Carta pastoral de Mons. Julián Ruiz Martorell: El bautismo del señor y nuestro bautismo

Queridos hermanos en el Señor:

Os deseo gracia y paz.

Con la fiesta del Bautismo del Señor concluye el ciclo de Navidad. Aquel acontecimiento histórico sigue teniendo resonancia en la actualidad. Hoy es necesario agradecer el extraordinario significado de nuestro propio bautismo.

El Hijo de Dios se hizo hombre para que nosotros podamos llegar a ser hijos de Dios. Él nació para que nosotros podamos renacer. Él quiso ser bautizado para abrirnos el manantial del agua viva y del Espíritu.

Nuestro bautismo constituye un “segundo nacimiento”. Un ser humano puede volver a nacer de lo alto, de Dios. El bautismo es la entrada en la vida cristiana, la vida que Cristo nos otorga, y es el primer paso en la senda de los discípulos del Señor. Los bautizados son rescatados de la oscuridad y conducidos al esplendor de la luz de Dios. En las aguas del bautismo se pasa de la esclavitud del pecado a una nueva vida y a una nueva esperanza. La nueva fe propicia una existencia diferente edificada sobre el cimiento de la caridad. Jesucristo toma de la mano al bautizado y lo saca fuera del alcance de la fuerza de la gravedad de la esclavitud.

El día de nuestro bautismo recibimos un inmenso regalo. Desde ese momento se inicia un proceso de crecimiento, gracia tras gracia, que nos permite permanecer unidos a Cristo con gestos concretos y opciones coherentes con el Evangelio. Lo que sucede en el bautismo es el inicio de un itinerario que dura toda la vida. El bautizado recibe el agua de la vida, es ungido con óleo suave, revestido de una nueva condición, iluminado con una luz creciente. La acción del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo realiza una profunda transformación.

“En la Iglesia antigua, el bautizado se volvía después hacia el oriente, símbolo de la luz, símbolo del nuevo sol de la historia, del nuevo sol que surge, símbolo de Cristo” (Benedicto XVI, Homilía en la Vigilia Pascual, 3 abril 2010). El bautismo determina una nueva orientación en la vida: la fe en el Dios trinitario.

Al pedir el bautismo para sus hijos, los padres adquieren el compromiso de educarlos en la fe. Deben estar dispuestos a profesar su fe en Jesucristo, a vivir orientados hacia el Señor, a caminar juntos tras las huellas del Maestro, a escuchar sus palabras, a recibir la gracia de los sacramentos, a participar en la vida de la Iglesia, a dar testimonio con el ejemplo, a reconocer a Cristo en el rostro de los más necesitados.

Recibid mi cordial saludo y mi bendición.

+ Julián Ruiz Martorell

Obispo de Huesca y Jaca

Mons. Julián Ruiz Martorell
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D. Julián RUIZ MARTORELL nació en Cuenca el 19 de enero de 1957. Desde pequeño vive en Zaragoza. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de Zaragoza, siendo alumno del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (CRETA). Fue ordenado sacerdote en Zaragoza el 24 de octubre de 1981. Encargos pastorales desempeñados: 1981-1983: Ecónomo de Plasencia de Jalón y Encargado de Bardallur; 1983: Encargado de Bárboles, Pleitas y Oitura; 1983-1988: Durante sus estudios en Roma, Capellán de las Religiosas "Battistine"; 1988-1993: Adscrito a la Parroquia de Santa Rafaela María, en Zaragoza; 1991-2005: Director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar"; 1994-2010: Capellán de la comunidad religiosa del Colegio Teresiano del Pilar; 1998-2005: Director del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón; 1999-2005: Director del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín"; 2007-2010: Delegado de Culto y Pastoral de El Pilar. Fue nombrado obispo de Huesca y de Jaca el 30 de diciembre de 2010. En ese momento desempeñaba los siguientes cargos y tareas: Profesor de Sagrada Escritura del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (1988), del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar" (1988) y del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín" (1988); Miembro del Consejo Diocesano de Pastoral (1993); Miembro del Consejo Presbiteral (1998); Canónigo de la Catedral Basílica "Nuestra Señora del Pilar" de Zaragoza (2004); Miembro del Colegio de Consultores (2005) y Secretario del Consejo Presbiteral; y Vicario General de la Archidiócesis (2009). Fue ordenado obispo en la S. I. Catedral de Huesca el 5 de marzo de 2011. Tomó posesión de la diócesis de Jaca al día siguiente en la S. I. Catedral de esta diócesis.