Carta pastoral de Mons. Carlos Escribano: Horizonte pastoral

Hemos comenzado este año sorprendidos por una nevada impresionante y poco usual en algunas zonas de Aragón. Hemos empezado 2021 con la dureza de la pandemia que nos sigue golpeando y con un horizonte incierto en el terreno social y económico.

Nuestra programación diocesana para este curso debe seguir animando las tareas ordinarias de la pastoral, tal y como esta planteada en los objetivos que en ella se proponen. A la vez, debemos ir preparando el futuro e ir reflexionando sobre que camino seguir en los cursos venideros, para poder dar respuesta a los retos que hoy tiene planteados la acción evangelizadora de la Iglesia.

Cuando se comenzó el pasado Plan diocesano de Pastoral se hizo un trabajo muy interesante y exhaustivo al analizar la realidad que tenemos delante y escrutar las necesidades que se debían priorizar en los próximos años, para intentar darles respuestas adecuadas. Entre esas necesidades destacaban: la renovación pastoral de la diócesis y la renovación personal y comunitaria.

En el documento de 2015 podíamos leer al hablar de la renovación pastoral de la diócesis (p.11): “Tenemos muchas  iniciativas  y  mucha  estructura,  pero  no siempre los frutos son los deseados. Se hace cada vez más necesaria la adecuación y actualización de nuestras estructuras, prioridades y acciones pastorales al dinamismo misionero que hoy se nos reclama”. La renovación personal y comunitaria de la que también se habla, que afecta a los sujetos evangelizadores, requiere de un serio empeño de conversión personal y pastoral, que desde el encuentro personal con Dios nos lleve a la renovación de nuestras comunidades cristianas, para poder vivir nuestra pertenencia a las mismas como auténticos discípulos misioneros que han descubierto la importancia de su vocación bautismal.

Entiendo que estas cuestiones se siguen presentando como retos pastorales, a pesar del esfuerzo que se ha hecho en la diócesis en los últimos cursos. Debemos seguir afrontándolos con determinación, ilusión, creatividad y trabajo, sabiendo siempre que el Espíritu nos antecede. Estoy convencido que una reflexión compartida que nos mueva a realizar un discernimiento comunitario, nos va a ayudar a vislumbrar ese futuro pastoral que debemos acometer. Los próximos meses debemos dedicarlos a ello para poder constituirnos en auténtica Iglesia en salida, tomando conciencia de lo nos pidió el Papa a los Obispos españoles en la última visita Ad Limina (3-3-2014): “el momento actual, en el que las mediaciones de la fe son cada vez más escasas y no faltan dificultades para su transmisión, exige poner a vuestras Iglesias en un verdadero estado de misión permanente”.

 

Seguro que con la ayuda de la gracia podemos conseguirlo.

 

+ Carlos Escribano Subías

Arzobispo de Zaragoza

 

Mons. Carlos Escribano Subías
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Monseñor Carlos Manuel Escribano Subías nació el 15 de agosto de 1964 en Carballo (La Coruña), donde residían sus padres por motivos de trabajo. Su infancia y juventud transcurrieron en Monzón (Huesca). Diplomado en Ciencias Empresariales, trabajó varios años en empresas de Monzón. Más tarde fue seminarista de la diócesis de Lérida -a la que perteneció Monzón hasta 1995-, y fue enviado por su obispo al Seminario Internacional Bidasoa (Pamplona). Posteriormente, obtuvo la Licenciatura en Teología Moral en la Universidad Gregoriana de Roma (1996). Ordenado sacerdote en Zaragoza el 14 de julio de 1996 por monseñor Elías Yanes, ha desempeñado su ministerio en las parroquias de Santa Engracia (como vicario parroquial, 1996-2000, y como párroco, 2008-2010) y del Sagrado Corazón de Jesús (2000-2008), en dicha ciudad. En la diócesis de Zaragoza ha ejercido de arcipreste del arciprestazgo de Santa Engracia (1998-2005) y Vicario Episcopal de la Vicaría I (2005-2010). Como tal ha sido miembro de los Consejos Pastoral y Presbiteral Diocesanos. Además, ha sido Consiliario del Movimiento Familiar Cristiano (2003-2010), de la Delegación Episcopal de Familia y Vida (2006-2010) y de la Asociación Católica de Propagandistas (2007-2010). Ha impartido clases de Teología Moral en el Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón desde el año 2005 y conferencias sobre Pastoral Familiar en diferentes lugares de España. Finalmente, ha formado parte del Patronato de la Universidad San Jorge (2006-2008) y de la Fundación San Valero (2008-2010). Benedicto XVI le nombró obispo de Teruel y de Albarracín el 20 de julio de 2010, sucediendo a monseñor José Manuel Lorca Planes, nombrado Obispo de Cartagena en julio de 2009. Ordenado como Obispo de Teruel y de Albarracín el 26 de septiembre de 2010 en la S. I. Catedral de Teruel.