Carta pastoral de Mons. Josep Àngel Saiz Meneses: Bautismo. Vocación y misión

Hace pocos días, en una entrevista, un periodista me hizo una pregunta que refleja una idea muy común en nuestros ambientes de Iglesia, sobre el hecho de que la falta de vocaciones puede propiciar que “ha llegado la hora del laicado”. Yo le respondí, como  he expresado en diferentes ocasiones, que la hora del laicado comienza en el momento en que se recibe el bautismo, y que esta “hora” no depende de la fluctuación de las estadísticas de los seminarios y noviciados, porque si aquí en Occidente se diera ahora un reflorecimiento de vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada, entonces los laicos ¿deberían dar un paso atrás?

Me viene esta conversación al hilo de la fiesta que hoy celebramos: el Bautismo de Jesús, que significa el inicio de su misión. La voz del Padre revela que Jesús es el Hijo amado del Padre. La Iglesia nos recuerda lo que significa y comporta el bautismo, y la misión del bautizado, porque todo bautizado es ungido por el Espíritu, como Cristo, y participa de su misión en el mundo. El Concilio Vaticano II reavivó la conciencia de la vocación y misión de los laicos. Más adelante, san Juan Pablo II escribió la exhortación postsinodal Christifideles laici, fruto del sínodo de los obispos de 1987 sobre la vocación y la misión de los laicos en la Iglesia y el mundo, que promueve una conciencia más profunda entre todos los fieles del don y la responsabilidad que comparten, en la comunión y la misión de la Iglesia.

En la estela de las enseñanzas conciliares, tanto de los documentos Lumen Gentium (sobre la Iglesia) como de Apostolicam actuositatem (sobre el apostolado seglar), la exhortación Christifideles laici significó un impulso al compromiso de los laicos en la vida de la Iglesia. Una de sus aportaciones fundamentales es el énfasis en la definición del laico por vía positiva, siguiendo la perspectiva abierta por Lumen Gentium. Ofrece una profunda meditación sobre el bautismo como fuente de la identidad laical. Se trata de una visión que tiene su punto de partida en el ser del laico y no, primariamente, en su quehacer ni menos aún, en su “función” o en su “protagonismo”. Del ser del laico se deriva su misión, y es desde ahí como se comprende mejor su lugar en la Iglesia y en el mundo.

La misión evangelizadora del laico proviene de su participación en el triple oficio sacerdotal, profético y real de Jesucristo, con su modo propio. En virtud de su realidad bautismal, el laico es corresponsable en la misión de la Iglesia, con una modalidad que lo distingue, la índole secular. El carácter secular es propio y peculiar de los laicos, que viven en el mundo, implicados en sus trabajos y ocupaciones y en las condiciones ordinarias de la vida familiar y social: estudian, trabajan, establecen relaciones sociales, de amistad, culturales, profesionales, etc. Los laicos contribuyen a la transformación del mundo desde dentro, como el fermento en la masa, mediante el ejercicio de sus propias tareas, guiados por el espíritu evangélico, manifestando a Cristo delante de los otros con su palabra y testimonio, con su fe, esperanza y caridad.

El Papa Francisco, en su exhortación Evangelii Gaudium, ha subrayado de nuevo la dignidad de los laicos y su responsabilidad en la misión de la Iglesia. Más recientemente, del 14 al 16 de febrero, justo antes de la pandemia, se celebró en Madrid el Congreso de Laicos Pueblo de Dios en Salida. El Santo Padre envió un mensaje a los participantes en el que daba las gracias por su conciencia eclesial, por sentirse miembros vivos y corresponsables en la Iglesia local. Les animó a vivir su propia vocación inmersos en el mundo, escuchando, con Dios y con la Iglesia, los latidos de sus contemporáneos, anunciando la Palabra de Dios con pasión y alegría a través del testimonio cristiano.

Que la fiesta que hoy celebramos nos ayude a todos, pues, a vivir nuestra vocación como hijos de Dios en medio del mundo.

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Obispo de Terrassa

 

Mons. Josep Àngel Saiz Meneses
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Mons. Josep Àngel Saiz Meneses nació en Sisante (Cuenca) el 2 de agosto de 1956. En el año 1965 la familia se trasladó a Barcelona y se instaló en el barrio de Sant Andreu de Palomar. Ingresó en el Seminario Menor Nostra Senyora de Montalegre de Barcelona en el 1968. Posteriormente realizó estudios de Psicología en la Universidad de Barcelona entre los años 1975 y 1977. Participó activamente como miembro del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Jóvenes. Posteriormente estudió en el Seminario Mayor de Toledo los cursos de filosofía, espiritualidad y teología (1977- 1984) y fue ordenado presbítero en la Catedral de Toledo el 15 de julio de 1984. El mismo año obtuvo el Bachillerato en Teología por la Facultad de Teología de Burgos. En la archidiócesis toledana tuvo diversos destinos, primero como párroco en Los Alares y Anchuras de los Montes (1984-1985) y después como vicario de Illescas (1986-1989). El curso 1985-1986 fue capellán soldado en el Hospital de Valladolid. Entre otros servicios realizados en Toledo fue también consiliario de zona de los Equipos de la Madre de Dios (1986-1989), consiliario de zona del Movimiento de Maestros y profesores Cristianos (1986-1989) y profesor de religión en la Escuela de F.P. La Sagra de Illescas (1986-1989). El año 1989 regresó a Barcelona y fue nombrado vicario en la parroquia de Sant Andreu del Palomar, y el 1992 rector de la Iglesia de la Mare de Déu del Roser en Cerdanyola y Responsable de la Pastoral Universitaria en la Universitat Autònoma de Barcelona. También el mismo año 1992 fue nombrado responsable del SAFOR (Servei d'Assistència i Formació Religiosa) de la Universitat Autònoma de Barcelona y Responsable del CCUC (Centre Cristià d'Universitaris de Cerdanyola del Vallès). El año 1995 fue nombrado Consiliario Diocesano del Movimiento Cursillos de Cristiandad. Obtuvo la licenciatura en la Facultad de Teologia de Catalunya el año 1993 con la tesina: “Génesis y teología del Cursillo de Cristiandad”, dirigida por el Dr. Josep M. Rovira Belloso, y publicada el año 1998. En la misma Facultat de Teologia ha realizado los cursos de doctorado. Ha publicado diversos artículos sobre la evangelización y la pastoral en el mundo juvenil, en especial en la revista Ecclesia, y comenzó la elaboración de la tesis doctoral sobre “Agents i institucions d'evangelització”. El 6 de mayo del año 2000 fue nombrado Secretario General y Canciller del Arzobispado de Barcelona y el 10 de abril del 2001 miembro del Colegio de Consultores de la misma archidiócesis. El 30 de octubre de 2001 fue nombrado Obispo titular de Selemsele y Auxiliar de Barcelona y consagrado el 15 de diciembre del mismo año en la Catedral de Barcelona. El 15 de junio de 2004 fue nombrado primer obispo de la nueva diócesis erigida de Terrassa y Administrador Apostólico de la archidiócesis de Barcelona y de la nueva diócesis de Sant Feliu de Llobregat. El 25 de julio tomó solemne posesión en la S. I. Catedral Basílica del Sant Esperit en Terrassa. En la Conferencia Episcopal Española es el Presidente de la Comisión de Seminarios y Universidades.