Mons. De las Heras, obispo de Léon, anima a la tarea misionera

El misionero claretiano P. Luis Ángel de las Heras, CMF, es ya el nuevo obispo de León tras haber tomado el relevo de Mons. Julián López, obispo emérito, en la histórica sede de San Froilán, en una celebración de “sucesión apostólica” que acogía esta mañana la Catedral y que, por la situación de alerta sanitaria, se ha desarrollado con aforo limitado y con medidas de seguridad para garantizar la distancia social entre las cerca de trescientas personas que han acudido a la Pulchra Leonina.

El obispo de Léon anima a la tarea misionera para edificar una Iglesia «de comunión, misionera, misericordiosa y samaritana». Es lo que se ha podido escuchar durante esta elebración de entrada e inicio de ministerio episcopal Mons. Luis Ángel de las Heras que también han retransmitido en directo TRECE y, por internet, el canal diocesano en la plataforma YouTube,

 

Oración y procesión

El nuevo obispo, en compañía del arzobispo de Oviedo, Mons. Jesús Sanz, y del obispo emérito, Mons. Julián López, ha caminado desde el edificio del Seminario Mayor por la Plaza de Regla hasta el atrio de la Catedral y en la puerta principal, junto al parteluz de la Virgen Blanca, ha sido recibido por el nuncio apostólico, Mons. Bernardito Auza, y por el deán-presidente del Cabildo, Manuel Pérez Recio, quien le ha ofrecido la reliquia del “Lignum crucis”, que se custodia en la Catedral de León, que ha venerado. Traspasado el umbral del templo, junto con el cortejo catedralicio acompañante y tras ser presentado al Colegio de Consultores, Mons. De las Heras se ha encaminado a la Capilla del Santísimo Sacramento, donde ha permanecido en adoración durante unos minutos para preparar la eucaristía. A continuación, ya en la sacristía mayor de la Catedral, el obispo electo se ha revestido con los ornamentos sagrados, junto con el reto de obispos participantes, para la celebración de la misa estacional.

Tras la monición de entrada, que ha leído un seminarista afirmando que “la Iglesia particular de León se llena hoy de alegría porque recibe a su nuevo pastor, Mons. Luis Ángel de las Heras Berzal, a quien recibimos llenos de ilusión y de esperanza” ha partido desde la sacristía la procesión de entrada, los cardenales arzobispos de Valladolid, cardenal Ricardo Blázquez, y de Madrid, cardenal Carlos Osoro, tres arzobispos, los de Oviedo, Mons. Jesús Sanz, Santiago de Compostela, Mons. Julián Barrio, y Burgos, Mons. Mario Iceta, junto con ocho obispos y dos obispos auxiliares, entre ellos, el obispo auxiliar de Valladolid y secretario general de la Conferencia Episcopal, Mons. Luis Argüello.

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En clave misionera

Después de dirigirse por la nave central y a través de coro, al llegar al altar todos los concelebrantes han cumplido con el rito de la veneración en el altar y el nuncio Mons. Bernardito Auza, que presidió el comienzo de la celebración, se dirigió a la cátedra desde donde pronunció un saludo “como gesto de cercanía de parte del Santo Padre, el papa Francisco” para manifestar la alegría por “compartir estos momentos en que Mons. Luis Ángel de las Heras Berzal inaugura su ministerio episcopal, tomando posesión de esta milenaria Sede de León, de intangible valor espiritual, histórico y cultural”. Tras felicitar al nuevo obispo Mons. Auza recordó que “el Papa cuando se dirige a los obispos tiene siempre en sus labios la petición de que toda la pastoral en las diócesis sea realizada en clave misionera”. El nuncio concluyó el saludo inicial con una referencia al lema episcopal del nuevo obispo “Apaciéntame. Señor; apacienta Tu conmigo. Pasce me Domine. Pasce mecum” al señalar que “como claretiano, misionero Hijo del Inmaculado Corazón de María, le pedimos muy especialmente a la Madre que siempre le apaciente el Hijo, y su Hijo Jesucristo, buen pastor, con el ministerio que usted ahora inaugura, alimente y guarde fielmente a esta querida Diócesis legionense”.

Justo antes de la intervención del nuncio apostólico, había sido el ya obispo emérito, Mons. Julián López, quien había dirigido el saludo inicial “con profundo gozo e interpretando la alegría y las esperanzas de la entera Diócesis y de todos los presentes quiero de la bienvenida al nuevo Pastor”. Mons. López Martín se dirigió entonces a su sucesor, el obispo número 129 según el episcopologio diocesano, al afirmar que “esta es, desde ahora, tu Iglesia, la porción de la ‘heredad del Señor’ que Él pone en tus manos para que la guíes con tu palabra, la santifiques con tu ministerio y la apacientes con tu sabiduría y amor”.

