Carta pastoral de Mons. Francesc Pardo: María Inmaculada, madre de la esperanza

Este martes celebramos la fiesta de la Concepción Inmaculada de María, en este tiempo de adviento, tiempo de esperanza, motivo por el que también la considero Madre de la Esperanza.

Este dogma de fe fue proclamado por el papa Pío IX el 8 de diciembre de 1854, recogiendo una convicción de siglos en la Iglesia Católica.

¿Qué significa la Inmaculada Concepción de María? Respondo con las palabras de la plegaria del prefacio del día de hoy: “…A vos que preservasteis a la Virgen María de toda macula de pecado original, para prepararos en ella, enriquecida con la plenitud de la gracia, una madre digna de vuestro Hijo, que prefigurara la Iglesia, la esposa gloriosa de Cristo, santa e inmaculada”.

Las palabras de la salutación del ángel Gabriel a María expresan también y de una manera comprensible lo que celebramos: “Salve, María, llena de gracia, el Señor es contigo”. María es la llena de gracia desde su concepción, la Inmaculada.

Para comprender de alguna manera –y para vivirlo– que María, madre de Jesús y madre nuestra, es la Inmaculada, hay que hablar del pecado, y muy especialmente del que la Iglesia, siguiendo la tradición bíblica, ha denominado el pecado original. Se trata de reflexionar sobre “el pecado desde los orígenes”, a pesar de que a menudo pasamos de puntillas sobre el tema, porque no sabemos cómo explicarlo, por aquello de la manzana y de nuestros primeros padres, pensando en qué culpa tenemos nosotros de lo que ellos hicieran.

Hay que contemplar en conjunto la situación de pecado de la humanidad y la gracia de Dios, el don de Dios a María, y a nosotros en la medida en que lo aceptamos. Es decir, contemplamos la acción de Dios en María, pero a la vez también en nosotros.

¿Por qué hablamos de pecado original? El pecado es el rechazo de Dios y la negativa a aceptar su amor. El pecado original, el de los primeros padres, no indica un pecado personal sino la condición de caída de la humanidad en la cual hemos nacido antes de pecar libremente. Explicaba el papa Benedicto XVI que “todos llevamos un veneno en nuestro interior… Nos sentimos tentados a creer que Dios es un competidor que limita nuestra libertad, y que seremos plenamente seres humanos cuando lo hayamos arrinconado… Tenemos la tentación de creer que la plenitud de la vida y de la realización no viene de Dios, sino de nuestra capacidad, de querer ser como dioses”.

El mensaje de hoy: constatamos que la armonía con Dios, con los demás, con el mundo e incluso con nosotros mismos está rota. Pero Dios prometió la salvación, y esta promesa se mantiene y ya se ha realizado.

El anuncio a María, que será la madre de Jesús, muestra que la promesa de Dios se cumple. Dios tiene la iniciativa, pero quiere contar con una mujer de esta humanidad que tiene que ser salvada del todo, y Dios hace que María, la llena de gracia –inmaculada–, sea totalmente apta y esté disponible para cumplir la misión que se le confía. Y María cambia el “no” de la humanidad a Dios por su “sí” dispuesto y obediente.

Por eso debemos tener en cuenta a María Inmaculada y encomendarnos a ella, como modelo de esperanza cierta.

Y es modelo de esperanza porque, como hija del pueblo de Israel, esperaba la promesa de Dios, el Mesías, el Salvador.

Ella es modelo de esperanza porque confió del todo en el anuncio del ángel, mensajero de Dios, y en su poder para convertirse en la madre de Jesús.

Ella es modelo de quien cree y espera. Dios, para enviar a su hijo –el que tendría que dar respuesta a las esperanzas de la humanidad–, ha querido contar con alguien de esta misma humanidad: con María, a quien preparó como llena de gracia.

+ Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

Mons. Francesc Pardo i Artigas
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Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.