Carta pastoral del Cardenal Antonio Cañizares: Se abre un rayo de luz

Se había abierto un rayo de luz. La votación de la ley reguladora de la eutanasia que iba a ser discutida y previsiblemente aprobada el jueves por el Congreso de Diputados, se había pospuesto, aplazado provisionalmente. ¿Y si no había ya día, después de Navidad, nunca? La presión social, en contra, está siendo, gracias a Dios muy grande, la gente, los cristianos, los hombres de la confesión o tradición religiosa que sea, los médicos, etc., siguen oponiéndose, los creyentes seguimos intercediendo ante el Señor de la vida para que no se apruebe nunca: y confiamos y esperamos que así suceda. No sabemos qué había influido en el ánimo de los señores Diputados en el anuncio del aplazamiento, ¿podrían ser razones estéticas porque parece que no está bien, estaría feo o no sería estético, el que los días de Navidad, días de Luz y de luces, días de alegría y belleza se viesen oscurecidos, privados de todo el esplendor que les es propio, días en los que nos deseamos felicidad unos a otros se viesen ensombrecidos por la tristeza? Todo era posible, aunque no fueran razones éticas en favor del hombre y su dignidad las que motivaran la decisión sabia de no aprobarse en el día previsto esta ley. Dios guía la historia y alumbra destellos de luz.

Teníamos esperanza en que esta demora pasajera, se convirtiera en una realidad futura y permanente en favor de la vida y en contra de la muerte y de su cultura, en favor de la dignidad de todo ser humano siempre y en todo momento, al nacer y al morir, desde el principio de su gestación hasta el día que llegue su muerte natural y digna. Porque la Navidad es en efecto, en su realidad más auténtica el nacimiento de la Vida, de Dios que se hace hombre en el seno de la Virgen Madre, Madre de la vida y de todos los hombres. En Belén, Dios, que se despoja de su rango, sin ningún poder que domine, pobre y débil entre los pobres y los débiles, vulnerable, niño como uno más, y nos muestra así su infinito amor, su condescendencia en favor de los hombres, los pobres, los débiles, los vulnerable, los pequeños y necesitados de cariño y de todo: Dios amor que trae amor y apuesta por el hombre cuando más pobre y necesitado, cuando más débil y más vulnerable es, y se muestra como amor universal sin excepción en su nacimiento y en la cruz. Ahí está todo el amor de Dios, la omnipotencia de su amor del todo menesteroso. Qué cultura del absurdo aprobar una ley que asienta la muerte, cuando cada día tenemos lamentablemente noticia de varios cientos de fallecidos, a consecuencia de esta terrible pandemia.

Estos días, además –otro gesto–, hemos celebrado en Valencia, organizado por la Universidad Católica de Valencia, un congreso académico en memoria y homenaje del gran Papa San Juan Pablo II, el Papa de la vida, y de la razón, un Papa venido de lejos, que había sufrido la opresión de la dictadura inhumana y cruel del nazismo y del comunismo, cuyo largo pontificado, desde el inicio hasta su muerte, sin bajarse de la cruz, proclamó que Dios es Dios y que el camino es el hombre; que proclamó la soberanía de Dios única y la afirmación del hombre, porque en el centro de todo está el acontecimiento de Jesucristo, que se ha encarnado, se ha humanado, se ha hecho hombre: a partir de Él, de su encarnación y nacimiento, no se puede afirmar a Dios sin afirmar y defender inseparablemente el hombre y su dignidad, y no se puede afirmar al hombre en contra de Dios, que ama al hombre y quiere que el hombre viva. Ahí está la Navidad: esa es la Luz luminosa que alumbra a todo hombre que viene a este mundo y trae la paz y la defensa de todo hombre que es hermano de los demás. Por eso su grito desde el principio de su pontificado: «Abrid de par en par las puertas a Cristo». Abrámoslas a Él que trae la Vedad, la luz, la paz. Comenzaremos también el año nuevo invocando y alabando a María, Madre de Dios, Madre del hombre nuevo y de la humanidad nueva con hombres nuevos, transformados, de su vieja condición de pecado y de muerte, en criaturas nuevas que actúan en justicia y en amor hacia los más pobres, vulnerables y desvalidos y trabajan por la paz, Madre de la vida y de los que viven. Año nuevo, vida nueva, decimos quizá mecánicamente, pero es verdad: 2021 vida nueva, apuesta por la vida en todas las fases de su existencia, por cultura de la vida, la civilización nueva del amor, y por la fraternidad de todos, las familias, la mujer explotada o maltratada, por los pobres más pobres…, en fin, año nuevo y vida nueva para todos.

