Carta pastoral de Mons. Leonardo Lemos: San José y la eutanasia

El pasado día 8 de diciembre el papa Francisco nos sorprendió a todos al anunciarnos que desde ese día, hasta la misma solemnidad en 2021 celebraremos un Año Santo de San José. Curiosamente, cuando en Galicia nos estamos preparando para la apertura de la Puerta Santa de la Catedral de Santiago de Compostela el 31 de diciembre, significando así el comienzo del Año Jubilar por excelencia, el Santo Padre interviene para ayudarnos a intensificar ese año 2021 poniéndonos como modelo a San José.

Todos sabemos que es protector de la vida porque ayudó a salvar y proteger las vidas de María y de Jesús recién nacido. En realidad, podemos afirmar que San José ha sido el protector de la Vida porque, como muy bien sabemos, el mismo Jesús se presentará a sí mismo como Vida, Camino y Verdad.

Nunca antes, como en estos momentos, ha sido tan providencial una determinación como esta del Papa Francisco. ¡No es cuestión de beatería! Todos sabemos de la devoción y recia confianza que el Santo Padre tiene a San José. En su lugar de trabajo, en la Casa Santa Marta, los que le visitan han podido contemplar como, sobre una consola, hay una imagen de San José durmiendo. O, quizás, sería mejor decir soñando. ¡Qué significativos son los sueños de San José que nos recoge el Evangelio. Pues bien, bajo esa talla, el Papa va dejando los asuntos más complejos y las encomiendas que le hacen. Buena costumbre para nosotros, si tuviéramos una auténtica devoción a San José deberíamos hacer lo mismo.

Os invito a que encomendéis a San José toda la problemática suscitada en torno a la Ley de la eutanasia. Eutanasia significa, si recurrimos al significado de esta palabra griega, «buena muerte». La auténtica eutanasia o buena muerte debería ser la que permita al enfermo morir dignamente, aliviando su dolor, su angustia, su soledad, contando para ello no solo con la ayuda del personal sanitario, sino también con su familia, sus amigos, con el sacerdote.

La eutanasia no debe ser un suicidio asistido bien directa o indirectamente, ni mucho menos un modo de liberar a la sociedad de personas «molestas» o «inservibles» y «costosas», ni tampoco una forma indirecta de evitarle al Estado el gasto en cuidados paliativos y en asistencia domiciliaria. Esta última sí sería una actividad social que nos indicaría el grado de auténtico progreso de unas leyes y de toda una sociedad.

Supliquemos a san José que nos conceda una buena muerte y para ello que nos haga valientes defensores de la vida desde el momento de la concepción hasta su fin natural. En una sociedad como la nuestra en donde se nos habla tanto de una «cultura del bienestar y del progreso» es conveniente manifestar con claridad que todo aquello que va en contra de la vida, aunque sean leyes de progreso, es un fracaso de toda la sociedad, porque la vida siempre es un don, en cambio, la eutanasia es un fracaso.

No es verdad que los cristianos prediquemos y apoyemos el encarnizamiento terapéutico, ¡todo lo contrario! Apostamos por el acompañamiento y los cuidados paliativos de aquellas personas que sean más vulnerables y que se encuentren en momentos críticos de dolor y de desesperanza, incluso en fases terminales de la vida. Seamos realistas. Recuerdo aquel epitafio que decía: «Como me ves, te verás». Todo lo que hagamos por defender a los «descartados» de nuestro entorno y liberarnos de esa «cultura de la muerte», en definitiva, lo estamos haciendo por nosotros mismos y por nuestros seres queridos. ¡Defender la vida es hacer que la Navidad acontezca todos los días»

Con afecto os bendice,

+  J. Leonardo Lemos Montanet,

Bispo de Ourense

Mons. José Leonardo Lemos Montanet
Acerca de Mons. José Leonardo Lemos Montanet 58 Articles
Mons. J. Leonardo Lemos Montanet nació el 31 de mayo de 1953 en la parroquia de Santiago de Barallobre, ayuntamiento de Fene, provincia de Coruña y diócesis de Santiago de Compostela. A los 9 años se traslada con su familia a Ferrol, por destino de su padre, donde realiza los estudios hasta el bachillerato superior. Cursó el COU en el Instituto Xelmírez de Santiago de Compostela al tiempo que realizaba el propedéutico en el Seminario Mayor. Cursará los Estudios Eclesiásticos, siendo ordenado Diácono en el año 1978. En septiembre de ese mismo año será nombrado Formador en el Seminario Menor Diocesano de la Asunción. Desde este momento es socio de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz. El 19 de mayo de 1979 será ordenado Sacerdote al servicio de la Archidiócesis de Santiago de Compostela por el arzobispo D. Ángel Suquía Goicoechea. Continuó como Formador del Seminario Menor, al tiempo que colaboraba los fines de semana en la parroquia de Nuestra Señora de la Merced de Conxo (Santiago), hasta septiembre de 1982 en que es enviado a Roma para ampliar estudios. Allí obtendrá la licenciatura en Filosofía Teorética por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma y las diplomaturas de Arqueología Sagrada, Archivística y Biblioteconomía. Más tarde, obtiene el doctorado en Filosofía por la Pontificia Universidad de Santo Tomás de Roma, en junio de 1987, con la tesis Lo que llamamos ser humano. Ensayo sobre la antropo-ontología de Ángel Amor Ruibal. En el curso 1985-1986 empezará su actividad docente como profesor de Filosofía en el Instituto Teológico Compostelano y en el Seminario Menor de la Asunción, hasta la actualidad. Entre 1986 y 1988 ejercerá de capellán de la Residencia Universitaria Cristo Rey en Santiago de Compostela y profesor de religión en el Chester College International School. Desde septiembre de 1988 hasta junio de 2001 será Formador en el Seminario Mayor de Santiago de Compostela, labor que compaginará como sacerdote adscrito de la parroquia de S. Fernando, desde 1987 hasta la actualidad. Tras su etapa en el Seminario Mayor es nombrado Director Técnico del Seminario Menor Diocesano en el año 2001, cargo que desempeña en estos momentos. En el Instituto Teológico Compostelano, Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Salamanca, desempeñará el cargo de Vicedirector desde 2007 hasta la actualidad, Director de la Biblioteca de Estudio Teolóxicos de Galicia, desde 1993 hasta 2007 y Director del Instituto Superior Compostelano de Ciencias Religiosas desde 2006. En diciembre de 2003 será nombrado por el Arzobispo de Santiago, D. Julián Barrio Barrio, Canónigo de la Catedral de Santiago de Compostela, ocupando el oficio de Canónigo-Secretario Capitular de la misma. El 16 de diciembre de 2011 la Santa Sede hizo público que S. S. Benedicto XVI lo ha nombrado nuevo obispo de Ourense.