Carta pastoral de Mons. Enrique Benavent: Manteneos en mi amor y da fruto

Estas palabras del Señor en el discurso de despedida, que el evangelista san Juan nos ha transmitido, inspirarán la oración de millones de cristianos de todas las iglesias y confesiones durante el octavario de oración por la unidad de los cristianos, que cada año celebramos entre los días 18 y 25 del mes de enero. A lo largo de estos días escucharemos diferentes palabras del Señor que nos centrarán en las actitudes espirituales que nos permiten crecer en el amor. Él nos ha elegido para que estemos con Él como Él está en nosotros y para ofrecernos su amistad; su amor es el criterio y la medida del amor que debe reinar entre nosotros; es su palabra la que limpia, transforma el corazón y lo capacita para amar; la vida que Cristo, que es la cepa, nos comunica a nosotros, que somos los sarmientos, se manifiesta en el fruto que Él espera y que no es otro que el amor. Si nos mantenemos unidos a Él crecerá el testimonio del amor y de la solidaridad con todos los hombres. Y esto nos llevará a una alegría plena.

En estas palabras se nos traza un auténtico camino para el ecumenismo. Es escuchando juntos la Palabra y sintiéndonos discípulos de Jesucristo, como superaremos los prejuicios surgidos tras siglos de divisiones, y creceremos en conocimiento y estima unos por otros. Ciertamente esta estima mutua no es la realización plena de la unidad, pero sí una condición necesaria para ella, y para que los diálogos teológicos y doctrinales, que deben estar guiados por el deseo de llegar a interpretar la Palabra de Dios con el mismo espíritu con el que fue escrita, nos vayan conduciendo a una unidad cada vez más visible.

Durante estos días estamos llamados a reconocer que, si bien la plena unidad querida por Cristo para todos sus discípulos todavía no es una realidad, compartimos muchos de los medios queridos por el Señor para que su salvación llegue a todos los hombres, transforme su corazón y el Reino de Dios se haga presente entre nosotros: la Palabra de Dios que juntos escuchamos y que constantemente nos llama a la conversión; el sacramento del Bautismo por el que somos incorporados a Cristo; la vocación de servicio a los más pobres y necesitados de nuestro mundo … Realidades que hacen posible que los bienes de la gracia y la salvación se encuentran en cristianos de todas las iglesias y confesiones. En todas hay auténticos frutos de vida cristiana. Juntos debemos alegrarnos por el don inmenso que compartimos: haber conocido Cristo y amarlo; y nos animamos unos a otros a permanecer en su amor.

Esta semana es, ante todo, de oración, para que la unidad que todos deseamos no es obra humana, sino un don de Dios. La oración no es algo a lo que acudimos porque no encontramos los caminos que nos llevan a la unidad, sino que constituye el medio indicado por Cristo para conseguirla. Él mismo la pidió al Padre durante la última cena. Por eso cuando oramos compartimos sus mismos sentimientos, nos unimos a su oración y la hacemos nuestra. La fe que nos une a Jesucristo nos lleva a unirnos también a su oración. Si además de escuchar juntos su Palabra, compartimos sus sentimientos y oración, la unión entre nosotros se hará más fuerte.

Con mi bendición y afecto.

+ Enrique Benavent Vidal
Obispo de Tortosa

Mons. Enrique Benavent Vidal
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Nació el 25 de abril de 1959 en Quatretonda (Valencia. Cursó los estudios eclesiásticos en el Seminario Diocesano de Moncada (Valencia), asistiendo a las clases de la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” donde consiguió la Licenciatura en Teología (1986). Es Doctor en Teología (1993) por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Recibió la ordenación sacerdotal en Valencia de manos de Juan Pablo II el 8 de noviembre de 1982, durante su primera Visita Apostólica a España. CARGOS PASTORALES En su ministerio sacerdotal ha desempeñado los cargos de: coadjutor de la Parroquia de San Roque y San Sebastián de Alcoy (provincia de Alicante y archidiócesis de Valencia) y profesor de Religión en el Instituto, de 1982 a 1985; formador en el Seminario Mayor de Moncada (Valencia) y profesor de Síntesis Teológica para los Diáconos, de 1985 a 1990; y Delegado Episcopal de Pastoral Vocacional, de 1993 a 1997. Durante tres años, de 1990 a 1993, se trasladó a Roma para cursar los estudios de doctorado en la Pontificia Universidad Gregoriana. Es profesor de Teología Dogmática en la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” de Valencia”, desde 1993; profesor en la Sección de Valencia del Pontifico Instituto “Juan Pablo II” para Estudios sobre Matrimonio y Familia, desde 1994; Director del Colegio Mayor “S. Juan de Ribera” de Burjassot-Valencia, desde 1999; Decano-Presidente de la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” de Valencia, desde 2004, y Director de la Sección Diócesis de la misma Facultad, desde 2001; además, desde 2003, es miembro del Consejo Presbiteral. Fue nombrado Obispo Auxiliar de Valencia el 8 de noviembre de 2004. El 17 de mayo de 2013 el Papa Francisco le nombró Obispo de Tortosa. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE, desde 2008 es miembro de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la fe y desde 2005 de la de Seminarios y Universidades.