Carta pastoral de Mons. Carlos Escribano: San Valero

Como todos los años, la ciudad y archidiócesis de Zaragoza celebra la fiesta de su patrón san Valero. Como es sabido, fue obispo de Zaragoza a finales del siglo III y principios del siglo IV. Conducido a Valencia, durante la persecución de Diocleciano, con su diácono san Vicente, mientras este fue martirizado, se supone que él murió desterrado. El 20 de octubre de 1121 su brazo fue llevado desde Roda de Isábena a Zaragoza, pocos días después de que el obispo Pedro de Librana consagrase la catedral de San Salvador (la Seo). Desde entonces, el culto del santo obispo -reforzado con la llegada de su cráneo en 1170- ha estado unido a la Seo.

Estos hechos nos pueden parecer lejanos en el tiempo pero están cargados de significado. Cuando la Iglesia diocesana está comenzando a organizarse después de la reconquista, vuelve su mirada hacia aquel que, como Abraham, se puede considerar nuestro “padre en la fe”. Alguien auténticamente “bienaventurado” porque sufrió persecución a causa de Cristo y por ello recibió una recompensa “grande en el cielo” (cf. Mt 5, 11-12). Valero vivió en un periodo difícil, en medio de la persecución, en la que tuvo que hacer realidad su nombre (“valiente, vigoroso, fuerte”), practicando de forma heroica la fortaleza y la esperanza.

Como en el pasado, también hoy nosotros estamos llamados a ser fuertes, no solo en esta situación de pandemia, sino en este contexto en el que vivimos de una sociedad secularizada que nos tiene que impulsar a “dar razones de nuestra esperanza” (1 Pe 3, 15) mediante el ejemplo de quienes estamos llamados a ser “sal y luz” de la tierra, para que viendo nuestras obras, quienes nos rodean den gloria a Dios (Cf. Mt. 5, 13-16).

Los cristianos no miramos al pasado con nostalgia, como la mujer de Lot, echando de menos lo que dejamos atrás, sino que tenemos que mirar hacia lo que nos espera, la vida eterna y en los santos, como Valero, podemos encontrar estímulo en el ejemplo de su vida, al tiempo que Dios “nos ofrece… la ayuda de su intercesión y la participación en su destino” (cf. Misal Romano. Prefacio I de los Santos)

San Valero, “de todo bien amigo” (Gonzalo de Berceo) interceda por nosotros, para que nos conceda un corazón manso y humilde semejante al de  Cristo. Acudamos a él con una memoria agradecida por la fe recibida de quienes nos han precedido y de petición de perdón por nuestras infidelidades al Señor, y de ayuda para avanzar en nuestro seguimiento a Cristo, “para que, animados por su presencia salvadora, luchemos sin desfallecer en la carrera y alcancemos… “la corona que no se marchita” (Prefacio citado).

¡Feliz domingo!

+ Carlos Escribano Subías

Arzobispo de Zaragoza

 

Mons. Carlos Escribano Subías
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Monseñor Carlos Manuel Escribano Subías nació el 15 de agosto de 1964 en Carballo (La Coruña), donde residían sus padres por motivos de trabajo. Su infancia y juventud transcurrieron en Monzón (Huesca). Diplomado en Ciencias Empresariales, trabajó varios años en empresas de Monzón. Más tarde fue seminarista de la diócesis de Lérida -a la que perteneció Monzón hasta 1995-, y fue enviado por su obispo al Seminario Internacional Bidasoa (Pamplona). Posteriormente, obtuvo la Licenciatura en Teología Moral en la Universidad Gregoriana de Roma (1996). Ordenado sacerdote en Zaragoza el 14 de julio de 1996 por monseñor Elías Yanes, ha desempeñado su ministerio en las parroquias de Santa Engracia (como vicario parroquial, 1996-2000, y como párroco, 2008-2010) y del Sagrado Corazón de Jesús (2000-2008), en dicha ciudad. En la diócesis de Zaragoza ha ejercido de arcipreste del arciprestazgo de Santa Engracia (1998-2005) y Vicario Episcopal de la Vicaría I (2005-2010). Como tal ha sido miembro de los Consejos Pastoral y Presbiteral Diocesanos. Además, ha sido Consiliario del Movimiento Familiar Cristiano (2003-2010), de la Delegación Episcopal de Familia y Vida (2006-2010) y de la Asociación Católica de Propagandistas (2007-2010). Ha impartido clases de Teología Moral en el Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón desde el año 2005 y conferencias sobre Pastoral Familiar en diferentes lugares de España. Finalmente, ha formado parte del Patronato de la Universidad San Jorge (2006-2008) y de la Fundación San Valero (2008-2010). Benedicto XVI le nombró obispo de Teruel y de Albarracín el 20 de julio de 2010, sucediendo a monseñor José Manuel Lorca Planes, nombrado Obispo de Cartagena en julio de 2009. Ordenado como Obispo de Teruel y de Albarracín el 26 de septiembre de 2010 en la S. I. Catedral de Teruel.