Carta pastoral de Mons. Gerardo Melgar: Dos llamadas

La Palabra de este II domin­go del tiempo ordinario nos habla de dos llamadas distintas por parte de Dios y de dos respuestas gene­rosas: es la llamada de Dios a Samuel y su respuesta positiva al Señor; y la llamada de Jesús a los primeros dis­cípulos y la respuesta pronta y gene­rosa de los mismos siguiendo al Cor­dero de Dios.

Dios llama a Samuel y se sirve de Elí para que Samuel descubra que es Dios quien le llama y, cuando se lo hace ver, la actitud de Samuel es una actitud de total generosidad y de plena disponibilidad: «Habla, Señor, que tu siervo escucha».

Jesús está comenzando su vida pública ofreciendo al mundo su rei­no, y ha querido elegir a un grupo de discípulos para que sean sus com­pañeros, sus amigos más íntimos, y por eso va a ir llamando a aquellos que quiere, para que cuando Él ter­mine su misión en este mundo, sean los que continúen haciendo presente el reino de Dios, en continuidad con su misma misión, de la que les va a hacer plenamente partícipes.

Aunque después sea el mismo Cristo quien les haga la llamada a seguirle, la llamada primera la reciben los dos primeros discípu­los de parte de Juan el Bautista, a quien seguían como discípulos su­yos. Es Juan quien les va a mostrar a Jesús, que pasaba cerca, y les va a decir: «Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo», y los dos que lo oyen, dejan a Juan a quien seguían como maestro, y se van tras Jesús. Entablan una con­versación con él: «Rabí, ¿dónde vi­ves?». Él les dijo: «Venid y veréis». Esta es la invitación de Jesús: «Ve­nid y lo veréis», y ellos se quedan con Él todo el día.

Una vez que han escuchado la llamada a seguirle, se sienten muy contentos, y enseguida van a co­municárselo a otros. Andrés, que era hermano de Pedro, le comunica nada más verlo, lleno de entusias­mo, la experiencia tan estupenda que han tenido: «Hemos visto al Mesías», y después lo llevan para que Pedro conozca personalmente a Jesús.

Hasta aquí la historia de una lla­mada y respuesta, llamadas por par­te de Dios y respuestas por parte de quien se siente llamado por Él.

En ambos relatos hay varios as­pectos que coinciden:

  • La llamada que Dios y Jesús hacen es a gente normal, pobres en muchos aspectos, pero que buscan, se preguntan y tienen ganas de des­cubrir la llamada de Dios para ellos.
  • El discernimiento de la llamada por parte de Dios a Samuel y por par­te de Jesús a los discípulos la realiza a través de otras perso­nas: de Elí en el caso de Samuel, y de Juan el Bautista en el caso de los discípulos. Pedro también es llevado a Jesús por su hermano y el otro discípulo.
  • En ambos casos hay una total disponibilidad por parte de los lla­mados a seguir el camino por el que Dios les llama y a cumplir con la mi­sión que se les encomienda.
  • Otras veces Jesús llama directa­mente a los que quiere para que sean sus apóstoles.

Yo quisiera resaltar estos dos as­pectos que se dan en estas dos llama­das y respuestas:

  1. El Señor sigue llamando a se­guirle y ser sus más íntimos ami­gos a personas normales, pobres en determinados aspectos y ricos en otros
  2. En el discernimiento vocacio­nal Dios cuenta con personas cerca­nas al que es llamado, para ayudar­le a descubrir que es Dios quien les llama.
  3. La total disponibilidad que se da en ellos para responder positiva­mente a la llamada que Dios les hace.

Este curso estamos empeñados de una forma especial en la promo­ción vocacional a la vida sacerdo­tal y religiosa. Es importante decir que Dios sigue llamando hoy a la vida sacerdotal y religiosa, y Dios tiene muchas ma­neras de llamar:

  • A través de su palabra.
  • Por el testimonio de otra persona que impacta.
  • Por una acontecimiento o experiencia, triste o ale­gre, gozosa o dolorosa, que alguien tiene en un momento determinado de su vida.

Cada uno debemos preguntarnos si estamos cum­pliendo con la tarea que el Señor espera que hagamos para que alguien pueda descubrir el camino por el que Dios le llama, con nuestro ejemplo, con nuestro apoyo, con la valoración de esta vocación, etc.

Y quien sienta una primera llamada a seguirle por este camino, debe ser generoso, desprendido y estar dis­puesto a entregarle al Señor lo que es y todas las cuali­dades que tiene, como hizo Samuel: «Habla, Señor, que tu siervo escucha», y como hicieron los discípulos, que siguieron a Jesús, preguntándole que dónde vivía y se quedaron con él.

Comprometámonos todos en ser promotores de voca­ciones sacerdotales y religiosas hoy, en nuestro mundo.

