Los obispos de Valladolid piden respeto a las normas, pero animan a participar en la Eucaristía y a ser “Iglesia doméstica”

“Queridos hermanos presbíteros, diáconos, religiosos y laicos:

Recibid un saludo cordial de vuestros obispos. En medio de las inquietudes y sufrimientos causados por la pandemia, que desde hace tiempo venimos padeciendo, os deseamos un Año de Gracia del Señor, y os recordamos sus palabras como dichas a cada uno de nosotros: “Se puso junto a mí y lo libraré; me invocará y lo escucharé; con él estaré en la tribulación” (Salmo 90, 14-15).

Nos ponemos en comunicación con vosotros después de que hayan sido publicadas las Disposiciones firmadas por el Presidente de la Junta de Castilla y León el día 16 de enero de 2021. Particularmente tenemos presente el Acuerdo tercero que afecta a las reuniones, celebraciones y encuentros religiosos que podrán desarrollarse en todo tipo de instalaciones, siempre que, respetándose las medidas generales de prevención, “no supere un tercio del aforo, con máximo de 25 personas”.

Los obispos de las once Diócesis de Castilla y León expresamos en un comunicado el mismo día 16 que no nos parecía “razonado ni aceptable el criterio” de limitar a 25 personas el aforo en todos los templos. Antes oralmente habíamos hecho llegar “nuestra firme oposición al criterio de numerus clausus”. Lamentamos no haber sido tenida en cuenta nuestra petición, que por otros gobiernos regionales si fueron atendidas.

Ante la presente situación, al tiempo que manifestamos de nuevo que somos conscientes del grave momento sanitario, aseguramos nuestra disposición a seguir colaborando como lo venimos haciendo en todas las Diócesis con sus parroquias y comunidades. El sufrimiento de todos es también nuestro; compartimos todos las mismas inquietudes.

Una vez que se ha publicado el documento de la Junta, deseamos transmitiros nuestras orientaciones y actitudes.

1.- Comprendemos el retraimiento de muchas personas a participar en las celebraciones; pero os animamos a no encerrarnos en nuestros miedos, y a tomar parte en la Eucaristía, en la catequesis y otros encuentros religiosos. Seamos prudentes y respetemos las normas y recomendaciones de las autoridades sanitarias; y al mismo tiempo no rompamos la comunicación tan necesaria para una vida saludable.

2.- En el tiempo del confinamiento de los meses de marzo, abril y mayo muchos hicisteis de vuestros hogares “iglesias domésticas”, ya que Dios habita también en vuestras casas. Rezad, leed el Evangelio, seguid las celebraciones retransmitidas por los medios de comunicación que tenemos a disposición. Nos alegramos del servicio que nos prestan. ¡Qué bello es que abuelos, hijos y nietos os unáis también en la oración!.

3.- Agradecemos a los presbíteros su atención pastoral siempre y particularmente cuando están la restringida la movilidad y la comunicación social. Os pedimos que también en la presente situación continuéis cerca de vuestros feligreses, celebréis la Eucaristía en los templos, convoquéis a la catequesis, comunicaros con los enfermos y ancianos que no pueden salir de sus casas. Una iglesia permanentemente cerrada es una prolongación de la secularización de la sociedad. En cambio, un templo abierto nos invita a la oración y a recordar que nuestra vida necesita la ayuda de Dios. La celebración de la Eucaristía del domingo es la manifestación más elocuente de la comunidad cristiana; escuchamos juntos la Palabra de Dios, rezamos unidos, participamos de la Mesa del Señor, nos saludamos, intercambiamos los gozos y las fatigas de la vida. Así como en la educación no es igual la comunicación presencial que la virtual entre el maestro y los alumnos, de modo semejante acontece en la Eucaristía. En la medida de lo posible, tomemos parte en la asamblea de los cristianos.

Queridos amigos todos, oremos unos por otros. La paz del Señor esté con todos. ¡Que Santa María la Virgen y San José protejan nuestras familias!.”

+ Cardenal Ricardo Blázquez Pérez

Arzobispo de Valladolid

+ Luis Javier Argüello García

Obispo Auxiliar

Card. Ricardo Blázquez
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Don Ricardo Blázquez Pérez nació en Villanueva del Campillo, provincia y diócesis de Ávila, el 13-4-1942. Realizó sus estudios en los seminarios Menor y Mayor de Ávila (1955-67) y fue ordenado presbítero el 18-2-1967. Obtuvo el doctorado en Teología por la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma (1967-72) y también estudió en universidades alemanas. Sus 21 años de ministerio sacerdotal se centraron en la actividad docente. Fue secretario del Instituto Teológico Abulense (1972-76), profesor (1974-88) y decano (1978-81) de la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Salamanca, así como vicerrector de la misma. El 8-4-1988 fue elegido obispo de la iglesia titular de Germa di Galazia y nombrado obispo auxiliar de Santiago de Compostela, recibiendo la ordenación episcopal en esa catedral el 29 de mayo siguiente de manos de D. Antonio María Rouco Varela. El 26-5-1992 fue designado obispo de Palencia y el 8-9-1995 obispo de Bilbao. El 13-3-2010 se hizo público su nombramiento por el papa Benedicto XVI como 14.º arzobispo metropolitano y 40.º obispo de Valladolid, sede de la que tomó posesión el 17-4-2010. Desde marzo de 2014 es el presidente de la Conferencia Episcopal Española, organismo del que ya fue presidente entre 2005 y 2008, y vicepresidente entre 2008 y 2014; anteriormente, fue miembro de la Comisión para la Doctrina de la Fe (1988-93) y de la Comisión Litúrgica (1990-93), y presidente de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe (1993-2002) y de la Comisión Episcopal de Relaciones Interconfesionales (2002-05), así como Gran Canciller de la Universidad Pontificia de Salamanca (2000-04). El papa Francisco le creó cardenal en el consistorio del 14-2-2015, con el título de Santa Maria in Vallicella, y le nombró miembro de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica (2014), de la Congregación para la Doctrina de la Fe, del Consejo Pontificio de la Cultura y de la Congregación para las Iglesias Orientales (todos en 2015) y de la comisión cardenalicia para la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (2016). Además de colaborar en la redacción de muchos documentos de la Conferencia Episcopal Española, son reseñables sus siguientes publicaciones: La resurrección en la cristología de Wolfhart Pannenberg (1976) Jesús sí, la Iglesia también (1983) Jesús, el Evangelio de Dios (1985) Las comunidades neocatecumenales. Discernimiento teológico (1988) La Iglesia del Concilio Vaticano II (1989) Tradición y esperanza (1989) Iniciación cristiana y nueva evangelización (1992) Transmitir el Evangelio de la verdad (1997) En el umbral del tercer milenio (1999) La esperanza en Dios no defrauda: consideraciones teológico-pastorales de un obispo (2004) Iglesia, ¿qué dices de Dios? (2007) Iglesia y Palabra de Dios (2011) Del Vaticano II a la Nueva Evangelización (2013) Un obispo comenta el Credo (2013)