Carta pastoral de Mons. Atilano Rodríguez: ‘Domingo de la Palabra’

Jesucristo, durante los años de su vida pública, deja claro a sus oyentes y a cuantos le siguen que no habla por su propia autoridad, sino que es el Padre, quien le indica lo que debe decir y enseñar: “Yo enseño lo que he oído al Padre” (Jn 12, 49-50). “El Padre y yo somos uno” (Jn 10, 30).

La obra de la salvación de la humanidad, llevada a plenitud por su muerte y resurrección, la Iglesia, cumpliendo el encargo de Jesús, la actualiza constantemente en los sacramentos, de tal modo que cuando alguien bautiza, es Cristo mismo quien bautiza, cuando se lee en la Iglesia la Sagrada Escritura, es Él mismo quien habla y cuando la Iglesia suplica y canta salmos, el Señor se hace presente en medio de sus fieles (Mt 18, 20) (SC 7).

Teniendo en cuenta esta presencia permanente de Cristo en los sacramentos y en su Palabra, el papa Francisco instituyó el día 30 de septiembre de 2019 el domingo de la Palabra de Dios. En el decreto de promulgación, además de establecer su celebración el tercer domingo del tiempo ordinario, pedía a todos los fieles cristianos que este día estuviese dedicado a la reflexión, meditación y difusión de la Palabra divina.

La proclamación de la Palabra de Dios en la liturgia y la lectura de la misma en cualquier instante de la vida tienen gran importancia para la vida espiritual de todos los miembros del Pueblo de Dios, pues los sitúa en un diálogo vivo y permanente con el mismo Dios que se dirige a cada uno de sus hijos para revelarles su voluntad.

Por eso, para resaltar la importancia de la Palabra de Dios, para mostrar que es Él quien habla a sus hijos y para recordarnos que es el mismo Cristo quien proclama el Evangelio, el domingo de la Palabra podría realizarse, al comienzo de la misa, la procesión con el Evangeliario, depositándolo con veneración en el ambón o, en su caso, sobre el altar. La utilización del leccionario, con las lecturas bíblicas aprobadas para el uso litúrgico, constituye un vínculo de comunión entre todos los fieles que la escuchan.

Esto nos recuerda que, además de cuidar el ambón desde donde se proclama la Palabra, los lectores de la misma en las celebraciones litúrgicas deben recibir la adecuada formación. Además de la familiaridad con los textos que van a proclamar, los lectores han de recibir una preparación interior y exterior específica para que el Pueblo de Dios escuche la Palabra con silencio meditativo.

La celebración del domingo de la Palabra tendría que suscitar en todos nosotros un nuevo interés por el conocimiento de la Sagrada Escritura. Si nos fijamos en el testimonio de los santos y, más concretamente, en el de San Jerónimo, traductor de la Biblia al latín y apasionado divulgador de la misma, deberíamos ponernos con más decisión a la escucha de la Palabra de Dios para conocerle mejor, para encontrarnos con nosotros mismos y para aprender a actuar con los hermanos.

Con mi sincero afecto y bendición, feliz domingo de la Palabra de Dios.

 

+ Atilano Rodríguez,

Obispo de Sigüenza-Guadalajara

 

Mons. Atilano Rodríguez
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Mons. D. Atilano Rodríguez nació en Trascastro (Asturias) el 25 de octubre de 1946. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario de Oviedo y cursó la licenciatura en Teología dogmática en la Universidad Pontificia de Salamanca. Fue ordenado sacerdote el 15 de agosto de 1970. El 26 de febrero de 2003 fue nombrado Obispo de Ciudad Rodrigo, sede de la que tomó posesión el 6 de abril de este mismo año. En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Apostado Seglar y Consiliario Nacional de Acción Católica desde el año 2002. Nombrado obispo de Sigüenza-Guadalajara el día 2 de febrero de 2011, toma posesión de su nueva diócesis el día 2 de abril en la Catedral de Sigüenza.