Carta pastoral de Mons. Joan-Enric Vives: El Señor me ha enviado para curar los corazones desgarrados»

Jesús, que nos viene a visitar y a salvar de nuevo en esta Navidad que se acerca, se hace suyas las palabras del profeta Isaías proclamadas en este domingo: «El Espíritu del Señor, Dios, está sobre mí, porque el Señor me ha ungido. Me ha enviado para dar la buena noticia a los pobres, para curar los corazones desgarrados, proclamar la amnistía a los cautivos, y a los prisioneros la libertad; para proclamar un año de gracia del Señor» (Is 61,1-2a). Revelan como entendía Jesús su venida y su ministerio de liberación, y nos hacen entrar en la profundidad de su Corazón. También nosotros nos hemos de dejar conducir por el Espíritu y así realizaremos las mismas obras de caridad, viviremos en la luz, y daremos gloria a Dios.

Vivimos tiempos de crisis dura y larga. Crisis sanitaria y económica que atraviesa el mundo y golpea personas y poblaciones, haciendo más patente la precariedad de la sociedad globalizada, y ello repercute en una especie de angustia existencial. Nos hacen sufrir los ancianos y los más vulnerables. Sólo desde la solidaridad encontraremos caminos de salida y de esperanza, con una redistribución más justa del trabajo y de la riqueza, y un ejercicio de las virtudes económicas, tales como la austeridad, la solidaridad y la promoción de actividades respetuosas con la dignidad de la persona humana, que nos devuelva la alegría de vivir y de preparar un futuro más humano.

Deberíamos valorar más todo lo que se está haciendo desde nuestras parroquias y desde las instituciones de ayuda y caridd, especialmente desde Cáritas y otras, con tantas personas voluntarias movilizadas, que están poniendo los recursos pastorales y de asistencia que la Iglesia tiene, al servicio de los afectados por esta pandemia. Es necesario que mantengamos este trabajo caritativo, y si puede ser lo aumentemos, con nuevas iniciativas que promuevan la solidaridad y la justicia. Debemos perseverar en el camino del servicio y la entrega generosa hacia los que más nos necesitan. Y es hora, también, de mirar adelante con fe y de trabajar con esperanza y más esforzadamente por el bien de todos. No podemos decaer en el esfuerzo, a pesar de la dureza de las circunstancias, y tenemos que trabajar con esperanza, en favor de la familia y del anuncio de la salvación que Cristo nos ha traído. Su Palabra nos da paz, y la pertenencia a la comunidad cristiana nos aporta gran confianza y la alegría de la salvación. Toman vigencia y actualidad, también, los principios orientativos de la Doctrina Social de la Iglesia, a los que es hora de redescubrir y difundir. Esta es también una de las propuestas del Papa Francisco en su última encíclica «Fratelli tutti», «Hermanos todos».

Jesús escogió nacer pobre, en un pesebre, y ser acogido en primer lugar por los pobres y por los que tienen un corazón de pobre. El pesebre de Jesús, que estos días preparamos en casa, nos enseña a valorar y apreciar a todas las personas, y con preferencia a los últimos de la sociedad. El pesebre es una lección perenne de humanidad. Jesús se acerca sin herir a la persona humana, salvándola desde la humildad. Y nos anima a luchar por vencer las pobrezas, que son un mal, y a trabajar para que el Reino de Dios avance, Reino de justicia, de amor y de paz. Preparemos la Navidad con una referencia constante a los necesitados, a quienes viven atrapados por las consecuencias lamentables de la crisis sanitaria, o que se angustian sin esperanza. Jesús viene “para dar la buena noticia a los pobres (…) y para proclamar un año de gracia del Señor «.

+Joan-Enric Vives, Arzobispo de Urgell

Mons. Joan E. Vives
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Nació el 24 de Julio de 1949 en Barcelona. Tercer hijo de Francesc Vives Pons, i de Cornèlia Sicília Ibáñez, pequeños comerciantes. Fue ordenado presbítero en su parroquia natal de Sta. María del Taulat de Barcelona. Elegido Obispo titular de Nona y auxiliar de Barcelona el 9 de junio de 1993, fue ordenado Obispo en la S.E. Catedral de Barcelona el 5 de septiembre de 1993. Nombrado Obispo Coadjutor de la diócesis de Urgell el 25 de junio del 2001. Tomó Posesión del cargo el 29 de julio, en una celebración presidida por Mons. Manuel Monteiro de Castro, Nuncio Apostólico en España y Andorra. El día 12 de mayo del año 2003, con la renuncia por edad del Arzobispo Joan Martí Alanis, el Obispo Coadjutor Mons. Joan-Enric Vives Sicília pasó a ser Obispo titular de la diócesis de Urgell y copríncipe de Andorra. El 10 de julio del 2003 juró constitucionalmente como nuevo Copríncipe de Andorra, en la Casa de la Vall, de Andorra la Vella. El 19 de marzo del 2010, el Papa Benedicto XVI le otorgó el titulo y dignidad de Arzobispo "ad personam". Estudios: Después del Bachillerato cursado en la Escuela "Pere Vila" y en el Instituto "Jaume Balmes" de Barcelona, entró al Seminario de Barcelona en el año 1965 donde estudio humanidades, filosofía y teología, en el Seminario Conciliar de Barcelona y en la Facultad de Teología de Barcelona (Sección St. Pacià). Licenciado en Teología por la Facultad de Teología de Barcelona, en diciembre de 1976. Profesor de lengua catalana por la JAEC revalidado por el ICE de la Universidad de Barcelona en julio de 1979. Licenciado en Filosofía y ciencias de la educación -sección filosofía- por la Universidad de Barcelona en Julio de 1982. Ha realizado los cursos de Doctorado en Filosofía en la Universidad de Barcelona (1990-1993).