

 

+ Carlos Escribano Subías

Arzobispo de Zaragoza

 

Mons. Carlos Escribano Subías
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Monseñor Carlos Manuel Escribano Subías nació el 15 de agosto de 1964 en Carballo (La Coruña), donde residían sus padres por motivos de trabajo. Su infancia y juventud transcurrieron en Monzón (Huesca). Diplomado en Ciencias Empresariales, trabajó varios años en empresas de Monzón. Más tarde fue seminarista de la diócesis de Lérida -a la que perteneció Monzón hasta 1995-, y fue enviado por su obispo al Seminario Internacional Bidasoa (Pamplona). Posteriormente, obtuvo la Licenciatura en Teología Moral en la Universidad Gregoriana de Roma (1996). Ordenado sacerdote en Zaragoza el 14 de julio de 1996 por monseñor Elías Yanes, ha desempeñado su ministerio en las parroquias de Santa Engracia (como vicario parroquial, 1996-2000, y como párroco, 2008-2010) y del Sagrado Corazón de Jesús (2000-2008), en dicha ciudad. En la diócesis de Zaragoza ha ejercido de arcipreste del arciprestazgo de Santa Engracia (1998-2005) y Vicario Episcopal de la Vicaría I (2005-2010). Como tal ha sido miembro de los Consejos Pastoral y Presbiteral Diocesanos. Además, ha sido Consiliario del Movimiento Familiar Cristiano (2003-2010), de la Delegación Episcopal de Familia y Vida (2006-2010) y de la Asociación Católica de Propagandistas (2007-2010). Ha impartido clases de Teología Moral en el Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón desde el año 2005 y conferencias sobre Pastoral Familiar en diferentes lugares de España. Finalmente, ha formado parte del Patronato de la Universidad San Jorge (2006-2008) y de la Fundación San Valero (2008-2010). Benedicto XVI le nombró obispo de Teruel y de Albarracín el 20 de julio de 2010, sucediendo a monseñor José Manuel Lorca Planes, nombrado Obispo de Cartagena en julio de 2009. Ordenado como Obispo de Teruel y de Albarracín el 26 de septiembre de 2010 en la S. I. Catedral de Teruel.