Carta pastoral de Mons. Julián Ruiz Martorell: Vida Consagrada

Queridos hermanos en el Señor:
Os deseo gracia y paz.

“La vida consagrada, parábola de fraternidad en un mundo herido” es el lema de la XXV Jornada Mundial de la Vida Consagrada 2021, que se celebra el 2 de febrero. En medio de las divisiones, rupturas y discordias que laceran nuestro mundo, es urgente dar muestras de fraternidad.

La Comisión Episcopal para la Vida Consagrada nos recuerda que el ser humano y toda la creación viven en una “condición llagada”, sufriente, dolorida. “En gran parte de nuestro planeta, la herida supura sin descanso, noche y día, más allá o más acá de los vaivenes de la política, la economía, la vida social, etc”. No se pueden olvidar los “atropellos y sufrimientos que ya se han vuelto crónicos, muchas veces gracias a la connivencia, el silencio, el olvido y la indolencia de cuantos vivimos alejados de quienes los padecen. El hambre, la indigencia, la guerra, la persecución o la explotación (…) siguen teniendo rostro concreto en tantos que están apaleados al borde de los caminos”.

La vida de los creyentes “queda transfigurada por las heridas del Crucificado-Resucitado”. “Quienes son consagrados por el Señor para portar sus marcas en medio del mundo conocen las luchas y los dolores de la existencia en carne propia y ajena. Aprenden en la escuela de Cristo cómo acoger en profundidad y generosidad la fragilidad del día a día y el cáliz de la angustia de las horas más amargas: las suyas y las de todos”.

Las personas consagradas expresan con su vida y su misión la esencia de su vocación: “ser ofrenda generosa al Señor para nuestro mundo sufriente”. Nuestra Diócesis reconoce, valora y agradece el testimonio vital de quienes construyen fraternidad curando heridas, consolando, acompañando, enseñando, compartiendo, ofreciendo la propia vida para introducir una alternativa al modo de vivir y de convivir de nuestro mundo herido.

En la Jornada Mundial de la Vida consagrada se nos ofrece una oportunidad de gracia para conocer más y mejor a las personas consagradas, para profundizar en sus peculiares carismas, para agradecer su historia y su actividad, para colaborar en la tarea de la evangelización, para acompañarles y sentirnos acompañados y estimulados por su estilo de vida, para orar con quienes necesitan nuestra plegaria y para compartir las súplicas de quienes rezan con perseverancia y confianza.

Quienes han sido llamados por Jesucristo para una vocación de especial consagración irradian constantemente el amor de Cristo, luz del mundo. Encomendamos a la Virgen María, mujer consagrada, la vocación y misión de las personas consagradas.

Recibid mi cordial saludo y mi bendición.

+Julián Ruiz Martorell,

Obispo de Jaca y de Huesca

Mons. Julián Ruiz Martorell
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D. Julián RUIZ MARTORELL nació en Cuenca el 19 de enero de 1957. Desde pequeño vive en Zaragoza. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de Zaragoza, siendo alumno del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (CRETA). Fue ordenado sacerdote en Zaragoza el 24 de octubre de 1981. Encargos pastorales desempeñados: 1981-1983: Ecónomo de Plasencia de Jalón y Encargado de Bardallur; 1983: Encargado de Bárboles, Pleitas y Oitura; 1983-1988: Durante sus estudios en Roma, Capellán de las Religiosas "Battistine"; 1988-1993: Adscrito a la Parroquia de Santa Rafaela María, en Zaragoza; 1991-2005: Director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar"; 1994-2010: Capellán de la comunidad religiosa del Colegio Teresiano del Pilar; 1998-2005: Director del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón; 1999-2005: Director del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín"; 2007-2010: Delegado de Culto y Pastoral de El Pilar. Fue nombrado obispo de Huesca y de Jaca el 30 de diciembre de 2010. En ese momento desempeñaba los siguientes cargos y tareas: Profesor de Sagrada Escritura del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (1988), del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar" (1988) y del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín" (1988); Miembro del Consejo Diocesano de Pastoral (1993); Miembro del Consejo Presbiteral (1998); Canónigo de la Catedral Basílica "Nuestra Señora del Pilar" de Zaragoza (2004); Miembro del Colegio de Consultores (2005) y Secretario del Consejo Presbiteral; y Vicario General de la Archidiócesis (2009). Fue ordenado obispo en la S. I. Catedral de Huesca el 5 de marzo de 2011. Tomó posesión de la diócesis de Jaca al día siguiente en la S. I. Catedral de esta diócesis.