Carta pastoral de Mons. Francesc Pardo: Somos familia

Celebramos la fiesta de la Sagrada Familia, en la que recordamos la infancia de Jesús, que nace, crece y madura en el seno de una familia de un país concreto y de una época muy determinada.

Así, esta fiesta también es ocasión para reflexionar sobre nuestras familias.

Algunas constataciones:

– La familia es la institución más valorada en todas las encuestas sociológicas. Y lo es precisamente en un tiempo en el cual las instituciones no son muy valoradas.

– Podemos decir que somos una familia. Esto significa que hemos nacido, crecido, madurado, vivido en una… y siempre encontramos en ella acogida, calidez y refugio. Lo que somos, en gran medida, lo debemos a nuestras familias. Pero también podemos contemplarlas como aquel espacio humano de alegrías y de pruebas, de afectos muy profundos y, a veces, también de conflictos y de heridas. La condición frágil de las personas, la rutina diaria, el estrés, el cansancio y otros factores debilitan la vida familiar.

– En este tiempo de crisis sanitaria, social y económica que vivimos a causa de la pandemia, han sido las familias las que han hecho posible la capacidad de afrontarla. No hay más que recordar la experiencia del confinamiento vivido en familia y lo que ha significado para todos.

–  Hay que constatar también la añoranza de la familia que hemos notado en los meses más duros del confinamiento. Los abuelos no podían ser visitados por los hijos y nietos; quienes tenían la familia lejos sufrieron más que nunca la soledad; si había algún enfermo ingresado no se le podía acompañar; tampoco se podía dedicar una despedida digna a los difuntos… Ciertamente, el tiempo de confinamiento, en general, nos ha hecho valorar más nuestro núcleo familiar.

– También hay que reconocer que cuando se ha vivido el paro, cuando se han acabado las prestaciones, cuando ha habido que hacer algún gasto extra, se ha encontrado ayuda en la familia. En bastantes situaciones han sido los abuelos quienes han ayudado a los hijos y a los nietos con sus recursos precarios, y esta ayuda ha funcionado también cuando los hijos han tenido que hacerse cargo de los abuelos. Gracias a las familias, las situaciones críticas no han destrozado a más personas.

– Pero las familias han vivido y viven una transformación importante a raíz del gran cambio cultural que experimentamos. Hay que considerar el desafío a la fidelidad en el amor conyugal, el empobrecimiento de las relaciones, el estrés y la ansiedad por el ritmo de vida que impide la reflexión serena, las dificultades para enfocar bien la educación de los hijos… A la vez, nos damos cuenta de que algunas crisis matrimoniales se afrontan de manera superficial, sin la valentía de la paciencia, del diálogo sincero, del perdón recíproco, de la reconciliación. Los hijos pueden considerar a la familia como una pensión buena, bonita y barata, pero sin asumir responsabilidades.

– Como recuerda el Sínodo de la familia, celebrado en Roma en octubre de 2014, también tenemos que pensar en las familias pobres; en las que se aferran a una barca para poder sobrevivir; en las que emigran sin mucha esperanza y arrostrando muchos peligros; en las que son perseguidas simplemente por su fe o por sus valores espirituales y humanos; en las que son golpeadas por la brutalidad de las guerras y de distintas opresiones…

– La exhortación del papa Francisco «La alegría del amor» ha recogido toda la problemática en relación con la familia para reflexionar y ofrecer pautas y actitudes para vivirla plenamente, pero sobre todo ha fijado la mirada en Cristo para repensar con una mirada fresca lo que la sabiduría de la Iglesia nos ha transmitido sobre la belleza y la dignidad de esta institución: el Evangelio de la familia.

– Recemos por las familias para que sean, como menciona el Concilio Vaticano II, “una escuela de rica humanidad” y, a la vez, para que también nuestra familia eclesial sea una casa con su puerta siempre abierta para todo el mundo, sin excluir a nadie.

+ Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

Mons. Francesc Pardo i Artigas
Acerca de Mons. Francesc Pardo i Artigas 434 Articles
Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.