Carta pastoral de Mons. Joan Planellas: El día del Seminario

Estimados y estimadas,

El próximo martes, solemnidad de la Inmaculada Concepción de María, celebraremos el «Día del Seminario». Esta jornada, como cada año, estaba prevista para el pasado mes de marzo en el domingo más cercano a San José, pero el confinamiento de la pandemia lo impidió. Por tanto, el día de la Purísima estamos invitados a orar especialmente por las vocaciones sacerdotales y por nuestro Seminario. En Cataluña no se han regateado esfuerzos en este campo apostólico. Desde hace unos años, los candidatos a convertirse en sacerdotes diocesanos se forman en los Seminarios de Barcelona y Terrassa y en el Seminario Mayor Interdiocesano. En este último tenemos a los seminaristas de nuestra archidiócesis de Tarragona, junto con el resto de las diócesis de la Provincia Eclesiástica: Girona, Lleida, Urgell, Tortosa, Solsona y Vic. Todos los seminaristas estudian en la Facultad de Teología de Cataluña, con sede en Barcelona. El centenar escaso de candidatos a convertirse en sacerdotes diocesanos, si sumamos estos tres seminarios, constituye un signo de vida y esperanza. Aunque harían falta muchas más vocaciones, nuestro Seminario prepara brazos jóvenes para los cultivos: «La mies es mucha y los obreros pocos …» (Mateo 9,37).

La vida del sacerdote únicamente tiene sentido si es una «vida según el Espíritu». El sacerdote, movido por el Espíritu, se ha dejado convertir por dentro y se entrega enteramente a la edificación de la Iglesia, Pueblo santo de Dios. La vida del sacerdote es un signo, un estandarte, que hace presente sacramentalmente la realidad del amor de Dios a los hombres. De ahí que, por medio del cultivo de una vida santa, los sacerdotes, antes de ser «pastores misioneros», como indica el lema de este año, deben vivir en la escuela de los auténticos discípulos. San Agustín, en un sermón sobre los pastores, afirma bellamente que el pastor es también cristiano, miembro del rebaño que Jesús ha congregado a su alrededor: «Ser cristiano se me ha dado como don propio; ser obispo, en cambio, lo he recibido para vuestro bien» (Sermo 46).

Es la Iglesia diocesana, en su totalidad, la que tiene que asumir la tarea de promover vocaciones a la vida sacerdotal. Pero, para ello, hace falta un clima nuevo. El Concilio Provincial Tarraconense proponía «estimular en las comunidades un nuevo clima que haga posible una pastoral vocacional entusiasmada. Se ha de educar en una fe profunda y generosa que nos disponga a servir y a dar la vida» (CPT 153).

Pero, ante todo, es necesario rezar: «Rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies» (Mt 9,38). En segundo lugar, agradecer el ministerio sacerdotal como un don de Dios a su Iglesia. En tercer lugar, seguir trabajando por las vocaciones, con especial atención a la pastoral de jóvenes, dedicando personas que los acompañen espiritualmente.

«Si partimos de la convicción de que el Espíritu sigue suscitando vocaciones», afirma el papa Francisco en su Exhortación a los Jóvenes (n.274), debemos, por coherencia con nuestra vida, «“volver a echar las redes” en nombre del Señor, con toda confianza. Podemos atrevernos, y debemos hacerlo, a sugerir a cada joven que se pregunte por la posibilidad de seguir este camino». Que el testimonio esperanzado de María Inmaculada nos ayude.

Vuestro,

† Joan Planellas i Barnosell

Arzobispo metropolitano de Tarragona y primado

Acerca de Mons. Joan Planellas i Barnosell 74 Articles
Nació en Gerona el 7 de noviembre de 1955. En 1975 ingresó en el Seminario Mayor de Gerona, donde realizó los estudios filosófico teológicos. Realizó la licenciatura en Teología en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, residiendo en el Colegio Español de Roma. Fue ordenado diácono en Verges (Gerona), el 26 de abril de 1981, y sacerdote en Bañolas (Gerona), el 28 de marzo de 1982. Fue coadjutor en la parroquia de Santa María dels Turers de Bañolass y más tarde de la parroquia de San Martín en Palafrugell, en la diócesis de Girona. Entre 1985 y 1988, fue profesor de Teología en el Seminario de Gerona y de 1988 a 1998 director de Instituto de Teología de Gerona que, en 1996, se convierte en Instituto Superior de Ciencias Religiosas. Desde 1988 hasta la actualidad imparte las asignaturas de Sacramento del Orden, Eclesiología y Teología Fundamental. Entre 2002 y 2004 realizó la tesis doctoral en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, comenzando ese año su actividad docente en la Facultad de Teología de Cataluña. Desde 2012 es profesor ordinario de esta Facultad. Entre 2010 y 2015 fue vicedecano de la Facultad, pasando a ser decano en septiembre de 2015, ya integrada en el Ateneo Universitario Sant Paciá. En su actividad pastoral, ha sido coadjutor de la parroquia de San Narco de Gerona (1988-1991), administrador parroquial de Grions, Gaserans y Massanes (1990-1991), párroco de Navata, Lladó, Cabanellas, Espinavesssa, Taravaus, Vilademires, San Martín Sesserres (1991-1996), rector del Seminario Conciliar de Gerona (1996-2002) y párroco de San Miguel de Fluviá, San Mori y Vilamacolum (1997-2019). Desde 2008 es canónigo de la catedral de Gerona, y en la actualidad es también párroco del santuario de la Font Santa, Jafre, Garrigoles, Colomés, Foixá, Rupiá, La Sala, La Tallada y Maranyá. Es miembro del Consejo Presbiteral de la diócesis de Girona y con ocasión del Año Jubilar de la Misericordia el Santo Padre lo nombró misionero de la Misericordia. OTROS DATOS DE INTERÉS El 4 de mayo de 2019 se hace público su nombramiento como arzobispo de Tarragona. Recibe la ordenación episcopal el 8 de junio de 2019.