Carta pastoral de Mons. Eusebio Hernández Sola: Manos Unidas 2021

El próximo domingo celebramos el día de Manos Unidas-Campaña contra el Hambre. Lo hacemos en este año atenazados por la pandemia y en medio de muchas dificultades. Otros años junto a la celebración del domingo, se desarrollaban muchas actividades en toda la diócesis para concienciarnos de esta campaña, este año todo eso es imposible.

Si para nosotros esta siendo un tiempo lleno de dificultades, pensemos en todos aquellos que viven en países que sufren por la pobreza y por el hambre. Manos Unidas denuncia en este año: “Que las cifras del hambre y la pobreza han empeorado a causa de la actual pandemia, y que las comunidades más vulnerables no tendrán asegurado el acceso a las vacunas para enfrentarla”.

Es, pues, una invitación a abrir nuestros horizontes; nuestra sociedad sufre por esta pandemia, pero, pensemos en los pueblos que están en la pobreza más extrema. Manos Unidas lleva 62 años con la misión de la lucha contra el hambre y la pobreza y las causas que las producen. Este año debemos seguir con esta iniciativa sabiendo que queda mucho por hacer.

Manos Unidas nos invita a tomar conciencia de los problemas de los pueblos más necesitados y, nos lo dice con estas palabras: “Ahora, más que nunca, con esta pandemia que asola el planeta y que está haciendo retroceder todos esos avances, tenemos que seguir acompañando a nuestros hermanos del Sur en la defensa de una vida digna para todos”.

Por ello, no nos podemos sentir indiferentes y se nos invita a la generosidad, por eso nos siguen diciendo desde Manos Unidas: “Solo con la participación de todos es posible caminar hacia un mundo donde los derechos humanos dejen de ser una declaración de intenciones para convertirse en justa realidad. Es lo que nos demandan nuestros socios locales y las comunidades a las que representan”.

Manos Unidas con su campaña de este año nos invita a la esperanza que como nos dice el Papa es : “Una realidad que está enraizada en lo profundo del ser humano, independientemente de las circunstancias concretas y los condicionamientos históricos en que vive”, es “un querer tocar lo grande, lo que llena el corazón y eleva el espíritu hacia cosas grandes”, por ello: “La esperanza es audaz, sabe mirar más allá de la comodidad personal, de las pequeñas seguridades y compensaciones que estrechan el horizonte, para abrirse a grandes ideales que hacen la vida más bella y digna”.(Fratelli Tutti, 55)

Como nos dice Manos Unidas: “No basta hablar de las nociones de solidaridad y bien común. Hay que creer en ellas. Y no es suficiente creer en ellas. Hay que trabajar para conseguirlas. Por eso, te invitamos: CONTAGIA SOLIDARIDAD PARA ACABAR CON EL HAMBRE”. Sé generoso también con tu aportación económica.

+ Eusebio Hernández Sola,

obispo de Tarazona

Mons. Eusebio Hernández Sola
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Nació en Cárcar (Navarra) el 29 de julio de 1944. Sus padres, Ignacio (+ 1973) y Áurea. Es el mayor de cuatro hermanos. Ingresó en el seminario menor de la Orden de los Padres Agustinos Recoletos, en Lodosa, el 12 de septiembre de 1955. En 1958 pasó al colegio de Fuenterrabía donde completó los cursos de humanidades y los estudios filosóficos. A continuación (1963-1964) ingresó en el noviciado del convento de la orden en Monteagudo (Navarra), donde hizo la primera profesión el 30 de agosto de 1964, pasando posteriormente a Marcilla donde cursó los estudios teológicos (1964-68). Aquí hizo la profesión solemne (1967); fue ordenado diácono (1967) y presbítero el 7 de julio de 1968. Su primer oficio pastoral fue el de asistente en la Parroquia de "Santa Rita" de Madrid, comenzando al mismo tiempo sus estudios de Derecho Canónico en la Universidad de "Comillas", de la Compañía de Jesús. Al curso siguiente (1969) fue traslado a la residencia universitaria "Augustinus", que la orden tiene en aquella ciudad. Se le confió la misión de director espiritual de sus 160 universitarios, continuó sus estudios de derecho canónico, que concluyó con el doctorado en 1971, e inició los de Derecho en la universidad complutense de Madrid (1969-1974). Durante el curso 1974-75 hizo prácticas jurídicas en la universidad y en los tribunales de Madrid. El 3 de noviembre de 1975 inició su trabajo en la Congregación para los Institutos de vida consagrada y Sociedades de vida apostólica. Desde 1976 fue el director del departamento de la formación y animación de la vida religiosa, siendo el responsable de la elaboración y publicación de los documentos de la Congregación; además dirige una escuela bienal de teología y derecho de la vida consagrada. Desde 1995 es "capo ufficio" del mismo Dicasterio. Por razones de trabajo los Superiores de la Congregación le han confiado multitud de misiones en numerosos países del mundo. Ha participado en variados congresos de vida consagrada, de obispos y de pastoral vocacional. Durante este tiempo ha ejercido de asistente en el servicio pastoral de la orden en Roma. El día 29 de enero de 2011 fue publicado su nombramiento como Obispo de Tarazona y fue ordenado el 19 de marzo, fiesta de San José, en la Iglesia de Ntra. Sra. de Veruela.