“Seducidos por la Muerte”, el libro contra la «mala medicina» de la eutanasia

La editorial Mercurio acaba de reeditar el libro “Seducidos por la Muerte”, de Herbert Hendin. Es una poderosa contribución al debate sobre la eutanasia bien documentada, desapasionada y científica, escrita por el director médico de la American Suicide Prevention, quien se desplazó a Holanda para estudiar la viabilidad de esta práctica, y acabó escribiendo un informe que -llamado el autor a declarar ante el Congreso- detuvo a la Administración Clinton cuando se disponía a destinar fondos federales para su implantación.

Y es que este informe, precisamente por lo que tiene de objetivo y cuantificado, resulta devastador: más de la cuarta parte de los médicos de Holanda declaran haber practicado eutanasias involuntarias, el cincuenta por ciento admite haber practicado eutanasias sin la documentación exigida como cautela, y el veinte por cien no piensa presentar nunca esa documentación.

Un libro contra la mala medicina

El libro acaba recordando que el principal opositor a la eutanasia no es la Iglesia, como hacen creer sus defensores –el propio autor no es creyente-, sino la profesión médica, y especialmente aquellos que mejor conocen el problema: los geriatras y los que están con enfermos terminales en cuidados paliativos. De hecho, la American Medical Association es su principal oponente en los USA. Y es que “el suicidio asistido y la eutanasia son a la larga, mala medicina: mala para los doctores, mala para los pacientes, y mala para la sociedad”

“Seducidos por la Muerte” ilustra cómo esa solución fácil que, en detrimento del desarrollo de los cuidados paliativos, es usada en Holanda como ”el modo casi rutinario de tratar a los enfermos graves o terminales, o incluso a los que sólo se sienten tristes”,  acaba protegiendo a los médicos más bien que a los enfermos. Esto lo hace a través de datos y multitud de casos narrados con amenidad y con humanidad. Estas desasosegantes narraciones vienen alternadas con las datos estadísticos, y conversaciones del autor con los principales promotores de la eutanasia en Holanda, algunas de ellas preocupantes. Por citar un ejemplo, Meter Admiraal, uno de los pioneros y más fuertes defensores de esta práctica en Holanda, ve probable que en unos veinticinco años Europa pueda recurrir a la eutanasia para tratar los problemas de superpoblación y envejecimiento de su sociedad, aunque se alegra de no estar entonces para verlo.

Las consecuencias de la eutanasia en “Seducidos por la Muerte”

De la lectura de este Informe sobre la eutanasia y suicidio asistido en Holanda que se recoge en “Seducidos por la Muerte, se deduce que una cosa es el debate social en los medios sobre este tema, casi siempre en torno a un caso límite (que nunca debería servir de base para la legislación, reguladora más bien del caso general, pues sin solución de continuidad y yendo de un caso límite a otro caso límite, y así sucesivamente, se puede llegar a todo). Y otra cosa es el estudio serio de los resultados de la eutanasia en un país, con vistas a implantarlo en el propio.

En las página del libro se puede leer como “la experiencia holandesa ilustra cómo una cultura transforma el suicidio en suicidio asistido y usa la eutanasia de una forma casi rutinaria para tratar con enfermedades graves o terminales, o incluso con la simple tristeza” (pág. 186). Más adelante, Herbert Hendin señala también que al abrir paso a la eutanasia y el suicido asistido en la legislación “el riesgo de daño es más grande para muchas personas de nuestra sociedad cuya autonomía y bienestar están ya comprometidos por la pobreza, por la falta de acceso a una buena atención médica, la edad avanzada o su pertenencia a un grupo social estigmatizado” (pág. 240).

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