Carta pastoral del Cardenal Carlos Osoro: Vive lo concreto de nuestra fe

Con todo lo que estamos viviendo por la pandemia, con enfermedad, sufrimiento, muertes, pérdidas de trabajo, hambre o soledad, me parece oportuno recordar el Evangelio del pasado domingo y subrayar su actualidad. La página que nos regala la Iglesia habla de la liberación que da Jesús a un hombre atado y esclavizado por un espíritu inmundo. Aquel hombre estaba enganchado a todo lo que tiraniza al ser humano, a todo aquello que nos impide ser nosotros mismos. No oía la voz de Jesús que formula la vida con una belleza fuera de costumbre. Jesús le devuelve la libertad, le entrega su amor, su vida, elimina su esclavitud.

Este pasaje es una invitación a plantearse qué gritos escuchamos en estos momentos. Frente al ruido y las presiones, Jesús nos habla claramente de lo que tiene que ser concreto de nuestra fe. Nos lo dice cuando nos habla de la obras de misericordia. Dejémonos de teorizar. Nuestra verdadera libertad pasa por dar de comer a quien tiene hambre, visitar a los enfermos y a los que están encarcelados, vestir al desnudo… En ellos, en cada hermano que nos encontramos en el camino de nuestra vida, encontramos la carne de Cristo.

Recordar que Dios se hizo carne para identificarse con nosotros es una gracia inmensa para nuestra vida, pues nos hace ver en concreto que acercarnos a todos los hombres, y de una manera especial al que sufre, es en verdad acercarnos a Cristo que está sufriendo en él. De ahí que vivir en concreto nuestra fe es asumir con todas las consecuencias que el Señor nos hace capaces de misericordia. Nos ha dado su vida para que su misericordia transforme nuestro corazón, haciéndonos experimentar un amor fiel. Un amor que, cuando lo acogemos, nos hace a su vez capaces de misericordia. Que el amor misericordioso de Dios se haga vida en cada uno de los discípulos del Señor y nos impulse a amar al prójimo con esas obras de misericordia que la Iglesia nos ha enseñado, tanto las corporales como las espirituales, es un auténtico milagro.

¿Dónde y cómo hacer ese milagro que quiere propiciar el Señor a través de nosotros en estos momentos que vivimos de la pandemia de la COVID-19? El Señor quiere que lo hagamos a través de gestos cotidianos, de gestos muy concretos que ayuden al prójimo. Como hacen muchos en comedores, hospitales, parroquias y calles, en tantos y tantos proyectos en favor de los últimos, debemos entrar en el corazón del Evangelio y cuidar, cuidar los rostros de Cristo en concreto.

¡Qué maravilla cuando un ser humano descubre que no puede ser esclavo de todo lo que le empuja a utilizar lo que es y lo que tiene para servirse a sí mismo! ¡Qué altura alcanza cuando descubre que él no es más que los que encuentra tirados y lacerados por el camino de la vida! Qué hondura alcanza la vida humana cuando descubre que Cristo es quien se pone a nuestro lado y mendiga nuestra conversión: quiere eliminar todo ofuscamiento que nos limita y no nos dispone a poner lo que somos y tenemos al servicio de los demás. No se trata de ponerlo al servicio de quien tiene mis ideas o mis proyectos, sino de vaciarse de uno mismo y llenarse de la misericordia de Dios y poner todo a disposición de quien encontremos con necesidad.

Recemos el magníficat y comprenderemos que solo el amor de Dios tiene la respuesta a esa sed que tiene todo ser humano: sed de amor. No nos engañemos ni engañemos; el ser humano tiene necesidades que no va a colmar con ídolos del saber, del poder o del poseer. Como María, que abrió su vida para acoger a Dios mismo que deseaba mostrar cómo ama a los hombres, así también nosotros nos abrimos al amor de Dios para construir ya en este mundo un santuario que levante la vida de todos los hombres que están sin la experiencia de su amor.

Consciente de que el Señor cuenta con nosotros, me atrevo a hacerme y a haceros estas preguntas para ver cómo está el nivel de nuestro amor misericordioso. No te asustes; cuentas con Dios, con su gracia y con su amor para elevarlo:

1. Como a Adán hoy el Señor nos pregunta: ¿dónde estás?, ¿qué hay en tu corazón?, ¿quiénes están en él?

2. Como a Caín hoy el Señor nos cuestiona: ¿dónde está tu hermano?, ¿tienes el sueño de ser muy grande, de tener mucho poder, de ser un dios?, ¿derramas sangre por tu hermano o haces sangre con tu hermano olvidándote de él?

