Carta pastoral de Mons. Francesc Pardo i Artigas: Jornada Mundial del Enfermo: ¡cuidémonos mutuamente!

El día 11 de febrero, como cada año, celebramos la Jornada Mundial de Enfermo. El lema de este año para toda la Iglesia es el versículo del evangelio de San Mateo 23, 8: “Solamente tenéis un maestro, y todos vosotros sois hermanos”. Los responsables de la pastoral de la salud de las diócesis de España hemos querido concretar este lema con una expresión significativa: “Cuidémonos mutuamente”.

La pandemia del coronavirus, extendida por todo el mundo ya hace meses, continúa activa, y no sabemos cuándo terminará o se controlará gracias a la medicación y a la deseada vacuna. Esta pandemia ha transformado y universalizado la percepción de la enfermedad. Sabíamos que había enfermos, por proximidad familiar o por propia experiencia, pero ahora tenemos conciencia de que todos –repito: todos– podemos estar enfermos, contagiados con el virus, quizás sin saber cómo. Se ha extendido la convicción de que somos frágiles y vulnerables, y nos cuesta aceptar esta experiencia. La inmensa mayoría adoptamos todas las medidas sanitarias porque somos conscientes de nuestra fragilidad, empezando por las personas de más riesgo, pero continuando también por los jóvenes.

Ciertamente, esta pandemia ha multiplicado el sufrimiento y la soledad. Pensamos en la soledad de los enfermos sin la compañía de familiares y amigos. Pensamos en el sufrimiento de las familias al no poder acompañar y vivir el luto necesario por sus queridos difuntos. Pensamos en el sufrimiento del personal sanitario que se ha entregado plenamente al servicio de los enfermos, asumiendo el riesgo de contagio y con un gran desgaste físico y emocional.

Se ha generalizado el temor a la posibilidad de estar enfermo, y esta convicción tiene que movernos a pensar que necesitamos cuidarnos mutuamente, unos a otros.

Todas estas experiencias, todos estos hechos, nos hacen más conscientes de que “o nos salvamos todos o no se salva nadie”. Recordamos las imágenes y las palabras del papa Francisco al anochecer del 27 de marzo del 2020 en la plaza de San Pedro, bajo una tormenta, rogando por la liberación de la pandemia mientras abrazaba la imagen de Cristo en la cruz: “Nos hemos dado cuenta de que todos estamos en la misma barca, frágiles y desorientados, invitados a remar juntos, todos con la necesidad de confortarnos mutuamente. En esta barca estamos todos… No puede ir cada cual por su cuenta, sino solo juntos… Démonos cuenta de que nadie se salva solo. Ante el sufrimiento, cuando se puede valorar el verdadero desarrollo de nuestro pueblo, descubrimos y experimentamos la plegaria de Jesús: ‘Que todos sean uno’ (Jn 17,21)”.

Jesús, el Señor, nos llama a curar, aliviar, consolar, acompañar y ofrecer esperanza a los enfermos, pero siendo conscientes de que esto también es una necesidad para cada uno de nosotros. También hay que cuidar a los cuidadores.

En su última encíclica, Fratelli tutti, el papa Francisco nos invita a salir de casa, del templo, de la sacristía, para acompañar y sostener la esperanza, cuidar a los más frágiles, descubrir sus necesidades y formar un comunidad de hermanos que se acogen y se preocupan los unos de los otros. El ejemplo que tenemos que seguir es el del buen samaritano, que se acerca al hombre malherido en el camino.

Concretando: se nos pide que, siguiendo las normas sanitarias de cada momento, tengamos actitudes de acompañamiento y proximidad para con los enfermos y los ancianos, pero a la vez con aquellos con los cuales convivimos o tenemos relación de amistad, profesional, de comunidad cristiana, de vecindad.

¡Acostumbrémonos a cuidarnos mutuamente!

+ Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

Mons. Francesc Pardo i Artigas
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Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.