+ Gerardo Melgar

Obispo Prior de Ciudad Real

Mons. Gerardo Melgar
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Mons. Gerardo Melgar Viciosa nació el 24 de Septiembre de 1948 en Cervatos de la Cueza, Provincia y Diócesis de Palencia. Cursó la enseñanza secundaria (años de Humanidades) en el Seminario Menor Diocesano de Carrión de los Condes y los estudios de Filosofía y Teología en el Seminario mayor de San José de Palencia. Fue ordenado sacerdote el 20 de Junio de 1973 por el entonces Obispo de la sede palentina, Mons. Anastasio Granados García. Fue nombrado Párroco -de 1973 a 1974- al servicio de las parroquias de Vañes, Celeda de Roblecedo, San Felices de Castillería, Herreruela de Castillería y Polentinos. Al terminar ese curso pastoral, fue enviado a Roma, donde estudió Teología en la Universidad Gregoriana, licenciándose en Teología Fundamental el 14 de junio de 1976. A su regreso a Palencia fue nombrado Coadjutor de la parroquia de San Lázaro de la capital palentina durante un año. En 1977, y hasta 1982, desempeñó el cargo de Formador y Profesor del Seminario Menor Diocesano en Carrión de los Condes, del que sería, más tarde, Rector (1982-1987). En 1983 fue nombrado miembro del equipo de Pastoral Vocacional de la Delegación Diocesana de Pastoral Juvenil y Vocacional. Al dejar el Seminario de Carrión de los Condes fue destinado, como Vicario Parroquial, a la Parroquia de San José de Palencia durante seis años (de 1987 a 1993). En 1993 fue elegido por Mons. Ricardo Blázquez Pérez para desempeñar el oficio de Vicario Episcopal de Pastoral de la Diócesis palentina, cargo en el que permanecería hasta 1998. También durante diez años (de 1995 a 2005), fue Párroco solidario de la Parroquia de San José Obrero y Coordinador de la Cura pastoral de la misma, miembro del Colegio Diocesano de Consultores (1995-2000) y vocal, por designación del Sr. Obispo, del Consejo Presbiteral Diocesano (2001-2005). En el año 2000 fue nombrado Delegado Diocesano de Pastoral Familiar hasta que, en 2005, Mons. Rafael Palmero Ramos lo eligió para desempeñar el cargo de Vicario General de la Diócesis. De 2004 a 2005 fue, además, confesor ordinario del Seminario Menor Diocesano “San Juan de Ávila” así como, de 2005 a 2008, miembro del Colegio de Consultores de la Diócesis y Profesor de Teología del Matrimonio en el Instituto Teológico del Seminario Mayor de San José (2007). En enero de 2006, y hasta septiembre de 2007, durante el periodo de sede vacante producida por el traslado de Mons. Rafael Palmero Ramos a la Diócesis de Orihuela-Alicante, fue nombrado por la Santa Sede Administrador Apostólico de la Diócesis de Palencia. El 1 de Mayo de 2008, momento en el que desempeñaba el cargo de Vicario General de la Diócesis de Palencia y era el Capellán del Noviciado de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, se hizo público su nombramiento como Obispo de Osma-Soria. El 6 de Julio de 2008 recibió de manos del entonces Nuncio Apostólico de Su Santidad en España, Mons. Manuel Monteiro de Castro, la ordenación episcopal y tomó posesión canónica de la Diócesis oxomense-soriana. Ha publicado varios libros sobre el matrimonio y la familia: “Juntos cuidamos nuestro amor. Convivencias para matrimonios jóvenes”, “Madurando como Matrimonio y como Familia”, “Nos formamos como padres para educar en valores a nuestros hijos” y “Llenos de ilusión preparamos nuestro futuro como matrimonio y familia”, además de múltiples artículos y materiales de trabajo sobre la familia y la pastoral familiar. De su Magisterio episcopal, pueden destacarse las siguientes Cartas pastorales: “Sacerdotes de Jesucristo en el aquí y el ahora de nuestra historia” (2009) con motivo del Año sacerdotal, “Juan de Palafox y Mendoza. Un modelo de fe para el creyente del siglo XXI” (2010), con motivo de la beatificació, “La nueva evangelización y la familia” (2011), “Carta pastoral sobre el Seminario diocesano” (2012), “Itinerario para la evangelización de la familia” (2013), Carta pastoral “Después de la Misión diocesana Despertar a la fe” (2014). Además, ha publicado otros escritos: “La Pastoral Familiar, un proceso continuo de acompañamiento a la familia” (2009), “Los grupos parroquiales de matrimonios jóvenes” (2010), “Unidades de Acción Pastoral. Instrumentos de comunión al servicio de la evangelización” (2010). El 8 de abril de 2016, el papa Francisco lo nombró obispo de Ciudad Real, en sustitución de Antonio Ángel Algora, que renunció por edad. El 21 de mayo del mismo año tomó posesión canónica en la catedral de Santa María del Prado.