3. El Señor nos ha enseñado a no vivir para nosotros mismos: «Ama a tu prójimo como a ti mismo». Y nos plantea: ¿lloras la muerte de tus hermanos?, ¿te has olvidado de llorar por los demás?, ¿has globalizado la indiferencia?

Con gran afecto, os bendice,

+Carlos, Cardenal Osoro Sierra
Arzobispo de Madrid

Card. Carlos Osoro
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Carlos Osoro Sierra fue nombrado arzobispo de Madrid por el Papa Francisco el 28 de agosto de 2014, y tomó posesión el 25 de octubre de ese año. Desde junio de 2016 es ordinario para los fieles católicos orientales residentes en España. El 19 de noviembre de 2016 fue creado cardenal por el Papa Francisco. El prelado nació en Castañeda (Cantabria) el 16 de mayo de 1945. Cursó los estudios de magisterio, pedagogía y matemáticas, y ejerció la docencia hasta su ingreso en el seminario para vocaciones tardías Colegio Mayor El Salvador de Salamanca, en cuya Universidad Pontificia se licenció en Teología y en Filosofía. Fue ordenado sacerdote el 29 de julio de 1973 en Santander, diócesis en la que desarrolló su ministerio sacerdotal. Durante los dos primeros años de sacerdocio trabajó en la pastoral parroquial y la docencia. En 1975 fue nombrado secretario general de Pastoral, delegado de Apostolado Seglar, delegado episcopal de Seminarios y Pastoral Vocacional y vicario general de Pastoral. Un año más tarde, en 1976, se unificaron la Vicaría General de Pastoral y la Administrativo-jurídica y fue nombrado vicario general, cargo en el que permaneció hasta 1993, cuando fue nombrado canónigo de la Santa Iglesia Catedral Basílica de Santander, y un año más tarde, presidente. Además, en 1977 fue nombrado rector del seminario de Monte Corbán (Santander), y ejerció esta misión hasta que fue nombrado obispo. Durante su último año en la diócesis, en 1996, fue también director del centro asociado del Instituto Internacional de Teología a Distancia y director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas San Agustín, dependiente del Instituto Internacional y de la Universidad Pontificia de Comillas. El 22 de febrero de 1997 fue nombrado obispo de Orense por el Papa san Juan Pablo II. El 7 de enero de 2002 fue designado arzobispo de Oviedo, de cuya diócesis tomó posesión el 23 de febrero del mismo año. Además, desde el 23 de septiembre de 2006 hasta el 9 de septiembre de 2007, fue el administrador apostólico de Santander. El 8 de enero de 2009, el Papa Benedicto XVI lo nombró arzobispo de Valencia; el 18 de abril de ese año tomó posesión de la archidiócesis, donde permaneció hasta su nombramiento como arzobispo de Madrid en 2014. Tras su participación en la XIV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, celebrada del 4 al 25 de octubre de 2015 y dedicada a la familia, el 14 de noviembre de ese año, el Papa Francisco lo eligió como uno de los miembros del XIV Consejo Ordinario de la Secretaría General del Sínodo de los Obispos; un organismo permanente que, en colaboración con el Pontífice, tiene como tarea la organización del Sínodo, así como elaboración de los textos y documentación que servirá de base para los estudios de la Asamblea. El 9 de junio de 2016, el Papa Francisco erigió un Ordinariato para los fieles católicos orientales residentes en España, con el fin de proveer su atención religiosa y pastoral, y nombró a monseñor Osoro como su ordinario. El 9 de octubre de 2016, el Papa Francisco anunció un consistorio para la creación de nuevos cardenales de la Iglesia católica, entre los que figuraba monseñor Osoro. El día 19 de noviembre de 2016 recibió la birreta cardenalicia de manos del Sumo Pontífice en el Vaticano. En la Conferencia Episcopal Española (CEE) fue presidente de la Comisión Episcopal del Clero de 1999 a 2002 y de 2003 a 2005; presidente de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar hasta marzo de 2014 (fue miembro de esta Comisión desde 1997) y miembro del Comité Ejecutivo entre 2005 y 2011. Ha sido vicepresidente de la CEE durante el trienio 2014-2017. Ahora pertenece al Comité Ejecutivo como arzobispo de Madrid. Desde noviembre de 2008 es patrono vitalicio de la Fundación Universitaria Española y director de su seminario de Teología.