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Ritual propio: «Letras apostólicas

Seguidamente comenzaba el ritual propio de la “sucesión apostólica”, cuando un diácono permanente de la Diócesis mostraba al Colegio de Consultores el documento de las ‘Letras Apostólicas’, documento en el que se contiene la bula papal de nombramiento del nuevo obispo y que fue leído ante toda la asamblea para concluir con el canto “Demos Gracias a Dios”. Acto seguido el nuncio dejaba la cátedra episcopal e invita al obispo electo, a sentarse ya empuñando el báculo episcopal, momento en el que se pudo escuchar el aplauso de todo los asistentes, momento de emoción que continuó con el recibimiento de una representación de la diócesis, con dos sacerdotes en nombre del presbiterio, dos religiosos y religiosas en nombre de la vida consagrada, un matrimonio en nombre los laicos y dos jóvenes, que se acercaron a la cátedra en signo de cercanía y afecto al nuevo pastor diocesano.

Desde ese momento, tras haber accedido a la cátedra episcopal, el nuevo obispo Mons. Luis Ángel de las Heras asumía la presidencia de la celebración y, en la Liturgia de la Palabra, tras la proclamación del Evangelio “Gabriel anuncia el nacimiento de Juan Bautista”, pronunciaba su primera homilía como obispo de León. Comenzaba esa primera homilía Mons. De la Heras con un gesto distendido hacia los obispos concelebrantes, a quienes invitó a ponerse las mitras porque “no hay donde dejarlas, se arrugan…”, comenzó manifestando una confesión íntima al reconocer que “uno se siente muy pequeñito aquí, en esta hermosa Catedral, contemplando aquel rosetón, uno se siente muy pequeño y desde esta pequeñez os saludo cordialmente en el Señor a todos, hermanos y hermanas”.

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Esperanza ante la pandemia

El nuevo obispo se refirió a la Iglesia de León como “una porción del pueblo de Dios que camina esperanzada, con una larga y bella historia a sus espaldas y con un futuro apasionante ante sí”, pero remarcó que esta “porción del pueblo de Dios, con toda la Humanidad, está padeciendo un tiempo de especial desconcierto y gran dolor por esos subrayó que “quisiera que mis primeras palabras hoy llegaran hasta quienes están siendo golpeados por la enfermedad, la muerte, la soledad, la precariedad, la tristeza y la desesperanza a causa de esta pandemia en León y en tantos lugares de la tierra”. En este punto, el nuevo obispo quiso hacer llegar “nuestro recuerdo agradecido -una vez más y nunca serán suficientes- a los profesionales de la salud y trabajadores de otros servicios en primera línea frente a la Covid-19, e igualmente a sacerdotes, consagrados y consagradas y voluntarios que cuidad, acompañar y alientan con generosidad a tantas personas que lo necesitan. Nuestra oración, afecto y compromiso están con ellos, así como con todas las gentes que sufren por múltiples causas: compartimos con todos las vulnerabilidad humana que solo Cristo puede colmar de esperanza”.

En esta primera homilía, tras agradecer la presencia de todas la personas que hoy acudieron a la Catedral y de aquellas que pudieron seguir la celebración en la retransmisión que ofrecían en directo TRECE y, por internet, el canal diocesano en la plataforma YouTube, Mons. De las Heras, quiso hacer una mención especial a la figura de “mi padre, que con sus noventa años nos está viendo y escuchando con el corazón desde su residencia, me ha pedido que os salude a todos en esta, dice en su carta, ‘ilustre ciudad de León’, según dice en su carta”. Tras rememorar que “el Santo Padre me ha enviado a este Iglesia que peregrina en León, después de un hermosísimo camino pastoral en Mondoñedo-Ferrol, que agradezco a Dios y a los diocesanos desa tamén miña terra” y rogar al nuncio apostólico que “transmita al Papa mi gratitud y comunión gozosa”, desde “la comunión con los hermanos obispos de España que os unís a esta celebración” y la “comunión con los laicos, con las familias, con la vida consagrada de León y de España y con los sacerdotes de este ya bien presbiterio diocesano”. Y remató este capítulo de agradecimientos con una manifestación de “cordialidad y disponibilidad a las autoridades con las que estamos llamados a colaborar por el bien común”, representadas hoy en la Catedral por el alcalde de León, José Antonio Diez, el consejero de Fomento de la Junta de Castilla y León, Juan Carlos Suárez-Quiñones, el subdelegado del Gobierno, Faustino Sánchez, el Procurador del Común, Tomás Quintana, la presidenta de la Audiencia Provincial, Ana del Ser, el diputado provincial Nicanor Sen y el rector de la Universidad de León, Juan Francisco García Marín, además de representantes de la Guardia Civil y de Defensa.

