Carta pastoral del Cardenal Juan José Omella: «Nuevos servidores de Cristo»

Son días de alegría para la Iglesia archidiocesana, a pesar de las circunstancias difíciles provocadas por la crisis actual. La Iglesia celebra la fe, también en medio del dolor. Así lo han hecho, por ejemplo, en Haití tras un terremoto, en Ruanda después de un genocidio… En medio del sufrimiento celebramos nuestra fe, que tiene una mirada siempre de esperanza en la vida eterna. No queremos perder la esperanza.

Este tercer domingo de Adviento, a las cinco de la tarde, tendré ocasión de presidir la Misa con motivo de la ordenación de cinco diáconos permanentes, en la basílica de Santa María del Mar. Este no es el único motivo de alegría. El domingo 20 de diciembre, también a las cinco, la basílica de la Sagrada Familia acogerá la ordenación episcopal de Mons. Javier Vilanova, que será nuevo obispo auxiliar de la Iglesia que peregrina en Barcelona.

Al ser elegido presidente de la Conferencia Episcopal Española me di cuenta que mi trabajo aumentaría significativamente y, previsiblemente, también mis ausencias en Barcelona. No quería que este hecho repercutiera negativamente en el buen trabajo que hacen los actuales obispos auxiliares Sergi Gordo y Antoni Vadell, ya que a partir de ahora se verían obligados a asumir una sobrecarga importante de trabajo.

Por esta razón solicité al papa Francisco que nos concediera una ayuda, que ha recaído en la persona de Mons. Javier Vilanova, que hasta ahora era el rector del Seminario Interdiocesano de Cataluña. El obispo Javier nació en La Fatarella (Tarragona) y es sacerdote de la diócesis de Tortosa.

Doy gracias a Dios por poder contar con más ayuda en la misión de regir esta querida archidiócesis de Barcelona. Agradezco al Santo Padre por haber accedido a mi petición. Y agradezco también a Mons. Javier por haber respondido generosamente a esta misión que le confía la Iglesia, en la persona del Papa.

El actual equipo de tres obispos, a partir de ahora será de cuatro, ya que Mons. Javier acepta trabajar y vivir con nosotros en el Arzobispado. Queremos vivir en familia y compartir los momentos de oración, de reflexión, de trabajo y de revisión. Compartiremos también la mesa, las preocupaciones y las alegrías que conlleva el pastoreo de una diócesis. Haz, Señor, que seamos una comunidad unida a Cristo, que tengamos un solo corazón y una sola alma (cf. Ac 4,32).

Como el papa Francisco dijo el año pasado durante la homilía de ordenación de cuatro nuevos obispos, yo también pido de todo corazón que Dios ayude al nuevo obispo a querer con amor de padre y de hermano a todos aquellos que Dios le ha confiado: a los sacerdotes, a los diáconos y a todo el pueblo de Dios, especialmente a aquellos que necesitan acogida y ayuda. Recibamos con júbilo a este nuevo pastor de nuestra Iglesia. Acojámoslo con nuestro calor para que su misión dé fruto abundante.

Queridos hermanos y hermanas, ya desde ahora pido vuestra oración por los nuevos diáconos permanentes de nuestra archidiócesis que serán ordenados este domingo, así como por el obispo Javier Vilanova y por la pequeña familia que formamos los obispos auxiliares y un servidor. Pedid al Señor que seamos dóciles para que, guiados por el Espíritu Santo, podamos servir a la Iglesia con amor y sabiduría. Que el Espíritu Santo nos anime a ser servidores del Evangelio y portadores de esperanza en nuestro mundo.

† Card. Juan José Omella Omella
Arzobispo de Barcelona

Card. Juan Jose Omella
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Mons. Juan José Omella Omella nació en la localidad de Cretas, provincia de Teruel y archidiócesis de Zaragoza, el 21 de abril de 1946. Estudió en el Seminario de Zaragoza y en Centros de Formación de los Padres Blancos en Lovaina y Jersualén. El 20 de septiembre de 1970 recibía la ordenación sacerdotal. En su ministerio sacerdotal, trabajó como Coadjutor y como Párroco y entre 1990 y 1996 como Vicario Episcopal en la diócesis de Zaragoza. Durante un año fue misionero en Zaire. El 15 de julio de 1996 fue nombrado Obispo auxiliar de Zaragoza. Fue ordenado Obispo el 22 de septiembre de ese mismo año. El 27 de octubre de 1999 fue nombrado Obispo de la diócesis de Barbastro-Monzón, de la que tomó posesión el 12 de diciembre de 1999. Entre el 24 de agosto de 2001 y el 19 de diciembre de 2003 fue Administrador Apostólico de Huesca y entre el 19 de octubre de 2001 y el 19 de diciembre de 2003, también Administrador Apostólico de Jaca. El día 8 de abril de 2004 es nombrado Obispo de la diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño. Es miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social desde febrero de 2002. Con anterioridad, desde 2000 fue Presidente en funciones de esta misma Comisión Episcopal. Es también Consiliario Nacional de Manos Unidas.