Carta pastoral de Mons. Julián Ruiz Martorell: Caminando hacia Belén

Queridos hermanos en el Señor:

Os deseo gracia y paz.

Durante el Adviento salimos al encuentro del Señor que viene. Él vino en un momento concreto de la historia, cuando llegó la plenitud de los tiempos. Continúa viniendo en cada momento de nuestra vida. Y vendrá definitivamente al final de los siglos.

Salimos gozosos al encuentro del Señor que viene y, pronto, demasiado pronto, surgen el cansancio, la tensión y la desgana, porque no es posible caminar sin esfuerzo.

Se hace difícil el sendero cuando experimentamos el intenso dolor que nos produce la pérdida de tantas personas que nos han dejado como consecuencia de la pandemia. El sufrimiento nos paraliza. Nos hacemos muchas preguntas y no encontramos respuestas satisfactorias. Hasta que sentimos, junto a nosotros, una presencia que nos acompaña. Es el mismo Señor que se hace peregrino a nuestro lado. Él nos dice que el amor es más fuerte que la muerte.

También vemos que no avanzan con nosotros muchos que se sienten solos, enfermos y agobiados. Algunos han visto cómo les han crecido alas (las alas del Espíritu) para seguir hacia adelante. Pero otros llevan sobre sí mismos una inmensa angustia que les impide dar un paso. Se han quedado sin aliento, sin fuerzas, sin ganas.

Caminamos con mayor dificultad cuando nos empeñamos solamente en calcular riesgos, en programar seguridades, en evitar incertidumbres. Avanzar siempre supone echar sobre la espalda la incómoda mochila de cada día, en la que no faltan miedos, dudas y debilidades.

El itinerario pesa cuando descubrimos aparentes desvíos, ilusorios atajos, que nos hacen pensar que la meta está cerca y que el camino no supone ninguna incomodidad. Hay muchas luces encendidas que parpadean a nuestro alrededor y que podrían hacernos creer que son la auténtica luz que nos precede y guía. Pero, en realidad, son como los falsos espejismos del desierto. Nos proponen sendas perdidas.

Al Señor solamente le podremos reconocer en la sencillez y humildad de Belén, en la austeridad que, por contraste, hace resplandecer con mayor intensidad la maravilla del acontecimiento que nos disponemos a contemplar: un Niño que es Dios-con-nosotros.

No podremos llegar hasta Belén con el peso del orgullo, la soberbia, la violencia verbal (y física), el recelo, la desconfianza, las murmuraciones, las riñas, los prejuicios, la acritud y las respuestas agresivas.

Incluso podríamos llegar hasta Belén y no ver al Señor naciente. Porque se necesitan ojos de niño para ver al Señor de la Vida. Es preciso tener una mirada nueva, transparente. En presencia del Señor, solamente serán dichosos los limpios de corazón.

Recibid mi cordial saludo y mi bendición.

+ Julián Ruiz Martorell

Obispos de las diócesis de Huesca y de Jaca

Mons. Julián Ruiz Martorell
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D. Julián RUIZ MARTORELL nació en Cuenca el 19 de enero de 1957. Desde pequeño vive en Zaragoza. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de Zaragoza, siendo alumno del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (CRETA). Fue ordenado sacerdote en Zaragoza el 24 de octubre de 1981. Encargos pastorales desempeñados: 1981-1983: Ecónomo de Plasencia de Jalón y Encargado de Bardallur; 1983: Encargado de Bárboles, Pleitas y Oitura; 1983-1988: Durante sus estudios en Roma, Capellán de las Religiosas "Battistine"; 1988-1993: Adscrito a la Parroquia de Santa Rafaela María, en Zaragoza; 1991-2005: Director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar"; 1994-2010: Capellán de la comunidad religiosa del Colegio Teresiano del Pilar; 1998-2005: Director del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón; 1999-2005: Director del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín"; 2007-2010: Delegado de Culto y Pastoral de El Pilar. Fue nombrado obispo de Huesca y de Jaca el 30 de diciembre de 2010. En ese momento desempeñaba los siguientes cargos y tareas: Profesor de Sagrada Escritura del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (1988), del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar" (1988) y del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín" (1988); Miembro del Consejo Diocesano de Pastoral (1993); Miembro del Consejo Presbiteral (1998); Canónigo de la Catedral Basílica "Nuestra Señora del Pilar" de Zaragoza (2004); Miembro del Colegio de Consultores (2005) y Secretario del Consejo Presbiteral; y Vicario General de la Archidiócesis (2009). Fue ordenado obispo en la S. I. Catedral de Huesca el 5 de marzo de 2011. Tomó posesión de la diócesis de Jaca al día siguiente en la S. I. Catedral de esta diócesis.