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En clave de misión

“Inicio este nuevo envío el clave de misión pidiendo ante vosotros que el Señor me pueda apacentar y que apaciente él conmigo e esta Iglesia particular legionense, continuando así el pontificado de Mons. Julián López estos últimos dieciocho años: la suya ha sido una entrega que agradecemos y reconocemos vivamente”, continuó Mons. De las Heras, para hacer memoria agradecida desde su carisma claretiano “del cardenal Fernando Sebastián, hombre de Dios y evangelizador claro y directo, al que me une ahora esta Diócesis y siempre la pertenencia a la Congregación de Misioneros Claretianos, mi familia congregacional, extendida por el mundo entero, a quien estoy agradecido y a quien debo mi trayectoria vital y mi pasión misionera al estilo de San Antonio María Claret y de los beato mártires claretianos, una pasión que no es otra que anunciar, con ternura y verdad, la Buena Noticia de Jesús, especialmente a los pobres”.

Esa prioridad por una Iglesia en misión fue reiterado a lo largo de su homilía por el obispo Mons. De las Heras al indicar que “la tarea misionera que nos urge en nuestros días forma parte del corazón de los discípulos desde siempre” y expresó el deseo “con humildad y alegría, de que yo quisiera sumarme hoy a esta esperanza y a esta voz de la Iglesia particular de León para abajar las colinas y enderezar los senderos, de modo que cuantos peregrinamos en estas tierras podamos escuchar la Palabra del Padre y encontrarnos con la Luz de Jesucristo”.

Desde una referencia directa al primer templo de la Diócesis “en la Pulchra Leonina, la esperanza del pueblo de Dios se ha hecho piedra y la voz de los discípulos misioneros se ha hecho luz y color; así la hermosura y vocación de perfección de esta Catedral son imagen de la Iglesia que nos precede en el anuncio del Evangelio y, al mismo tiempo, de la Iglesia que hemos de continuar edificando pro medio de la cercanía con Jesucristo y con los hermanos”, resaltó el nuevo obispo justo antes de trazar todo un programa de acción pastoral para los próximos años en el objetivo de hacer realidad “una iglesia de comunión, misionera, misericordiosa y samaritana que prepare con esfuerzo, gozo y esperanza los caminos del Señor”.

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En sintonía con el papa Francisco

Y entre esas líneas principales de acción pastoral destacó Mons. De las Heras , en sintonía con la exhortación Evangelii Gaudium del papa Francisco, el anhelo de una “Iglesia misionera, cuya gran historia nos ha traído hasta un presente que demanda una vida de fe en ‘estado permanente de misión’, capaz de afrontar la impostergable renovación eclesial”. Y desde esa prioridad el nuevo obispo invitó a que “todos soñemos y optemos juntos, corresponsablemente, por una decidida conversión pastoral y misionera, de suerte que nuestras estructuras y relación se transforme y configuren con mayor apertura, en constante actitud de salida” para lanzar un petición directa: “manchémonos las manos con el trabajo evangelizador que evita la introversión eclesial y eleva los valles del temor y el desaliento”.

Para concluir, el nuevo prelado legionense quiso volver a la evocadora imagen de la Pulchra para que “como piedras vivas de la Iglesia, con la intercesión de la Virgen del Camino y de San Froilán, el corazón abierto al Espíritu Santo y los caminos preparador para el Señor edifiquemos juntos una comunidad de creyentes que aspira a ser cada día más bella y más santa, con más luz y color: Pulchra Leonina de comunión, misionera, misericordiosa y samaritana que proyecta la luz y el color de la vida abundante a través de su vidrieras sobre estas queridas tierras y gentes de León; que venga de buena mano y que así sea”.

Tras la homilía, esta misa de entrada del nuevo obispo Mons. Luis Ángel de las Heras prosiguió con la liturgia eucarística y el rito de conclusión, que incluyo el canto del Himno a la Virgen del Camino, para rematar con un recorrido por las naves del primer templo diocesano en el que el obispo, en medio del aplauso de todos los presentes, ofreció un gesto de saludo y fraternidad en un final de celebración que estuvo cargado de emoción.

(Diócesis de León)

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