Carta pastoral de Mons. Enrique Benavent: Acoger la Palabra

La celebración del Domingo de la Palabra de Dios constituye una ocasión para que nos preguntemos sobre el lugar que ésta ha de ocupar en la vida de la Iglesia y en la nuestra como discípulos del Señor. Vivimos momentos en los que experimentamos dificultades serias para la evangelización; en los que, incluso en el interior de la Iglesia, se da prioridad al hacer sobre el creer, con lo que el testimonio cristiano puede perder profundidad espiritual. En esta situación debemos preguntarnos qué respuesta estamos llamados a dar para buscar caminos para evangelizar nuestro mundo y alimentar nuestra fe, de modo que la vida cristiana no se convierta en un mero activismo. La respuesta a esta inquietud pasa por un redescubrir la Palabra de Dios como alimento de nuestra vida cristiana y fundamento de la misión evangelizadora de la Iglesia, ya que los cristianos no debemos olvidar que no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo.

La intuición del papa Francisco al instituir esta jornada nace de una convicción: sólo si la palabra de Dios ocupa el lugar que le corresponde en la vida y la misión de la Iglesia podrá ser eficaz el anuncio del Evangelio. No puede haber auténtica evangelización si la sustituimos por palabras nuestras. Nuestras palabras, ideas y métodos pastorales deben estar a su servicio y transparentarla. Cuando todo esto la oculta y la sustituye, se debilita la vida eclesial y no logramos transmitir la fe de forma que se formen auténticos sujetos cristianos, y la evangelización no produce frutos.

La Palabra de Dios no pretende únicamente informar o enseñar; va dirigida al corazón y tiene fuerza para transformarlo. La reacción de los discípulos de Emaús, cuando después de reconocer al Señor en la fracción del pan recuerdan la conversación con Él durante el camino, nos puede ayudar a comprender su eficacia transformadora: “¿No estaba ardiendo nuestro corazón dentro de nosotros cuando nos hablaba en el camino y nos explicaba las escrituras?” (Lc 24 32). Por eso en ella encontramos distintos tonos. En la segunda carta a Timoteo leemos: “Toda Escritura inspirada por Dios es útil para enseñar, para persuadir, para reprender, para educar en la rectitud, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto y esté preparado para hacer el bien” (2Tim 3, 16-17). De hecho, cuando nos acercamos a la Sagrada Escritura descubrimos una Palabra que, en determinados momentos instruye, en otros advierte, en otros exhorta, en otros consuela o anima.

Cuando nos situamos ante la Escritura nos hemos de hacer dos preguntas: ¿Qué dice la Palabra de Dios? La inquietud por encontrar la respuesta a este interrogante nos llevará a profundizar en su estudio, siempre provechoso para la fe, y nos librará de interpretaciones arbitrarias. La segunda pregunta es: ¿Qué me dice? Esta debe llevarnos a abrir el corazón para que la Palabra sea para mí espíritu y vida; y a ponernos a su escucha en actitud orante, para que lo que el Señor quiere realizar en nosotros sea una realidad.

+ Enrique Benavent Vidal
Obispo de Tortosa

Mons. Enrique Benavent Vidal
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Nació el 25 de abril de 1959 en Quatretonda (Valencia. Cursó los estudios eclesiásticos en el Seminario Diocesano de Moncada (Valencia), asistiendo a las clases de la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” donde consiguió la Licenciatura en Teología (1986). Es Doctor en Teología (1993) por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Recibió la ordenación sacerdotal en Valencia de manos de Juan Pablo II el 8 de noviembre de 1982, durante su primera Visita Apostólica a España. CARGOS PASTORALES En su ministerio sacerdotal ha desempeñado los cargos de: coadjutor de la Parroquia de San Roque y San Sebastián de Alcoy (provincia de Alicante y archidiócesis de Valencia) y profesor de Religión en el Instituto, de 1982 a 1985; formador en el Seminario Mayor de Moncada (Valencia) y profesor de Síntesis Teológica para los Diáconos, de 1985 a 1990; y Delegado Episcopal de Pastoral Vocacional, de 1993 a 1997. Durante tres años, de 1990 a 1993, se trasladó a Roma para cursar los estudios de doctorado en la Pontificia Universidad Gregoriana. Es profesor de Teología Dogmática en la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” de Valencia”, desde 1993; profesor en la Sección de Valencia del Pontifico Instituto “Juan Pablo II” para Estudios sobre Matrimonio y Familia, desde 1994; Director del Colegio Mayor “S. Juan de Ribera” de Burjassot-Valencia, desde 1999; Decano-Presidente de la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” de Valencia, desde 2004, y Director de la Sección Diócesis de la misma Facultad, desde 2001; además, desde 2003, es miembro del Consejo Presbiteral. Fue nombrado Obispo Auxiliar de Valencia el 8 de noviembre de 2004. El 17 de mayo de 2013 el Papa Francisco le nombró Obispo de Tortosa. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE, desde 2008 es miembro de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la fe y desde 2005 de la de Seminarios y Universidades.