Esto es lo que deseo a todos en esta Navidad y en el próximo año 2021, que se acercan raudos: Felicidad, paz, amor, larga vida, alegría y esperanza. Que a pesar de la pandemia, o precisamente por la pandemia, vivamos estos días de Navidad, muy unidos de verdad, en familia, cercanos unos de otros aunque estemos lejos, pero no separados, alejados, y menos enfrentados o divididos. Que en nuestro corazón vivamos con esperanza estos días. Y una de las esperanzas es que no se apruebe nunca jamás la ley de la eutanasia porque va en contra del hombre y contra Dios, que quiere al hombre “a rabiar”, como dicen los jóvenes y los niños. Sigamos rezando a Dios todos, sigamos con nuestra vigilias de oración, nuestros encuentros de oración interconfesionales e interreligiosos, días de ayuno y penitencia, días de caridad y amor en favor de los que sufren, especialmente estos días, enfermos, migrantes, presos, ancianos en soledad, personas que cuidan de los otros como los médicos, los sanitarios, las fuerzas armadas, los que trabajan por la limpieza pública, por los bomberos…

No bajemos la guardia ni los brazos suplicantes. El día 16 comenzó la semana o novena de la Expectación del Parto, la semana de la O, la novena de las Posadas como en los conventos de Carmelitas Descalzas, o en México o en otros países y en algunos pueblos de España. Que el gran aguinaldo para todos y la lotería que a todos toca, sin duda alguna, sea JESÚS QUE NACE.

+ Antonio, Card. Cañizares
Arzobispo de Valencia

Card. Antonio Canizares
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Emmo. y Rvmo. Sr. Antonio CAÑIZARES LLOVERA El Cardenal Antonio Cañizares, nombrado el 28 de agosto de 2014 por el papa Francisco arzobispo de Valencia, nació en la localidad valenciana de Utiel el 15 de octubre de 1945. Cursó los estudios eclesiásticos en el Seminario diocesano de Valencia y en la Universidad Pontificia de Salamanca, en la que obtuvo el doctorado en Teología, con especialidad en Catequética. Fue ordenado sacerdote el 21 de junio de 1970. Los primeros años de su ministerio sacerdotal los desarrolló en Valencia. Después se trasladó a Madrid donde se dedicó especialmente a la docencia. Fue profesor de Teología de la Palabra en la Universidad Pontificia de Salamanca, entre 1972 y 1992; profesor de Teología Fundamental en el Seminario Conciliar de Madrid, entre 1974 y 1992; y profesor, desde 1975, del Instituto Superior de Ciencias Religiosas y Catequesis, del que también fue director, entre 1978 y 1986. Ese año, el Instituto pasó a denominarse «San Dámaso» y el Cardenal Cañizares continuó siendo su máximo responsable, hasta 1992. Además, fue coadjutor de la parroquia de "San Gerardo", de Madrid, entre 1973 y 1992. Entre 1985 y 1992 fue director del Secretariado de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe de la Conferencia Episcopal Española. Creado Cardenal en marzo de 2006 El papa Juan Pablo II le nombró Obispo de Ávila el 6 de marzo de 1992. Recibió la ordenación episcopal el 25 de abril de ese mismo año. El 1 de febrero de 1997 tomó posesión de la diócesis de Granada. Entre enero y octubre de 1998 fue Administrador Apostólico de la diócesis de Cartagena. El 24 de octubre de 2002 fue nombrado Arzobispo de Toledo, sede de la que tomó posesión el 15 de diciembre de ese mismo año. Fue creado Cardenal por el Papa Benedicto XVI en el Consistorio Ordinario Público, el primero de su Pontificado, el 24 de marzo de 2006. Cargos desempeñados en la CEE y en la Santa Sede En la Conferencia Episcopal Española ha sido vicepresidente (2005-2008), miembro del Comité Ejecutivo (2005-2008), miembro de la Comisión Permanente (1999-2008), presidente de la Subcomisión Episcopal de Universidades (1996-1999) y de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis (1999-2005). El Papa Juan Pablo II lo nombró miembro de la Congregación para la Doctrina de la Fe el 10 de noviembre de 1995. El 6 de mayo de 2006, el Papa Benedicto XVI le asignó esta misma Congregación, ya como Cardenal. También como Cardenal, el Papa le nombró, el 8 de abril de 2006, miembro de la Comisión Pontificia “Ecclesia Dei”. El Cardenal Cañizares ha sido fundador y primer Presidente de la Asociación Española de Catequetas, miembro del Equipo Europeo de Catequesis y director de la revista Teología y Catequesis. Es miembro de la Real Academia de la Historia desde el 24 de febrero de 2008. Igualmente, el Papa nombró al Cardenal Cañizares Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos en diciembre de 2008. De otro lado, el cardenal fue nombrado en 2010 “Doctor Honoris Causa” por la Universidad Católica de Valencia “San Vicente Mártir” (UCV) Nombrado Arzobispo de Valencia el 28 de agosto de 2014. Tomó posesión de la Archidiócesis el 4 de octubre de 2014