Carta Pastoral de Mons. Joan Enric Vives: La Inmaculada nos dará pastores misioneros

El próximo martes es la gran fiesta de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, el triunfo de la pureza y la inocencia en el mundo. Y este año, debido a la pandemia, se ha trasladado el Día del Seminario 2020, cuando rezamos y ayudamos al Seminario. La Inmaculada nos lleva a dar gracias por aquel «sí», aquel «fiat» generoso y único de María: «¡Hágase en mí, según tu palabra!» (Lc 1,38). Y desde ese sí, amamos a todos los seminaristas y sacerdotes que dan también su sí en respuesta a la vocación, y especialmente lo pronuncian el día de su ordenación sacerdotal. Un sí para cada día, para cada entrega de caridad pastoral, y sobre todo para cada eucaristía, cuando se hace verdad que cada sacerdote es «un don y un misterio» (S. Juan Pablo II), un instrumento de Cristo para que Él pueda hacerse presente en medio de su pueblo y lo pueda acompañar. Podemos aprender a acoger mejor a Jesús en la acogida que María le dio con toda la pureza de su vida fiel y llena de amor, sin sombra de pecado. La Virgen María sigue proponiendo «haced todo lo que Él os diga» (Jn 2,5), y nos ayuda a caminar con nuevo impulso en este Adviento que nos prepara para un seguimiento más fiel del Hijo de Dios que llega.

Bajo el lema «Pastores misioneros», acudimos a la Virgen Inmaculada para que nuestras Diócesis no carezcan de los servidores de Jesucristo, llenos del amor de Dios, que lo den a conocer con su testimonio valiente y coherente, que prediquen el Evangelio a un mundo tentado de indiferencia. Es necesario que sostengamos el Seminario, que es el corazón de la Diócesis, con todas las fuerzas de nuestro interés y generosidad. ¡Dios nos lo recompensará! Nótese que ellos serán los «pastores» y al mismo tiempo los «misioneros» que tanto necesitamos y que se forman inicialmente con un tiempo de discipulado y de configuración con Cristo en la comunidad apostólica del Seminario, y posteriormente continúan en formación permanente, como apóstoles del Señor, en todas las etapas de la vida sacerdotal, en la juventud y primeros años de ministerio, como después en la madurez, y en la ancianidad, ya que los sacerdotes están llamados a dar ejemplo de entrega a Dios y a los hermanos en todas las etapas de su vida.

El Día del Seminario también nos recuerda que tenemos que presentar de nuevo la vida como «vocación» (cf. Papa Francisco «Christus Vivit», «Cristo Vive» cap. 8). Dios nos quiere para algo más que para ser felices solos, ricos y egoístas; que la vida se vive de verdad dándola, regalándola, poniéndola al servicio de nuestro prójimo, a ejemplo de Jesús. Quizás debido a la pandemia que sufrimos, nos hemos dado cuenta un poco más de que también los sacerdotes son «esenciales» en la sociedad.

Que el Día del Seminario sea una jornada comprometida de petición humilde y confiada. Sin oración no habrá vocaciones, no se escuchará la voz de Dios que llama, no crecerá la Iglesia, ni los discípulos evangelizadores. Sin oración no habrá formación de los pastores ni discernimiento evangélico. Sin oración, el Espíritu Santo que actuó en María, no podría actuar ahora y darnos los amigos del Esposo que tanto necesitamos. Cuando Cristo insiste en la necesidad de una evangelización universal y, haciendo notar la falta de trabajadores, envía a los apóstoles, paradójicamente no pide actividad sino oración: «Rogad al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies» (Lc 10,2).

+ Joan-Enric Vives, Arzobispo de Urgell

Mons. Joan E. Vives
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Nació el 24 de Julio de 1949 en Barcelona. Tercer hijo de Francesc Vives Pons, i de Cornèlia Sicília Ibáñez, pequeños comerciantes. Fue ordenado presbítero en su parroquia natal de Sta. María del Taulat de Barcelona. Elegido Obispo titular de Nona y auxiliar de Barcelona el 9 de junio de 1993, fue ordenado Obispo en la S.E. Catedral de Barcelona el 5 de septiembre de 1993. Nombrado Obispo Coadjutor de la diócesis de Urgell el 25 de junio del 2001. Tomó Posesión del cargo el 29 de julio, en una celebración presidida por Mons. Manuel Monteiro de Castro, Nuncio Apostólico en España y Andorra. El día 12 de mayo del año 2003, con la renuncia por edad del Arzobispo Joan Martí Alanis, el Obispo Coadjutor Mons. Joan-Enric Vives Sicília pasó a ser Obispo titular de la diócesis de Urgell y copríncipe de Andorra. El 10 de julio del 2003 juró constitucionalmente como nuevo Copríncipe de Andorra, en la Casa de la Vall, de Andorra la Vella. El 19 de marzo del 2010, el Papa Benedicto XVI le otorgó el titulo y dignidad de Arzobispo "ad personam". Estudios: Después del Bachillerato cursado en la Escuela "Pere Vila" y en el Instituto "Jaume Balmes" de Barcelona, entró al Seminario de Barcelona en el año 1965 donde estudio humanidades, filosofía y teología, en el Seminario Conciliar de Barcelona y en la Facultad de Teología de Barcelona (Sección St. Pacià). Licenciado en Teología por la Facultad de Teología de Barcelona, en diciembre de 1976. Profesor de lengua catalana por la JAEC revalidado por el ICE de la Universidad de Barcelona en julio de 1979. Licenciado en Filosofía y ciencias de la educación -sección filosofía- por la Universidad de Barcelona en Julio de 1982. Ha realizado los cursos de Doctorado en Filosofía en la Universidad de Barcelona (1990-1993).