Carta pastoral de Mons. Joan Planellas: Personas con «necesidades especiales»

Estimados y estimadas:

Hoy quisiera hablaros de las personas con discapacidad o, mejor dicho, con «capacidades diferentes». Lo digo así porque muchas personas que trabajan en este campo afirman que no hay personas discapacitadas. La discapacidad real —dicen— se encuentra en la misma sociedad, dado que «la discapacidad no es otra cosa que nuestra incapacidad para entender que todos tenemos capacidades diferentes». Personalmente, me gusta más decir que son personas con «necesidades especiales». Tanto si se trata de diferencias físicas como sensoriales o intelectuales, se convierten en la minoría más amplia del mundo. En Cataluña, podríamos hablar de unas 600.000 personas. No se trata de personas anónimas, sino que cada una de ellas tiene nombre, apellidos y sentimientos. Forman parte de nuestra sociedad y, por tanto, no son incorpóreas.

Si ahora —ante la crisis agravada por la pandemia—, a muchos les cuesta encontrar un trabajo estable, la situación se agrava en las personas con necesidades especiales. Eso sí, cuando encuentran, impresiona constatar cómo el trabajo no les es nunca un castigo, sino un premio, y lo valoran mucho más que el resto de trabajadores. Saben lo que vale y cada día nos dan ejemplo, utilizan las habilidades que tienen y no pierden el tiempo en pensar en las que no tienen. Pero las personas con necesidades especiales suelen tener menos oportunidades económicas, un peor acceso a la educación y a la vivienda y una falta de recursos que les faciliten la vida. Por norma general, una persona de estas características conlleva un sobreesfuerzo económico valorado en unos 24.000 euros al año.

Hay una discriminación social hacia estas personas, que a veces existe en el mismo entorno inmediato. A menudo, esta se agrava en medio de la complejidad que conlleva aplicar una legislación que resulte adecuada a su realidad concreta. En la mayoría de los casos, estas personas se vuelven más vulnerables ante la violencia. Así, los niños tienen cuatro veces más posibilidades de ser víctimas de actos violentos, e igualmente los adultos con problemas mentales.

El soporte fundamental de las personas con necesidades especiales está en sus respectivas familias. Pero estas se encuentran con tres problemas principales: sienten mucha desigualdad y soledad ante la duración de su esfuerzo, que durará mientras vivan; también llevan en su interior, sin poder compartirlos, muchos miedos e inquietudes por la incertidumbre del tramo de vida que espera al miembro «diferente», que suele ser su hijo o hija; finalmente, el apoyo de la Administración ha disminuido en estos últimos años por los sucesivos recortes a la llamada «ley de dependencia».

En nuestra archidiócesis hemos creado recientemente, en la Vicaría de la Caridad, una Delegación para la Pastoral de la salud y las personas con necesidades especiales. Esperamos que pueda ofrecer un buen acompañamiento humano y espiritual, tanto a estas personas como a sus familias.

Vuestro,

† Joan Planellas i Barnosell

Arzobispo metropolitano de Tarragona y primado

Acerca de Mons. Joan Planellas i Barnosell 66 Articles
Nació en Gerona el 7 de noviembre de 1955. En 1975 ingresó en el Seminario Mayor de Gerona, donde realizó los estudios filosófico teológicos. Realizó la licenciatura en Teología en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, residiendo en el Colegio Español de Roma. Fue ordenado diácono en Verges (Gerona), el 26 de abril de 1981, y sacerdote en Bañolas (Gerona), el 28 de marzo de 1982. Fue coadjutor en la parroquia de Santa María dels Turers de Bañolass y más tarde de la parroquia de San Martín en Palafrugell, en la diócesis de Girona. Entre 1985 y 1988, fue profesor de Teología en el Seminario de Gerona y de 1988 a 1998 director de Instituto de Teología de Gerona que, en 1996, se convierte en Instituto Superior de Ciencias Religiosas. Desde 1988 hasta la actualidad imparte las asignaturas de Sacramento del Orden, Eclesiología y Teología Fundamental. Entre 2002 y 2004 realizó la tesis doctoral en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, comenzando ese año su actividad docente en la Facultad de Teología de Cataluña. Desde 2012 es profesor ordinario de esta Facultad. Entre 2010 y 2015 fue vicedecano de la Facultad, pasando a ser decano en septiembre de 2015, ya integrada en el Ateneo Universitario Sant Paciá. En su actividad pastoral, ha sido coadjutor de la parroquia de San Narco de Gerona (1988-1991), administrador parroquial de Grions, Gaserans y Massanes (1990-1991), párroco de Navata, Lladó, Cabanellas, Espinavesssa, Taravaus, Vilademires, San Martín Sesserres (1991-1996), rector del Seminario Conciliar de Gerona (1996-2002) y párroco de San Miguel de Fluviá, San Mori y Vilamacolum (1997-2019). Desde 2008 es canónigo de la catedral de Gerona, y en la actualidad es también párroco del santuario de la Font Santa, Jafre, Garrigoles, Colomés, Foixá, Rupiá, La Sala, La Tallada y Maranyá. Es miembro del Consejo Presbiteral de la diócesis de Girona y con ocasión del Año Jubilar de la Misericordia el Santo Padre lo nombró misionero de la Misericordia. OTROS DATOS DE INTERÉS El 4 de mayo de 2019 se hace público su nombramiento como arzobispo de Tarragona. Recibe la ordenación episcopal el 8 de junio de 2019.